Observador Urbano

Punto Steel, una apuesta por la innovación y la creatividad

Charlamos con Juan Marcuzzi Escudero, arquitecto que encabeza la consultora Punto Steel. Hablamos sobre el desarrollo de la empresa, objetivos logrados y proyectos futuros. Un emprendimiento local que intenta tener una mirada internacional y renovadora.

O.U.: ¿Cómo surgió la consultora? ¿Cómo se construyó la idea?

J.M.E.: La idea original, MARQWORK, surgió de la composición de unir el arte con el trabajo real, de cuestionamientos sobre la realidad de muchos de los estudios de arquitectura de la capital salteña. La primera pregunta que me inquietó fue, ¿cómo hicieron los grandes estudios de arquitectura para llegar a donde llegaron? ¿Cómo obtener, incluso, un reconocimiento internacional?

En una oportunidad viajé a EE.UU. y tuve la posibilidad de platicar con arquitectos y ver cómo se manejaban en un estudio reconocido. Mi hambre de saber todo lo que hacían, cómo se dividían, qué estructura llevaban, cómo trabajaban, cómo dormían, comían, etc., me hizo comprender que en Salta vivíamos otra realidad, no mala, pero lejos de poder encaminarnos a esa internacionalización en la que venía pensando. Hasta me ofrecieron una carta de recomendación para trabajar en el estudio de Cesar Pelli, la cual rechace amablemente. Siempre creí que primero debía realizar algo grande en mi ciudad.

O.U.: Ese viaje fue fundamental, entonces. ¿Cómo fue trasladar esa experiencia a nuestra ciudad?

J.M.E.: En Salta siempre destaqué, lo que llamo, «la proliferación de la belleza, el concepto de Salta la linda». Mientras realizaba aquella investigación y tomaba cursos de emprendedurismo que me ayudasen a encontrar una luz de orientación, fue donde me reencontré con un amigo -Santiago- al cual, entre cafés, le expuse mi intención de emprender algo completamente distinto. Me hizo ver que dicho camino requería de una planificación administrativa completa y una propagación publicitaria amplia. Razón por la cual sumamos luego a otro gran camarada que se había recibido de comunicador social.

O.U.: O sea, un proyecto que implicó varios factores y distintas profesiones.

J.M.E.: Sí, y nos pusimos a trabajar tiempo completo el verano del 2016. Misión, visión, FODA, CANVAS, etc. Empecé a realizar un relevamiento en muchos estudios de arquitectura para saber su funcionamiento, conocimientos y comprender si lo que estábamos haciendo tenía real sentido. Por suerte nos encontramos con diversas situaciones, algunos con ideas y objetivos claros, otros con una inercia de “estoy haciendo esto porque así lo hice siempre”, especialistas y muchos, pero muuuuchos todólogos.

Pero como dijo un sabio: el éxito es 1% idea y 99% de transpiración. Y realmente no fue fácil. Decidimos abrir una página de internet para empezar a promocionar nuestras notas y ayudar a los colegas pero era, quizás, tan ambiciosa la idea de lo que se quería volcar en la red que, que de los muchos de los consultados “expertos”, ninguno nos volvió a atender el teléfono para desarrollar el trabajo web. Por lo cual, tomamos un curso de realización de páginas y lo hicimos nosotros.

O.U.: ¿Y cuándo el proyecto comenzó a tomar forma?

J.M.E.: Fue a mediados de 2016. Dividíamos la colocación de los posts y las temáticas y todo iba viento en popa. Casi a fines de ese año surgió la posibilidad de realizar un master en España, por suerte tenía mucho que ver con la organización de empresas, así que partí de inmediato y realizábamos reuniones a distancia.

La realidad es que por más interesantes que fueran los artículos, la metodología, la presentación y la idea de ayudar a quienes se lanzaban a tener un estudio de arquitectura -gratis-, no nos leía nadie. Solo teníamos curiosos interesados de EE.UU., China y Brasil. Algo nos fallaba, y en esa desesperación de creer que no arrancaba nada, nuestro comunicador social tuvo que abrirse para poder realizar una capacitación a tiempo completo. Fue entonces cuando Santiago dijo meses antes de mi incierta vuelta a Salta: “si volves, acordate que yo quiero seguir con esto, pase lo que pase quiero que no te olvides que yo te sigo a donde vayas”.

O.U.: ¿Momento clave, no?

J.M.E.: Realmente, creo que después de eso comprendí, que en el tiempo no solo había rechazado una oportunidad de trabajo por la cual muchos matarían en EEUU, sino que vi que alguien creía en lo que hacíamos y eso fue realmente suficiente para comprender que tenía que volver. Así fue que en el master decidí cambiar mi tesis final a poco tiempo de terminar. Y me metí a tiempo completo para realizarlo. El título del mismo era: “El know how de la internacionalización. Saber vivir de la arquitectura”.

