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Cultura

Revolución Sinfónica

Las propuestas de orquestas sinfónicas salteñas que superaron lo imaginado y que buscan ir aún más allá: cómo esas revisiones de grandes artistas del rock y el cine mundial llegaron a colmar salas de teatro pidiendo un bis y algo más. Sinfonías para niños y adolescentes.

La música o el proceso que puede definirse desde aquellas canciones que al escucharlas te transportan hacia una época especial. Atravesar los límites, acercarnos lo más que se pueda a esa sensación disfrute es lo que la música nos genera cada vez que la percibimos. Experimentarla se convierte en una auténtica aventura que casi siempre nos lleva hacia donde todo lo que suena está bien. En Salta las distintas orquestas sinfónicas que coexisten producto del plan Orquestas del Bicentenario -una ambiciosa política cultural que proponía crear orquestas y coros en todo el territorio argentino albergando a cientos de personas en proceso de crecimiento y aprendizaje musical- vienen desarrollando ya desde hace un tiempo conciertos temáticos basados en obras emblemáticas del cine, cultura pop y el rock mundial; acercando así ése universo de sinfonías hacia el público en general. Los conciertos sinfónicos y la gente -unos miles de espectadores por año- parecieron encontrar la comunión perfecta y el panorama de aquí en más es, como mínimo, alentador.

Carolina Pineda Andrade es la directora de la Orquesta Infantil de la Provincia desde hace tres años y tiene a unos 90 niños a su cargo. Junto a Martín D`Elia -director de la Orquesta Juvenil- y Juan Muñoz -coordinador general de orquestas- conforman el núcleo artístico/musical a cargo del desarrollo de todas las ideas que luego terminan materializándose sobre un escenario, interpretando lo que se practica con meses de ensayos para que nada salga mal. “La música conecta energías. Dirigir una orquesta es el vehículo que conecta la curiosidad, desconfianza y -por qué no- el aburrimiento del público con la música. Tenés a tu espalda a la gente que vino a escuchar un concierto y en frente tenés la disciplina -y todos los nervios- de la orquesta que te mira. Es ahí donde la magia sucede. No siempre sale bien pero sí mi trabajo es intentar que pase” señala Pineda Andrade al Observador Urbano. Cuando trabaja la “infanto-juvenil”, como le dicen a la fusión de ambas orquestas de la Provincia, casi un centenar de chicos de entre 8 a 20 años entran en preparación para un concierto que implican ensayos de dos horas y media unas dos veces por semana y/o cinco días consecutivos cuando la fecha de estreno se aproxima: “Es una red lo que se arma. Es lo lindo de la música. Lo que no se ve: uno ve la sala llena pero la vida humana por detrás, que se fortalece ensayo a ensayo, es fantástico.”

Carolina Pineda y la Orquesta en pleno concierto Beatle. Fotografía de Rocío Urzagasti

Salir de Mozart y Beethoven, expandirse un poco más allá “es la premisa que Juan Muñoz siempre quiso para la música clásica. Abrirla hacia otros géneros. Con él y con Martín queremos que cada orquesta tenga su perfil, su propio reconocimiento. Es meritorio lo que se hace: si hay algo bueno, la gente lo consume y gracias a todo eso, tengo la tranquilidad de poder proponer locuras y armar shows temáticos. Ahí fue cuando les dije que hagamos el concierto de Queen” recuerda Carolina para lo que fue el cierre del ciclo 2018. Su inspiración la lleva a su adolescencia cuando escuchó in situ la interpretación de “Barcelona”, el tema apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Canción grabada unos cuatro años atrás por Freddie Mercury en su segundo disco solista junto a la soprano lírica española Montserrat Caballé. “Esa combinación que aparte contaba con la interpretación de la Orquesta sinfónica de Cataluña me marcó a nivel musical y personal. Entonces cuando tuve la posibilidad de elegir qué hacer con los chicos, lo hice. Y la verdad que reventamos el teatro: una sorpresa porque nunca un cuerpo artístico tuvo que repetir la función el mismo día por la alta demanda que tuvimos. Hasta los familiares de la orquesta se quedaron sin lugar en la función. En ‘Love Of My Life’ la gente iluminó con sus celulares la sala, cuando me di vuelta y vi todo eso me temblaron las piernas. Qué fantástica es la música cuando realmente te conectás. Y eso irradiá cultura. Los chicos me dicen ‘ahora vamos en el auto escuchando Queen con mi papá’… Es una actividad muy sana y la familia se conecta.”

