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Ciencias

Moderna Therapeutics, empresa que busca una vacuna contra el Coronavirus: esto dice su director

El Diario El País de España, entrevistó al director técnico de Moderna Therapeutics, la empresa biotecnológica de Cambridge que ha logrado en un tiempo récord, la primera posible vacuna contra el virus. Se trata del español, Juan Andrés. Su tarea implica un esfuerzo personal extraordinario, junto, claro está, a su equipo de trabajo. Aquí, sus conceptos…

Pregunta. ¿Cómo se trabaja con esta responsabilidad?

Respuesta. Con muchísima motivación. Estoy viendo muy de cerca el drama que se está viviendo en España. Mis padres y mis cuatro hermanos están en Madrid. Es importante que la gente sepa que hay otra gente que está trabajando muy muy muy duro para poder conseguir la vacuna lo antes posible. Nosotros no nos podemos comprometer ni a fechas ni a cantidades todavía, pero sí nos podemos comprometer a que estamos todos volcados en esto, trabajando 18 horas al día. Paramos solo para dormir. Estamos comprando equipos, anticipándonos al máximo. Y estamos tomando todas las medidas para [evitar la infección de] la gente que tiene que ir a nuestras fábricas.

P. El miedo es que no podamos volver a abrazar a nuestros padres o abuelos hasta que haya una vacuna.

R. Exacto. Yo tengo grandes esperanzas en que en el verano disminuirá la infectividad del virus, pero no sabemos lo que va a pasar. Nuestra motivación para ir lo más rápido posible es poder abrazarlos otra vez.

P. Antes de un año no existirá una vacuna.

R. Yo creo que no. La cuestión con las vacunas, sobre todo en las pandemias, es qué cantidad logras tener disponible. ¿A cuánta gente se va a poder vacunar? Los expertos dicen que hay grupos de riesgo, sobre todo los ancianos y la gente que está en la primera línea de batalla en los hospitales. Posiblemente ellos y la gente dedicada a actividades en contacto social serán los primeros candidatos para recibir la vacuna. Cuando esté lista, habrá que manejar las cantidades disponibles para llevarlas a los sitios donde haga más falta, pero esa no es nuestra labor. Será tarea de los Gobiernos y de las autoridades cuando la vacuna empiece a estar disponible. Y eso va a ocurrir dentro de meses.

P. El informe del Imperial College hablaba de entre 12 y 18 meses.

R. Si son 12 meses o son 18 todavía no lo sabemos. Habrá que ver los acontecimientos. Una de las grandes noticias es que en China se están tomando esto como una cosa personal, porque han sido el foco del mundo. Están exportando mascarillas y ayudando, hay una concienciación social tremenda. Y están entrando también en la guerra para ir a por una vacuna, no solamente para ellos, sino para el mundo. Estamos muchos en esta pelea. Nosotros, en Moderna, hemos sido los primeros en empezar un ensayo clínico. El tiempo dictará si podemos seguir. Estamos trabajando asumiendo que vamos a ser los primeros y queriendo ser los primeros. Y encantados de competir con quien sea, porque eso significa que vamos a tener, entre todos, más posibilidades de tener una vacuna a tiempo.

P. ¿Cabe la posibilidad de que tengamos una vacuna dentro de 18 meses y no funcione porque el virus haya mutado, como el de la gripe?

R. Yo creo que no. Estamos monitorizándolo y no parece que el virus esté mutando a una velocidad rápida. El virus no muta a no ser que encuentre condiciones desfavorables. Y, ahora mismo, lo que está encontrando es condiciones superfavorables. El virus entra en el cuerpo de los humanos para poder replicarse y poder vivir. Y no está encontrando ningún problema. No tiene ninguna necesidad de mutar. Cuando haya más seropositivos [personas que hayan superado la infección y teóricamente hayan desarrollado inmunidad] y logremos vencer al virus es cuando puede mutar. No lo sabemos todavía, la comunidad científica lo verá. Algunos virus mutan cuando sus condiciones para replicarse disminuyen, pero no todos. En este momento, las probabilidades de que mute son muy pocas y eso son muy buenas noticias, porque significa que ir hacia la vacuna es algo muy prometedor, porque el virus no nos va a cambiar a mitad de camino.