Al volver, no perdimos tiempo, nos sentamos y desmembramos todo. Con enfoques mas frescos, publicidades únicas y un eslogan que nos permitía demostrar frescura y juventud: “comparte ideas, comparte trabajo, comparte MarqWork” o “MarqWork…..hacemos lo que queremos” o “diferenciarse es posible”.

O.U.: Y desde ahí: ¿podríamos decir que el camino se abrió y empezó a ser más real y fácil?

J.M.E.: La verdad es que no. Pero ya teníamos objetivos que cumplir, plazos y debíamos, atarnos a ese plan. Paso casi un año más. Tuvimos capacitaciones, de las cuales creíamos que era sumamente importante estar a la vanguardia de la tecnología (softwares) y era allí donde veíamos quiénes podían acompañarnos en este camino. Ahí conocimos a Majo (arquitecta) y Marcelo (ingeniero).

Empezamos a trabajar en una especie de “garaje de una casa” (como los grandes comienzos de empresas exitosa) y frente a la presión de toda la gente a nuestro alrededor pidiendo que por favor encontremos un trabajo, resistimos al pensamiento de nuestra gente querida que pensaba que nuestras reuniones eran solo de chusmeríos de domingo.

Frente a toda esa tormenta, fue sumamente importante desde mi vuelta ajustarnos a un plan, objetivos y una convincente creencia de que lo que hacíamos era el camino a seguir. Así fue cuando no pasó mucho tiempo y varias empresas grandes empezaron a vernos y encargarnos muchísimos proyectos.

O.U.: Y Punto Steel, ¿cómo nace y quiénes forman parte de la misma?

J.M.E.: Después de un pequeño impasse, tuvimos la suerte de asociarnos y crear “Punto Steel”, una consultora encargada de cálculos estructurales metálicos con metodología BIM. De a poco la asociación entre ingeniería, decoración y arquitectura empezaba a tomar forma en un mismo lugar. Por suerte siempre se genera en el entorno laboral las ganas de aprender y buscar mejorar lo que tenemos. Desde allí pudimos centrarnos y creer en lo que realmente éramos buenos. Planificando a grandes pasos. Por eso siempre creí que planificar es como construir un equipo de futbol y con el correr del tiempo nos dimos cuenta que conformamos un equipo de la B metropolitana pero que juega en la primera categoría.

Por supuesto, seguimos perfeccionándonos y entre idas y vueltas, se empezó a gestar una gran familia. Nos mudamos para estar más cómodos, invertimos en nuestra imagen y nos concentramos en dar siempre un gran servicio, razón por la cual, podemos decir que 12.000, m2 de proyectos en 1 año, dan fe de nuestro real compromiso con lo que  hacemos.

El equipo está integrado, entre otros, por Majo, Natalia, Carla, Marcelo, Santiago y yo. Cada uno con su función específica y su rol dentro y fuera del estudio. Podemos decir que nuestra virtud es seguir aprendiendo y capacitándonos luego de cada gran proyecto que se va de nuestra oficina. Nunca quedarnos con lo que tenemos y menos que nada aceptar el conformismo. Somos un grupo de gente joven que brinda servicios a muchos lugares de Argentina. Lo fundamental es tomar la responsabilidad de no defraudar la idea que nos propone.

O.U.: ¿Y en qué proyectos han estado trabajando?

J.M.E.:Hicimos proyectos por varios lugares de Argentina, como ser de Córdoba, Rio Negro, Mendoza, Salta y Jujuy. Como así también la realización de los pliegos de la primera obra pública de una ampliación de un hospital salteño que se materializará en Steel framing; la ampliación del aeropuerto de Bariloche y el cálculo de uno de los pocos edificios 100% metálicos que hay en Argentina, íntegramente para Salta.

O.U.: Después del camino andado, ¿cómo podrías resumir lo logrado hasta ahora?

J.M.E.: Lo más importante es estar siempre en foco. Confiar en lo que uno cree que tiene que hacer porque le gusta y perder el miedo a que si no sos “todólogo” no servís para estar aquí en Argentina. Siempre fui de la idea de que hay que ser bueno en algo y  si llegamos hasta aquí sin hacernos sentir demasiado es porque nos dimos cuenta en una oportunidad con Santiago que nadie nos tomaría en serio en esto de ser internacionales, si nosotros no alcanzábamos esa meta antes. Asi que  hoy por hoy estamos en post de llegar, ya que es un sueño que se va a materializar, porque hay una planificación de por medio. Esperamos algún día poder sentarnos y decir “lo logramos, es hora de que podamos dar esa herramienta y esas ganas de crecer a todo aquel que quiera llegar a donde sueña”.

Por Fernando González

Punto Steel está en Instagram: @puntosteel – Leguizamón 1936 Piso 1. Depto: B

Teléfono: 3872139902

Autor

Fernando Gonzalez

Profesor de Filosofia. Apasionado por la tecnología y los cómics. Informar, escuchar, dialogar.