Observador Urbano

The OA: David Lynch apto para todo público

El primer capítulo de la segunda parte de la serie creada por Brit Marling y Zal Batmanglij es desconcertante si uno no vio la primera temporada de The OA; se siente un poco como estar viendo Inland Empire, la disruptiva obra del gran genio disruptivo David Lynch. Sin entrar en spoilers, esta vez las secuencias iniciales nos hablan, evidentemente, de una dimensión distinta en donde Prairie es ahora y otra vez la hija de un magnate ruso, pero en esta ocasión con mucha mayor suerte que el primer año. A partir de allí, nos aparecerán ante la pantalla, varios de los mismos protagonistas que antes; aunque no serán necesariamente “los mismos” en la misma dimensión, que durante los primeros ocho capítulos. Lo cierto es que una vez que la trama se acomoda para nuestro entendimiento, e incluso antes, Netflix nos da algunos de los mejores momentos que se recuerden en las series de este género.

Para parte de la crítica, la segunda temporada de las cinco ya proyectadas, consagra a Brit Marling quien desde Another Earty Sound Of My Voice (esta en colaboración con Zal Batmanglij) ha demostrado su gran capacidad técnica para llevar al límite las propuestas del género mindbender (donde los límites de la locura se confunden con la realidad para llevar la acción a lo imposible en términos realistas, ejemplo: Man from Earth o la propia I Origins donde Brit es protagonista) y ha colocado a The OA en condiciones de pelearle la ineludible referencia en este sentido a LOST y dependiendo de su evolución nos dirá qué tan cerca quedó de Twin Peaks.

Para llegar a eso, la narrativa de la serie va y vuelve de dimensiones, tomando elementos del cine de autor y de la literatura latinoamericana. De hecho, la propia Brit, reconoció ser una asidua lectora de Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez, de quienes se encuentran referencias directas a lo largo del desarrollo de la serie. Y que, además, representan según la protagonista, la oportunidad para contrarrestar con el pragmatismo estadounidense típico, que está acostumbrado a recibir la fantasía dentro de espacios de ficción claramente codificados para ella, como los universos de Marvel, pero que en la obra de Marling y Batmanglij el mundo real tiene que estar en otra codificación, en una frontera difusa entre la realidad y la fantasía.

He leído con asombro y satisfacción como muchos de mis amigos de Facebook empiezan a prestarle atención a la obra de Brit, y en verdad, dada su trayectoria como actriz, guionista o directora, es hartamente merecido el reconocimiento mundial, que esta vez está teniendo The OA. Lo que posiblemente hará, que en unos años recordemos a la serie como una de la mejores que haya puesto Netflix al aire.

Por Bruno Iriarte