P. ¿Cuáles son los siguientes pasos?

R. Hemos entrado en fase 1 [la primera etapa de un ensayo clínico, para ajustar la dosis y descartar posibles efectos secundarios graves], con voluntarios. Obviamente, con las vacunas solo se hacen ensayos con voluntarios sanos, porque es un tratamiento preventivo. Hasta que no tengamos datos no vamos a saber la dosis necesaria y no vamos a poder calcular el tiempo que hará falta. Lo que sí estamos haciendo es adelantarnos lo máximo posible. Normalmente, cuando estás en fase 1 no empiezas a fabricar para la fase 2 de los ensayos. Yo ya estoy fabricando para la fase 2 [la segunda etapa de los ensayos, en la que se evalúa la eficacia de la vacuna con más voluntarios]. Y yo ya estoy preparándome para fabricar en las mayores cantidades que podamos. La siguiente pregunta es: ¿cuántas dosis vamos a poder hacer? Pues no lo sé, porque todavía no sé la dosis. La capacidad será cinco veces mayor o cinco veces menor si esto funciona con dosis de 50 microgramos o si se necesitan 250 microgramos. Esto va a dictar cuándo estará disponible la vacuna. Nosotros estamos haciendo esfuerzos más allá de lo sobrehumano, para estar lo antes posible.

P. ¿Cuándo se conocerán más resultados?

Dentro de entre 8 y 12 semanas sabremos el nivel de actividad en unos cuantos voluntarios. Entonces empezaremos a llegar a cientos de voluntarios y después a miles. A partir de ahí ya tendremos los datos para empezar a vacunar a la gente. Nuestra tecnología es completamente nueva. Tenemos una serie de vacunas [para otras enfermedades] que ya están en fase 2 y su nivel de toxicidad es muy bajo. Por eso las autoridades estadounidenses nos han dejado empezar directamente en humanos.

P. ¿Existe la posibilidad de que fracase la vacuna de Moderna en fase 3 [los futuros ensayos destinados a evaluar la seguridad y la eficacia del tratamiento a gran escala]?

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R. Siempre hay riesgo, pero cuanto más avanzado estés en tus fases, más probabilidades de éxito. Hasta ahora, todas las candidatas a vacunas que tenemos en marcha están funcionando. Yo soy muy optimista, por dos razones: porque conozco la tecnología que tenemos en la mano y porque vamos a por todas. Cada uno de nuestros científicos, cada uno de nuestros empleados, debe tener la sensación de que vamos a salvar el mundo, porque es la motivación que nos va a hacer seguir adelante. Pero hay que tener modestia. Esta es una de las pocas crisis de la humanidad en las que cada persona tiene una labor. Va a haber millones de héroes. Y no tengo absolutamente ninguna duda de que vamos a vencer, pero tenemos que hacerlo entre todos.

P. La vacuna de la polio, presentada en 1955, no se patentó. ¿De quién será la patente si dentro de unos meses hay una vacuna desarrollada por Moderna?

R. Todavía no nos hemos planteado eso. Nosotros tenemos una plataforma [de medicamentos basados en el ARN mensajero]. No es solo una cuestión de patente, es una cuestión de saber hacer, de tecnología. Pero, de momento, no nos hemos planteado absolutamente nada en ese sentido.

P. Esta sería la primera vacuna basada en el ARN mensajero.

R. Exacto. El ARN mensajero es una molécula de información. El cuerpo humano, básicamente, tiene cuatro cosas: agua, carbohidratos (que es la energía), grasa (que es el almacenamiento de energía) y el resto son proteínas. Todas las proteínas se generan a través de las instrucciones en el ADN, que se traducen a través del ARN mensajero. Si hay algo que nuestro cuerpo sabe hacer bien es ARN mensajero para producir proteínas. El pelo, las paredes de las células, las hormonas… Todo eso son estructuras proteicas y todo está conducido a través del ARN mensajero. Nuestra plataforma se basa en eso. Una vez que las autoridades nos dieron el código de la proteína Spike [la llave con la que el virus abre la puerta de las células humanas], inmediatamente generamos el ARN mensajero [la vacuna de Moderna Therapeutics se basa en inyectar un ARN mensajero que produce la proteína S del virus, pero no el resto del patógeno, para generar una inmunidad sin riesgos]. Lo hicimos en cuestión de días. Del 13 de enero al 7 de febrero hicimos la vacuna para el primer ensayo. Esperamos dos semanas para garantizar la esterilidad y la mandamos al Gobierno. Los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU están haciendo ya el primer ensayo clínico y colaboramos con ellos. Estamos yendo muy rápido.

