Observador Urbano

Si existen series ideales para maratón, Narcos es una

No sabemos aún si Narcos nos seguirá contando en futuras temporadas y a su modo (es decir, con licencias bien amplias acerca de los horrores del narcotráfico en América Latina, principalmente en Colombia y México), pero si sabemos que la temporada que estrenó Netflix en febrero de este año, la quinta desde que se inició el relato en Colombia, es tal vez la puerta a un sinfín de historias de cuando el Cartel de Guadalajara (conocido luego como la Federación) se escinde y transforma la vida de México para siempre, o por lo menos hasta nuestros días.

Ahora bien, esta, la que sería la segunda temporada de la serie en México, explora el ocaso de la Federación, el Cártel que lideró Miguel Ángel Félix Gallardo conocido como el «Jefe de jefes». Aquí nuevamente interpretado por Diego Luna, que durante la década de 1980 pasó de ser un policía del cuerpo Judicial Federal en Sinaloa al narcotraficante más importante de todo el país para luego ser el testigo privilegiado del desmoronamiento del mismo en consonancia con los sucesos políticos que derivaron en el infame Gobierno de Carlos Salinas de Gortari en México.

Esta temporada inicia con la búsqueda de los responsables del asesinato de Kiki Camarena (interpretado por Michael Peña) a cargo de un grupo de agentes encubiertos de la DEA conocido como la Operación Leyenda. El equipo está liderado por el agente Walt Breslin (aquí Scoot McNairy), que además será a partir de aquí el narrador en reemplazo de Michael Peña, un rol con el que cuesta empatizar de todas formas. La temporada completa sigue teniendo los condimentos para convertirla en un evento ideal para maratones, ya que cuenta de forma ágil y atractiva muchos hechos y muchos personajes que han sido modificados o descriptos con amplia licencia para que la trama tenga sentido. Y de paso, como un mimo para muchos de sus espectadores sobre todo en México, país que vio como el intrincado negocio de la droga llegó a las máximas esferas del poder en aquellos momentos. Aunque claro, tampoco faltan los guiños al espectador estadounidense, por más de que esta vez sean menores que en otras temporadas.

En definitiva, la historia de Miguel Ángel Félix Gallardo termina con la temporada dos, pero deja sin dudas abierto el juego para saber cómo un grupo de criminales entre los cuales estaban Joaquín «el Chapo» Guzmán, Amado Carrillo Fuentes y los hermanos Arellano Félix, arrastró a México a una violencia inusitada que aun hoy, está lejos de ser exterminada, sino que por el contrario va en franco aumento según las estadísticas oficiales. 

Por Bruno Iriarte

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