Martín D’Elía, uno de los directores, encarnando a Freddie durante una de las funciones en el Provincial. Foto archivo de la Orquesta.

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Este año el concierto se basó en The Beatles y se recreó desde el afiche promocional la mítica portada de Abbey Road pero esta vez con cuatro niños de la orquesta caracterizados como los fab four cruzando el Paseo Güemes con el Cerro San Bernardo de fondo. Con casi cuatro meses de ensayos la única función que ofrecieron también se agotó pero esta vez no hubo repetición: “es muy cansador y en la música clásica no es común eso de hacer el mismo show una vez terminado el otro, así que este año no hicimos el milagro (risas). Estoy sorprendida del fenómeno que se está dando con la Orquesta infantil. Algunos dicen que acá no se valora la música y sí se la valora; lo que pasa es que a la música clásica le cuesta un poco más porque es más dura de escuchar. Yo que soy música de la Sinfónica a veces escucho otros conciertos y me aburro. Para mí el desafío es enamorar a las salteñas y los salteños para que tengan ganas de venir al teatro a vernos. A veces la gente sabe que hay conciertos y no van” sentencia Carolina. Como en cada cierre de año, el núcleo de directores se reúne para detallar lo que será el año venidero. Los planes para el 2020 incluyen, además de otras funciones de Música y Cine, un concierto basado en Michael Jackson –que iba a estrenarse este año pero se opacó por la salida de Leaving Neverland, el duro y extenso documental que reabrió el debate en torno a las acusaciones de abuso hacia el músico-. También ya se encuentran trabajando en un repertorio de música de videojuegos, “los chicos lo vienen pidiendo. Es lo que consumen en su mayoría así que se hará el intento de probar cómo sale.

Martín Bonilla es el director de la Orquesta Cuchi Leguizamón desde hace nueve años y tiene a cargo 64 chicos de distintos niveles que van desde los 11 a los “20 y pico de años” con un total de 10 docentes. En diálogo con Observador Urbano coincide en que si hay algo que acercó mucho las orquestas a un público nuevo fue la fusión de géneros: “Derriba prejuicios. Pero no por eso se desvirtúa el origen de lo sinfónico. El tema es el buen gusto: unos buenos arreglos, una buena idea.” Lo dice a semanas de haber terminado la recreación de The Wall de Pink Floyd, un concierto sinfónico-teatral que supero toda expectativa posible. Con la participación del grupo Los Fairlane y más de cien personas sobre el escenario el Teatro Provincial nuevamente agotó entradas por una experiencia sinfónica. “Cuando terminamos fue increíble. No parábamos de gritar. El proyecto, por más que involucró a un montón de gente, existió por los chicos de la orquesta. Cuando se me ocurrió siempre fue pensando en la Cuchi Leguizamón. Hasta llegaron a ofrecerme hacer el mismo espectáculo en otras ciudades pero sin la Cuchi. Y no, es un proyecto también de ellos.” En esta faceta Martín también diagramó lo que fue un homenaje a María Elena Walsh –con la participación de la banda Juanetes, también un repaso por las bandas sonoras de sagas como Batman y Star Wars –en eventos de Dimensión Comics– y diversos conciertos en conjunto con comedores infantiles a beneficio.

Bonilla -de espaldas- al mando de la Cuchi Leguizamón junto a Los Fairlane y Santiago Lamagni como cantante invitado. Concierto The Wall. Fotografía de Dos Tipos Y Una Mina.

