Observador Urbano

¿Por qué vemos cada vez menos televisión?

Según la consultora BB Business Bureau la penetración de la TV por cable en Argentina es cada vez menor y solo el 11% de la población cuenta con una conexión de ese tipo. A la par de esa cifra el encendido de televisión en nuestro país viene descendiendo desde hace 14 años a un ritmo constante, siendo el año 2018 el registro más bajo desde 2004 –año que empezó esta medición- según el sitio www.televisión.com.ar

Por otro lado el streaming, es decir la distribución digital de contenido multimedia a través de una red de computadoras (celulares, tabletas, televisores inteligentes, etc.) de manera que el usuario utiliza el producto a la vez que se descarga, pudiendo verlo en ese momento o cuando crea conveniente, crece a la par del crecimiento del acceso a internet en Argentina. Aquí según números del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) existen 7.229.615 accesos a internet fijarepresentando un 16,58 % de los hogares en tanto que a internet móvil acceden 17.339.290 líneas. Desde estas conexiones han crecido las suscripciones a plataformas como Netflix o el acceso constante a sitios como YouTube que a medida que amplían su catálogo restan televidentes a diario, a quienes brindan la posibilidad de elegir cuando y como mirar contenido, o incluso pausarlo y verlo en cualquier otro momento.

Este mercado también empieza a ser cubierto por las redes sociales como Facebook, que ha empezado a transmitir eventos deportivos vía streaming a partir de acuerdos con la UEFA por la Champions League o con la Conmebol para la Copa Libertadores 2019. A esto se  le suman las transmisiones de usuarios denominados “youtubers”o “influencers” que mediante Twitter, Instagram o Twitch, atraen a miles de personas que eligen contenido de supuestos desconocidos pero que cuentan con un público fiel y muy bien segmentado que acompaña cada aparición de estos nuevos fenómenos sociales sea o no en vivo.

El desconcierto de la televisión en Argentina es tal, que, los programas que otrora dominaban el rating hoy luchan por sobrevivir adaptándose a reducciones presupuestarias que posibiliten equilibrar la balanza de costos-beneficios. También los enlatados o el archivo copan las pantallas e incluso en nuestro país hay canales de televisión abierta que están prontos a iniciar una convocatoria de acreedores.

Así dadas las cosas, la televisión tal como la conocemos se enfrenta a su mayor desafío histórico, quedando obligada a reinventarse o de lo contrario abocarse a un nicho de público especifico –mujeres y varones adultos mayores a 50/55 años-que garantice su existencia mientras llega finalmente la tan ansiada reinvención.