Observador Urbano

Stan Lee: El “Rockstar” de la cultura Pop

El pasado 12 de noviembre, dejó el plano de los simples terrestres uno de los personajes más controversiales en la historia de la historieta. Su histrionismo, carisma y simpatía (de la última década) lo posicionan como la gran estrella de Marvel pero, ¿Siempre fue así?

Stanley Lieber soñaba con ser novelista, con que su nombre resonara en todas las librerías; soñaba con estar entre los grandes, esos que él había conocido cuando era chico y estudiaba en el Bronx; Stanley Lieber soñaba muchas cosas… pero ninguna se acercaba a ser Stan Lee.

Luego de pasar por varios empleos como redactor de obituarios y comunicados de prensa, Stanley ingresó a la editorial de su pariente Martin Goodman, la Timely Comics – hoy Marvel – en los años ’40.

Allí comenzaría a escribir guiones para los números de uno de los títulos más importantes de la editorial: Capitán América, creado por Joe Simon y Jack Kirby. Pero claro, el sueño de Stanley estaba en las novelas. Su nombre no era el apropiado para este trabajo, debía reservarse para algo más. Así nació Stan Lee (de igual pronunciación en inglés que “Stanley”), y como a posterior se lo conocería… Stan “The Man”.

Comenzando la década de los ’60, Goodman jugó una partida de golf con el entonces jefe de la editorial rival: DC Comics. Durante los hoyos del juego, Goodman se hartó de escuchar vanagloriarse a DC Comics del éxito de su grupo maravilla: La Liga de la Justicia. Al regresar, le encargó la tarea a Stan de que creara un grupo de héroes capaz de rivalizar contra el éxito de la “Justice League”.

Esta presión dio nacimiento a la primera familia de Marvel, “Los 4 fantásticos”. A partir de allí la lista no paró: Spider-Man, X-Men, Hulk, Doctor Strange, Thor, Iron-Man, Daredevil, Avengers, Black Panther, Ant-Man, Scarlet Witch…

Cabe destacar que nada de esto hubiera sido posible sin la magia del lápiz de grandes como Steve Ditko y Jack Kirby, quienes supieron moldear e ilustrar las ideas de los guiones de Stan “The Man”.

Los guiones ingeniosos de Stan Lee comenzaron a destacar entre el resto, se olvidó de la escritura acartonada reinante en la época y se acercó al público con guiños nunca antes explorados para la época. Los cómics de Stan Lee fueron los primeros en meterse de lleno y enfrentarse a temas como el racismo y la drogadicción.

Como editor de Marvel, Stan Lee incorporó dentro de los cómics el concepto de universo compartido, co-existente y co-habitable – todos los eventos en los distintos números tendrían repercusiones en los de sus compañeros editoriales –.  A su vez, comenzó a destinar una hoja de sus historietas para la comunicación con los lectores, algo que ninguna compañía hacía (o si lo hacían, era en títulos menores u otros tipos de historias).

Ese “feedback” propuesto con el público hizo que los medios masivos se posaran en él. Comenzó a dar entrevistas en tele y radio, e incluso llegó a realizar una producción de fotos eróticas.

Las luces empezaron a llevarse a Stan, y junto con eso a algunos de sus compañeros de creaciones que se alejaron poco a poco.

Los ’80 lo encontraron en el declive de ventas de Marvel, ya que la industria había sido tomada por la oscuridad y el realismo de autores como Grant Morrison, Frank Miller y Chris Claremont.

Lee encontró su lugar en la T.V., haciendo su primer cameo en la serie del “Increíble Hulk” en 1989. Desde allí se enfocó en intentar llevar a Marvel a Hollywood, pero sin ningún éxito.

Durante los ’90, Stan Lee fue despedido de la editorial Marvel. Intentó continuar ligado a los héroes escribiendo para la competencia y con algunas series en Internet y History Channel que nadie recuerda.

El cambió de dueños de Marvel lo favoreció, la cesión de derechos de algunos personajes y la aparición de las películas de X-Men y Spider-Man lo reposicionaron como Stan “The Man” y sus cameos fueron tan regulares y esperados, que los fanáticos estaban a la espera de su aparición, y no la del villano.

Con el paso del tiempo seguiremos identificando lo que realmente significó Stan Lee para el mundo de las historietas y la cultura “geek”; pero sin dudas fue el que se fijó en su público y les dio un lugar, el creador de personajes con los que nos podíamos y podemos identificar, el que supo capitalizar todas las luces a su alrededor y mantener viva la llama de los superhéroes.

Stan “The Man” pasó a ser Stan “The Legend”, el gran “rockstar” de la cultura pop.