Observador Urbano

Noctambúho: bailando en la oscuridad

Perro Ciego con material nuevo: ocho canciones vivas con el sonido de lo inevitable. Escucha y repaso de alguna parte de la historia de la banda pilar del rock en Salta. El paso del tiempo, videoclip y perseverancia

En nuestra provincia el aggiornamento del rock, del clásico claro, tiene nombre y apellido. Una banda que este año celebra los 30 años de actividad ininterrumpida con el lanzamiento de ocho canciones nuevas, de esas que próximamente serán coreadas por el público mientras una bandera flamea por sobre sus cabezas. Pero detengámonos ahí, en el objeto antes llamado disco: Noctambúho. En un 2019 donde la nostalgia del codiciado formato físico de discos pierde cada vez más territorio, Perro Ciego lanza su sexta obra en una aventura sonora que hasta promete una histórica edición limitada en vinilo, ¿la primera del rock salteño? A preparar la bandeja. Y porque pedir temas en la radio suena a viejo, la banda desde hace un buen tiempo que viene pisando fuerte en los principales canales de música vía streaming; los discos se encuentran esparcidos en Spotify, Itunes, Deezer, y hasta en CdBaby, sitio donde se puede encontrar -y comprar a módico precio- gran cartelera de música independiente de todo el planeta. Así, “Rocabola” (1996), “Letras Rojas” (2003), “Peón De Luna” (2006), “Pelafustán” (2012), “Ronco” (2016) y ahora “Noctambúho” (2019) pueden ser escuchados, reelegidos y/o revividos desde la comodidad de un smartphone, al alcance de tu mano.

30 años en la música nos significa, como oyentes, una propuesta perecedera que lo tuvo de todo en su camino: de cambios de integrantes, un multitudinario “show sorpresa” en el escenario principal del Cosquín Rock, giras por diferentes provincias y bares -hasta un anecdótico viaje por Bolivia; quizás el único contacto auténtico con lo extranjero-, filmaciones de clips musicales por la zona de la Balcarce y los Valles Calchaquíes y así, un vasto etc. Pero fundamentalmente nos significa la esencia del sonido. Esas guitarras fusionadas en parte por Marcelo “Salchi” Dique y Martín “Gamba” Aguilera, el bajo y coros de Carlos “Pelado” Vega y la base con la batería de Pablo “Jopo” Zenteno. Un sonido constituido a través de los años que bien se refleja en los discos. Escuchando nuevamente Rocabola para pasar directamente a Ronco, por ejemplo, es un ejercicio recomendado para darse cuenta de esto. O las guitarras acústicas de Peón de Luna con el rock flequillo de Letras Rojas hasta llegar a la cima de Noctambúho.

“Tenemos más de 40 años y las ganas siguen estando” dicen los integrantes de la banda durante un reportaje, apostando cierto balance de lo que pasó, “estamos en una situación súper cómoda. Si bien la parte económica es lo único que no se logró, lo resolvimos de otra manera. De alguna forma seguimos generando cosas como banda, la grabación del nuevo disco, ensayos, tocadas, etc. Estamos bien como estamos.” Todo parece encuadrar en la trama de una historia que aún tiene mecha para ser contada; y de noche. La nocturnidad, esa que nos ha dado tantas historias devenidas en canciones vuelve en primera plana ya desde el nombre y la portada del Noctambúho: vemos un híbrido hombre-búho bordeando la noche vistiendo un buzo con capucha con la marca de la banda, caminando por lo que tranquilamente podría ser la vereda iluminada por un faro que figura en la tapa del Peón De Luna.

Grabado íntegramente en Salta hacia fines del 2018 en el estudio Socavón, el material fue masterizado en Buenos Aires, en los estudios Romaphonic: el reconocido santuario que alguna vez Fito Páez, su dueño original, bautizó como Estudio Circo Beat. En tan sólo ocho canciones Perro Ciego resume su presente y hasta el contexto en el que está inmerso. En él nos encontramos con, por ejemplo, un llamado a caminar las calles por lo que nos (les) pertenece -“La hipocresía está de moda/los que gobiernan tu necesidad/soñar es algo para pocos hoy/ seguimos buscando a la libertad/ Salir a la calle no está mal/la injusticia no se aguanta más”- (Plagas, tema 1) o también a referencias en Basta, tema 2 del disco; otro candidato a convertirse en un caballo de batalla para los shows: “Para todos hay alguna medicina (…) Nada se compara con la libertad/ de poder decidir qué camino tomar (…) ¡basta de críticas!”.

Dicen que las influencias nunca se van, se acumulan y eso en Perro Ciego afortunadamente sigue vigente. Una banda que alguna vez comandó el movimiento rolinga salteño de principios de milenio -entre trapos de Ratones Paranóicos y, por supuesto, la escuela de los Rolling Stones- vuelve a referenciarse en Fuera de Control, tema 5. Rocanrol del puro y con el guiño de una banda que tantas veces a homenajeado a sus maestros, esta vez desde aquel Bridges to Babylon (1997). Jendric también es una muestra de esto, con un ineludible solo del Gamba con la imagen proyectada del James Marshall de fondo. El Troncal -tema que cierra el disco y quizás otro de los candidatos a convertirse dentro del grupo de las preferidas- empieza con una intro de unos exactos treinta segundos de un boogie acústico que tan bien les sale a los muchachos cuando se proponen encarar el lado “desenchufado” de la banda, el slide bien blusero que aquí suena lo demuestra. La sorpresa, por lo pronto para este servidor, llegó con Te Encontré -tema número seis- inspirado en un arquetipo de lo que supieron hacer los Traveling Wilburys con un George Harrison post beatle entre esas guitarras slide; ¡hasta escuchamos un arreglo de cuerdas matizando todo el tema!

El tiempo está de tu lado

Porque sólo se cumplen los 30 una vez, esta ocasión merece un distinguido festejo. Por eso, el álbum lanzado el pasado 19 de Julio por ahora en todas las plataformas digitales -sí, próximamente también formato físico- tendrá su debut en vivo el próximo viernes 6 de septiembre desde las 22 hs. en Hakuna (Balcarce 2250). Una noche reservada a escuchar lo nuevo, repasar la historia y, por qué no, reencontrarse con aquellos recitales de hace ¡más de diez años!; o como diría Salchi en Fuera De Control, “con mi familia, mis amigos y mi rocanrol”. La familia espera una vez más la felicidad.

Por Pablo Choke Torramorell