P. Es una tecnología completamente nueva.

R. Somos una compañía pequeña, todavía no tenemos producto en el mercado. Tenemos muchos productos en investigación y, obviamente, la tecnología es de ciencia ficción. Utilizamos el cuerpo humano como biorreactor. Le damos el ARN mensajero y el propio cuerpo produce la proteína. Por eso tenemos la posibilidad de ir más rápido que el resto. Al no ser una gran compañía como Merck, Johnson & Johnson, Novartis o Pfizer, nuestros recursos son limitados, pero colaboramos con los Gobiernos para poder hacer la vacuna en grandes cantidades. Tenemos una fábrica aquí en Massachusetts y, según vayamos sabiendo los resultados, nos pondremos a producir lo máximo que podamos.

P. Ustedes reciben financiación de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias [la CEPI, fundada por los gobiernos de Noruega e India, la Fundación Bill & Melinda Gates, el Wellcome Trust y el Foro Económico Mundial].

R. Para el primer ensayo hemos recibido una financiación de la CEPI y hemos tenido colaboración con las autoridades estadounidenses. Lo hemos hecho un poco en tripartito. Ese ha sido el primer ensayo, ahora tenemos que seguir. Seguimos en contacto con la CEPI, con el Gobierno estadounidense y con otra serie de autoridades, como la OMS, para seguir colaborando en todo.

P. La CEPI calcula que se necesitan unos 1.800 millones de euros para desarrollar una vacuna contra el nuevo coronavirus [la CEPI financia otras siete iniciativas diferentes para llegar a una vacuna].

R. Esos cálculos son siempre teóricos y basados en el pasado. Eso es el desarrollo, pero luego tienes que producirla. Y producirla requiere una infraestructura que es absolutamente monumental. Estamos hablando de decenas de millones dosis. Obviamente, cuando llegue la vacuna habrá muchos seropositivos ya, pero hay muchas incógnitas. No sabemos si el virus mutará y ocurrirá algo parecido a lo de la gripe, de forma que haya que hacer inmunizaciones todos los años. O si bastará con una inmunización, como con la polio, y se podría erradicar. No se sabe todavía.

P. Con la pandemia de gripe H1N1 del año 2009, los países ricos empezaron a monopolizar las existencias de vacunas. ¿Se va a intentar evitar en esta ocasión?

R. Nosotros ahí no podemos jugar. Lo único que podemos hacer es ponernos en manos de las autoridades y hacer nuestra labor. Estamos en la parte científica y en poder hacer los ensayos clínicos lo antes que podamos. Es una guerra contra el tiempo.

Entrevista de Andrés Ansede – Diario El País – www.elpais.com – https://elpais.com/ciencia/2020-03-20/nuestra-motivacion-para-lograr-una-vacuna-lo-antes-posible-es-poder-abrazar-a-nuestros-padres-otra-vez.html

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Ciencias

Benedicto XVI: tecnología, desarrollo humano y ética

La tecnología “está en boca de todos”, hablar sobre ella está de moda, y no solo entre las generaciones más jóvenes, con frecuencia se escucha a personas de diferentes grupos generacionales referirse sobre cierta “app” o que hicieron un maratón de películas en cierta “plataforma de streaming”. Este “estar en boca de todos”, denota que la tecnología está presente, de alguna manera, en la vida de la mayoría de hombres y mujeres de la sociedad del siglo XXI. La presencia de la tecnología en la vida es evidente, pero a la vez es objeto de numerosas controversias. La controversia que más público suele convocar, es si la tecnología es oportunidad de desarrollo humano, generación de empleo, modernización, satisfacción de necesidades, conectividad, o todo lo contrario, es una amenaza que genera retroceso humano, desempleo, flexibilización laboral, contaminación ambiental, odio hacia las minorías.