“Lo que buscamos fue darle una vuelta de rosca a la palabra inclusión empezando a partir de nosotros. Para mí es darle acceso a los chicos a un montón de estéticas, lenguajes que a lo mejor ni conocían. No ponemos barreras ni con estilos ni con épocas. Siempre que sean manifestaciones de calidad -de rock, folklore, pop o música de cine- se enriquece cada viaje para esta orquesta. Es nuevo, distinto. Nos nutre y aprendemos. Estar en una orquesta significa la colaboración, solidaridad, la suma de las partes, la diversidad: todo suma. Funciona con un lazo humano muy fuerte que puede ser un organismo que colabore desde lo social, educativo, artístico, solidario y también desde el entretenimiento, por qué no. Los chicos se van tomando en serio el rol que les da la orquesta, de lo que generan desde un escenario” señala Bonilla. En miras del 2020 por el momento hay planes de volver a hacer el concierto de The Wall para principios de año. Y después, sí, “continuar manteniéndose activos frente a los desafíos que vayan surgiendo en la exploración de nuevos ritmos.”

Por Pablo Choke Torramorell

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Cultura

2020: ¿Cuáles fueron las mejores series y películas en el año de la pandemia?

Sin duda alguna el 2020 fue un año “de película”, desde incendios y chanchos cayendo de helicópteros en enero, a un confinamiento obligado por una pandemia que azotó al mundo, a partir de marzo. El cine fue una de las actividades que se prohibieron, por lo que las emociones que nos genera, las íbamos a vivir en nuestro día a día. De la mano del streaming, más presente que nunca.

Pero, ¡ojo, porque a pesar de todo, la industria audiovisual de entretenimiento se las ingenió para hacernos llegar algunas producciones y estas son, a mi parecer, las más destacadas del 2020:

  • The Last Dance

Sin duda alguna la mejor serie del año. Producida por ESPN y transmitida por Netflix, esta serie-documental narra la última temporada de los míticos Bulls de Michael Jordan, en la búsqueda del 6to anillo de la NBA. Jason Hehir (director de la serie) consigue no solo dar a conocer elementos que revivieron una polémica enterrada hace más de 20 años, sino que nos guía a través de una narrativa frenética la historia de uno de los deportistas más importantes de todos los tiempos. Cada capítulo se ve desde una perspectiva única pero todas las luces están puestas sobre una única persona: Michael Jordan.

¿Qué significa el éxito? ¿Qué motiva a una persona? ¿Se puede vivir en la cima todo el tiempo? ¿Cómo eso puede afectarnos? Esas preguntas y muchas más se responden en 8 deslumbrantes episodios.

  • The Queen’s Gambit

La revelación del 2020. Luego de deambular durante años por diversos estudios con decenas de libros y guiones rechazados; Netflix apostó por Scott Frank y dio luz verde a realizar esta miniserie basada en el libro homónimo de 1983 de Walter Tevis.
El dominio de los colores y la iluminación, la estética y los vestuarios siempre acordes con la temáticas, y la construcción de los personajes como cada una de las piezas del tablero de ajedrez hacen de “The Queens Gambit” un espectáculo visual.

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Anya Taylor-Joy le da vida a Beth Harmon, una prodigia del ajedrez con problemas de adicciones que intenta brillar en el tablero entre la década del ’50 y el ’60, lidiando no solo con sus problemas, sino con los prejuicios de ser mujer.
Queen’s Gambit fue una revolución absoluta: se transformó en la miniserie más vista de Netflix; además, las ventas de tableros de ajedrez se incrementaron un 87% en Estados Unidos, los libros de ajedrez aumentaron un 603%, la plataforma chess.com y las búsquedas en Google relacionadas a la temática alcanzaron picos impensados.

Si. Todo esto, por “solo” una serie de ajedrez.

