Observador Urbano

Nuevas elecciones en España, y van…?

Tras la nueva victoria de Pedro Sánchez el 28 de abril, y la imposibilidad de negociar la formación de una coalición estos meses, España enfrenta nuevamente elecciones, el próximo 10 de noviembre.

El anunció llegó luego de que el rey Felipe VI, jefe del Estado, consultara la posición de los diferentes partidos políticos para saber si había un candidato que contara con los apoyos suficientes para ser elegido como presidente.

Tras dos días de consultas, el rey dijo que no había ningún candidato viable para liderar un ejecutivo.

La gobernabilidad es una meta que parece imposible para algunos países europeos. La democracia resurge constantemente en un intento de establecer candidatos que sean capaces de formar coaliciones que, en vez de dividir, logren negociar con la oposición y establecer políticas viables. 

Este es el caso de España, que lejos de verse aliviado luego de las elecciones de abril, se vio fragmentada. Sánchez ganó las elecciones en ese entonces con 123 diputados, un número lejano a la mayoría absoluta que se traduce en la necesidad de realizar acuerdos y obtener apoyo para lograr superar el bloqueo y la inestabilidad política de estos últimos cuatro años. 

Posibles escenarios

Siguiendo a Eduardo Moyano Estrada, profesor investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se pueden establecer tres posibles situaciones hipoteticas en este contexto:

 1) Todo sigue igual

La abstención afectaría por igual al bloque de derecha y de izquierda, y el trasvase de votos dentro de cada bloque sería de escasa magnitud (el PSOE subiría algo al beneficiarse de las limitadas pérdidas de Unidas Podemos, mientras que el PP recogería las pequeñas pérdidas de Ciudadanos y Vox). Tendríamos entonces una situación similar a la de ahora, con los dos bloques prácticamente igualados en votos y con escasa diferencia en escaños.

Seguiríamos ante un problema de gobernabilidad, muy similar al de 2016. El nuevo bloqueo sólo se podría resolver o bien con la formación de un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos o bien con la abstención de PP y Ciudadanos, tal como hizo el PSOE para que pudiera ser investido Rajoy, y evitar volver a las urnas por tercera vez. Podría parecer que la repetición electoral habría servido para poco, pero los partidos tendrán que afrontar la situación con características distintas a las de ahora al estar ante la urgencia de evitar un nuevo bloqueo que sería totalmente injustificable.

2) Fuerte ascenso del PSOE y el PP

Habría, en el bloque de la izquierda, una fuerte subida del PSOE (en torno a 150 escaños) y un fuerte descenso de Unidas Podemos; y en el bloque de la derecha, un fuerte ascenso del PP y una sensible reducción de escaños tanto en Ciudadanos como en Vox. Sería algo así como el retorno del bipartidismo, si bien imperfecto por la presencia de otros partidos de ámbito nacional con capacidad de intervenir en la gobernabilidad, pero con menos escaños que ahora. En esa situación el PSOE podría gobernar en solitario o bien aceptar la cooperación de un debilitado Unidas Podemos o de un igualmente debilitado Ciudadanos, tras el obligado cambio estratégico del partido naranja a la vista de su derrota electoral.

3) Victoria de la derecha

Una tercera situación sería que los tres partidos de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox) sumen mayoría y reediten a nivel nacional los acuerdos a los que han llegado en ayuntamientos y comunidades autónomas. Dado que, entre ellos, la inicial desconfianza ha dado paso a una cooperación fluida, no parece haber ningún problema en reeditar esos acuerdos si consiguen la mayoría suficiente en el Parlamento.

Por Nahir Valeria Nallar

Fuentes: www.infobae.com – www.bbc.com/mundo – www.elespectador.com

Imagen destacada: www.elpais.com

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