  • The Mandalorian

La serie creada por Dave Filoni y John Favreau tuvo su 2da temporada en 2020. The Mandalorian ha demostrado ser una de las mejores creaciones que se desprenden de la matriz Star Wars y uno de los puntos más altos desde que la franquicia es propiedad de Disney. Tanto si sos fanático de la trilogía original o si sos un recién iniciado, The Mandalorian es 100% efectivo. Una historia simple, con personajes entrañabales y un camino muy claro a seguir. La multiplicidad de directores le da un toco personal a cada capítulo y nos hace sentir que estamos viendo una película distinta cada episodio.
Disney plus hizo todo bien con esta serie, desde la utilización de marionetas, maquetas y la implementación de la tecnología que revolucionó el CGI (Imágenes generadas por computadora). Como fanático no me puedo desprender… The Mandalorian es la GRAN JOYA MODERNA.

  • The Boys

Basada en los cómics de Garth Ennis, la serie de Amazon este año consiguió algo histórico: fue la primera serie que compitió de igual a igual y le ganó al gigante del streaming Netflix. Una segunda temporada más cruda, dura y cercana a los problemas sociales propios de estos tiempos. Ya lo hemos analizado en una nota anterior, pero pareciera que The Boys se ha ganado nuestros corazones por presentarnos héroes vulnerables, humanos egoístas y sin todo el edulcorante al que Marvel nos acostumbró en los últimos años.

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  • Pixar

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En este apartado me permito una licencia. No voy a elegir una película sino al estudio detrás de ellas. Pixar este año fue uno de los grandes ganadores. Pudo estrenar 2 películas y fueron sin duda lo mejor del año. “Unidos” y “Soul” tienen el adn de la compañía y nos interpelan a niveles que no estamos acostumbrados por películas de animación. Desde la fraternidad y el rol paternal en una relación entre hermanos, y el significado y el propósito de la vida de las personas; Disney Pixar nos eleva, nos llena los ojos de colores, iluminación y belleza, nos endulza los oídos con melodías que no solo están ahí, sino que cuentan la historia también. Pixar es el estudio de animación más certero en la actualidad y nunca, nunca nos va a defraudar.

  • Mank

Netflix tuvo grandes producciones este año, pero una de las más destacadas es la dirigida por el enorme David Fincher. Con guión de Jack Fincher y música de Trent Reznor y Atticus Ross, Mank narra el proceso detrás del guión de una de las películas más importantes de la historia: “Ciudadano Kane”. El abordaje es realmente interesante. Herman Mankowicz es el protagonista, pero nosotros como espectadores somos simplemente eso: personas que observan como se desarrolla una historia. Sin grandes conflictos, sin un nudo que desatar, sin un giro inesperado. Simplemente observando. La música y la estética nos intoxican con la década del ’30, y no solo porque relatan como se vivía en esa época, sino porque el montaje, la edición y la sonoridad de la película nos hacen creer que estamos viendo una producción de los orígenes de Hollywood.
Gary Oldman cumple con todas las expectativas, se carga la película como nadie y ya no sorprende que lo extraordinario con el sea cotidiano.

  • Tenet

Uno de los estrenos más complicados del año. Un par de semanas pospuesta pero finalmente estrenada en los cines, Christopher Nolan hace lo que nos tiene acostumbrados: hacernos dudar de todo y no entender nada.
Sin ser lo mejor de uno de los directores más destacados de los últimos años, Tenet es un despliegue visual y sonoro. Una organización conoce los secretos detrás de la inversión en el tiempo, poder realizar acciones a la inversa, es decir, realizar acciones que ya fueron realizadas.

Si si si, pido disculpas, es bastante complejo de leer y de entender. Hasta los protagonistas de la historia admitieron que ni en medio del rodaje comprendían lo que estaban haciendo.

Si sos fan de Nolan o si te dejas sumergir por la idea y la aventura, una película 100% disfrutable.

  • El rey de Staten Island:

Una comedia-dramática dirigida por Judd Apatow y protagonizada por el comediante de SNL (Saturday Night Live) Pete Davidson.
La mayor peculiaridad de la historia es que es una semi-autobiografía de Pete Davidson, con modificaciones en la historia, cuenta como le afectó en su vida la pérdida de su padre – un bombero – y como eso afectó no solo a su desarrollo, sino su relación con su madre y hermana. Por momentos resulta muy incómoda de ver, pero eso refleja lo bien dirigida que está y lo fácil que es conectar con ella.

Una película sobre el amor, la pérdida, la búsqueda y la reinvención que dieron una bocanada de aire fresco a este 2020 turbulento.

Por Agustín Fernández                                                                                                                                03/01/2021

Imagen destacada: www.pixabay.com

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Cultura

Sony Pictures convertirá en series y películas juegos de PlayStation

Los videojuegos superan hace tiempo ya el ámbito del entretenimiento puramente adolescente. No se trata sólo de entretener y hacer pasar el tiempo. Existe un mundo amplio y complejo, en el que se narran historias de héroes, se recrean momentos históricos y se establecen sagas que llevan años acompañando a millones de personas.

El llevarlos al mundo de las series y al cine tiene antecedentes recientes pero lo que planea Sony Pictures parece una apuesta definitiva y…millonaria.

A finales de octubre, se conocieron las primeras imágenes de Uncharted, la película basada en la exitosa saga de videojuegos de PlayStation. Nada menos que Tom Holland -Spiderman-, se mostró en los pies de Nathan Drake, el personaje central del juego. Pero esto ha sido sólo el inicio.

Imagen de Uncharted

El CEO de Sony Pictures, Tony Vinciquerra realizó declaraciones a Televisión News Daily, sobre el futuro de aquellas producciones cinematográficas basadas en videojuegos. El directivo indicó que la compañía está desarrollando un programa llamado “Sony One”, que consiste que integrar marcas de la compañía en otras divisiones. Por ejemplo: las franquicias de PlayStation en producciones cinematográficas y series de televisión de Sony Pictures. Esto abre el juego a muchísimas especulaciones y excpectativas.

Según la versión oficial, Sony Pictures ya se encuentra trabajando en siete series y tres películas de franquicias de PlayStation. Aunque se desconoce cuáles son. Tampoco se aclaró si entre ellas figuran, la ya mencionada Uncharted, y la tambien confirmada versión de The Last of Us de HBO.

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Los que disfrutan de los videojuegos seguramente están a la expectativa, aunque son experiencias de entretenimiento muy diferentes. Tampoco será lo mismo convertir un videojuego en una serie. Estas últimas implican, además de mayores requerimientos técnicos y económicos, generar en el público, la suficiente empatía, como para tener continuidad en el tiempo.

Si dejamos volar la imaginación, y los gustos personales, la lista de posibles películas y series, es interminable. God of War, Days Gone, Detroit Become Human o Far Cry, figuran entre mis preferidas. Habrá que esperar.

Por Fernando González                                                                                                                                    27/12/2020

Fuentes: www.hipertextual.com – www.hobbyconsolas.com

Imagen destacada: www.as.com

Imagen en nota: www.store.playstation.com

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Ciencias

Universidad para la 5ª Revolución Industrial

La Unesco, hace poco tiempo atrás, sin imaginar aún el impacto del COVID-19 en el ámbito educativo, enfatizaba su interés por la Educación Superior, a escala mundial. Como elementos de diagnóstico ya anticipaba que las principales fuerzas motoras del cambio en ese nivel eran la ingente y diversificada demanda social de ingreso, la incorporación de las TIC en los procesos de enseñanza y de investigación, la multiplicación de modelos de educación superior a distancia y la consolidación de los proveedores privados y transnacionales de servicios de enseñanza superior.

Si observamos la realidad, el sector educativo, en general, no había sufrido grandes cambios desde la primera Revolución Industrial: se venía enseñando y aprendiendo como hace 200 años y la pandemia desnudó las falencias de la no actualización del sistema. Por supuesto que se ven excepciones, como el caso de Khan Academy, pero hasta antes de la pandemia, no había aparecido el “Netflix” que haga que la transformación digital cambie de raíz al sector como ha ocurrido y está ocurriendo con otros. Basta con recordar casos como Amazon, e-bay, Ali Baba, Mercado Libre, etc.

Baño de realidad

Antes de la pandemia nos resultaba desafiante pensar cómo sería la Universidad del Futuro; numerosas experiencias institucionales, en este sentido, venían señalando el momento de reestructuración radical de la enseñanza superior, del necesario cambio, y anticipaban que el statu quo ya no sería una opción. Ya se percibía a la educación a distancia y virtual como garantizadora de una mayor equidad en el acceso al conocimiento y se venía constituyendo en el camino necesario a la democratización de la educación, ya que estaba siendo una opción más para muchas personas.

Al ser la educación a distancia un tipo de educación con tecnología se constituía en cambios disruptivos importantes en las organizaciones educativas y más aún, si se le sumaban los sistemas de inteligencia artificial, big data y digitalización en su implementación.

Ya Manuel Castells, reconocido sociólogo y economista de trayectoria internacional, anticipaba que la universidad de hoy no debiera ser una institución anclada en valores y formas del pasado, sino responder a necesidades actuales en un contexto social y tecnológico que tiene en internet su espacio natural destacando también que su difusión obliga a dar una educación más flexible basada en la necesidad de “aprender a aprender’ de forma continua.

Precisaba que la universidad, como una organización inteligente, no podía permanecer ajena a los cambios mundiales, dados por factores como la globalización, el impacto ambiental, el crecimiento demográfico, las nuevas dinámicas del mercado y los avances en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), razón por la cual, se debería considerar innovadores elementos de gestión como parte de su quehacer.

La educación online, como concepto que utiliza las herramientas digitales computarizadas mediante plataformas de internet, se venía posicionando, en estos tiempos en que estamos transitando ya la Cuarta Revolución Industrial, como uno de los métodos más eficientes de difusión masiva de conocimientos, ya que mostraba uno de los índices más altos de participación y evolución en el mundo. La cuarta revolución está asociada a las tecnologías y procesos digitales y de cómo estos mejoran los servicios en general y satisfacen mejor las expectativas de los clientes; se asocia a inteligencia artificial, internet de las cosas y big data. La pandemia aceleró la necesidad de digitalización a nivel de las actividades económicas en general y, en particular, también afectó.

El factor COVID-19

La pandemia produjo un fuerte impacto en las organizaciones en general, y las universidades no fueron la excepción. También quedaron expuestas al nuevo escenario que puede significarles nuevas oportunidades o una real amenaza. Dejó al desnudo una serie de falencias, pero también le significó abrir una ventana a nuevos desafíos y le está imponiendo la necesidad de adaptarse a la nueva realidad o correr el riesgo de quedarse en el camino.

Lo que ya se venía anticipando en el mundo, el COVID-19 lo hizo realidad.

El nivel universitario tampoco escapa al tópico de estar alejado de la realidad; pero hoy se le suma el COVID. Este se constituyó, en 5 meses, en un acelerador, o catalizador, de un concepto más grande que es la digitalización. La cuarentena precipitó esta necesidad.

A nivel global, la brecha se abrió: las universidades que tenían plataformas, educación online y sistemas e-

learning, impartían carreras a distancia o bajo la modalidad de Blended o Mobile vieron incrementar su actividad y matrícula en términos generales en los últimos tiempos, y, en el escenario actual, les está siendo más fácil adaptarse y continuar con las actividades académicas a pesar de la cuarentena.

Las que no, este contexto deben hacer un esfuerzo enorme para acomodarse a la nueva realidad y muchas no están logrando éxito y se ven en la necesidad de reprogramar sus calendarios académicos hasta que finalice la pandemia, posponer evaluaciones, o bien, sus docentes no están pudiendo efectuar un acompañamiento pedagógico óptimo a sus alumnos por no contar con la infraestructura o recursos necesarios o desconocer las metodologías para hacerlo. Los inconvenientes son numerosos.

Digitalización

Los meses de confinamiento aceleraron la digitalización. Las universidades que en estos últimos años venían avanzando en esa dirección, despapelizando e integrando sus procesos, trabajando con plataformas educativas parte de sus carreras y contenidos, fueron las que se pudieron adaptar más rápido y continuaron brindando el servicio educativo, no sin superar numerosos obstáculos impuestos por la masividad y dimensión de la tarea que significó virtualidad 100%.

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Con la pandemia también apareció otra dualidad que se suma a la clasificación tradicional que solíamos hacer de universidades de gestión pública y privada, que es la que separa universidades digitalizadas y no digitalizadas.

Las instituciones universitarias que tenían su núcleo totalmente en lo presencial están sobrellevando las adversidades, no siempre con éxito, lo que genera a priori, un aumento exponencial del abandono y deserción en este 2020 ya que los docentes tampoco están pudiendo dar clases sin las herramientas necesarias.

Las que tenían formación virtual, online, blended, estructura con contenidos digitales y procesos académicos con alto contenido digital e integrados están un paso adelante en estos momentos; son las que puedan seguir con las clases con la modalidad virtual utilizando herramientas sincrónicas y asincrónicas de aprendizaje y evaluando en tiempo real con impacto académico inmediato; son las que implementaron inmediatamente el teletrabajo en condiciones óptimas.

Las instituciones que están trabajando con elementos de la cuarta revolución están más avanzadas. Son las que tuvieron la capacidad de adaptación más rápida: digitalizarse, conectarse a la realidad del mercado, a nivel docente, curricular, Equipos, tecnologías, etcétera.

Como sabemos, uno de los objetivos y desafíos de la universidad es ser referentes de conocimiento y construir futuro para nuestros jóvenes y conectarlos con el mundo real y del empleo en particular.

Continuar lográndolo, a pesar de las difíciles circunstancias actuales, es fundamental.

Otra novedad que trajo el COVID-19 al ámbito universitario es que se han disparado los títulos online. Esto ya se venía consolidando lentamente pero a paso firme y utilizando herramientas virtuales para alcanzar escalas globales. La competencia que se viene es muchísima. Actualmente hay universidades con capacidad de matricular a nivel mundial.

Los nuevos modelos 

Seguramente las instituciones universitarias deberán replantearse sus modelos de gestión y académicos con vistas a construir otros en la próxima década; muy probablemente en casi todos estos lo semipresencial sea el común denominador.

Los centennials ya están en la universidad; y son jóvenes con características muy particulares: son nativos digitales ya que crecieron con internet y son intuitivos con las nuevas tecnologías; son prácticos, competitivos, creativos y el multitasking (manejo simultáneo de computadora, tablet, celular, App, etc.) es como respirar.

La educación tradicional pasa a segundo plano para ellos pues prefieren opciones más prácticas, rápidas y trasladadas a la vida real. Hoy están tirando la toalla.

Ya hay universidades y reconocidas organizaciones que los están interpretando, que trabajan con algoritmos predictivos porque lo digital es su insumo y le ofrecen carreras o formaciones específicas que despiertan su interés. Esto avanza a pasos agigantados a nivel mundial y puede interpretarse como una gran oportunidad si la institución se sitúa en la punta de lanza de la nueva necesidad, o, continuar impartiendo títulos muchas veces alejados de la realidad en su oferta formativa.

Tampoco se puede desconocer que es el gran momento de las universidades virtuales. Las presenciales están girando hacia lo semipresencial pero con mucho esfuerzo porque se debe pensar de forma diferente. No es fácil repensar la educación sin miles de metros cuadrados de aulas, espaciosas bibliotecas, libros papel, etcétera.

Todo indica, hoy, que es imperiosa la necesidad de priorizar la inversión en la transformación digital en todos los órdenes porque, si bien es cierto la cuarentena terminará en el mediano plazo y probablemente se pretenda volver a la ansiada normalidad, mientras tanto, ya está asomando por el horizonte una nueva disrupción, otro fenómeno se viene consolidando mundialmente: la Quinta Revolución Industrial.

Por la Licenciada Silvia Alvarez        16/08/2020

Fuente: www.eltribuno.com

 

 

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