De esta manera, se podrían seguir enumerando ad infinitum situaciones a favor y en contra de la presencia de la tecnología en la vida de las personas. Sin embargo, si se toma como punto de referencia el desarrollo y retroceso humano, se puede dar una respuesta aunque sea aproximada, sobre si la presencia de la tecnología es favorable o perjudicial para las personas. Para esto, en primer lugar, se debe elucidar qué se entiende por desarrollo y retroceso humano, una vez hecho esto, se puede identificar el rol de la tecnología entorno a esta situación y sus implicancias.

En el abordaje de este tema se considera de manera central lo argumentado por Benedicto XVI en su encíclica Caritas in veritatis (2009). Pero también se estima importante, para brindar solidez argumentativa, lo aportado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el cual se lo juzga autoridad en este tema.

Este Programa (PNUD), creado el 1 de enero de 1965, tiene la función de contribuir a la mejora de la calidad de vida de las naciones; define al desarrollo humano como:

(…) proceso conducente a la ampliación de las opciones de que disponen las personas. En principio esas opciones pueden ser infinitas y pueden cambiar a lo largo del tiempo. Pero a todos los niveles de desarrollo, las tres opciones esenciales para las personas son: poder tener una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos y poder tener acceso a los recursos necesarios para disfrutar de un nivel de vida decoroso. (Informe sobre Desarrollo Humano; México, PNUD, 1995)

A estas opciones esenciales, de acuerdo al último informe sobre el desarrollo humano (2020), hay que sumar el desarrollo sostenible que permita el cuidado del medioambiente.

Ante esta noción de desarrollo humano, Benedicto XVI en su encíclica propone una de carácter más amplio desde el punto de vista antropológico. Dado que no solo estima relevante el bienestar físico, psicológico, económico y ecológico, sino que también considera otras dimensiones del ser humano:

(…) el auténtico desarrollo del hombre concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones. Sin la perspectiva de una vida eterna, el progreso humano en este mundo se queda sin aliento. Encerrado dentro de la historia, queda expuesto al riesgo de reducirse sólo al incremento del tener; así, la humanidad pierde la valentía de estar disponible para los bienes más altos, para las iniciativas grandes y desinteresadas que la caridad universal exige. (Benedicto XVI; Caritas in veritate, La caridad en la verdad; pts. 1-7)

El Papa Emérito, profundizando en esta noción, agrega que el objetivo del desarrollo unitario, que concierne todas las dimensiones del ser humano, es desde el punto de vista económico, la participación activa y en condiciones de igualdad en el proceso económico internacional de las naciones; desde el punto de vista social, la evolución hacia sociedades solidarias y con buen nivel de formación; desde el punto de vista político, la consolidación de regímenes democráticos capaces de asegurar libertad y paz (Cfr. Ídem. pt. 21).

A partir de ambos aportes, se puede precisar en la noción de retroceso humano por exclusión, puesto que si el desarrollo humano se entiende como el bienestar físico, psicológico, económico, ecológico, espiritual y la participación activa, igualitaria y solidaria en materia económica, política y cultural en libertad y paz; el retroceso humano es el proceso que genera la ampliación de las desigualdades e injusticias sociales, económicas, políticas, culturales. Conduciendo al detrimento de la dignidad de la persona, de su libertad y sus condiciones de vida materiales y espirituales. Fomentando un sistema socio-económico-cultural sin ética y en el que se beneficia a unos en perjuicio de otros.

De modo que, al abordar la tecnología desde el desarrollo y retroceso humano, se pone de manifiesto su carácter “fenoménico multidimensional”. Dado que, la tecnología al no darse naturalmente ni por sí misma, no es un fenómeno inscrito de forma predeterminada en la historia. Todo lo contrario, surgió como consecuencia de sucesos y cambios llevados a cabo por el hombre que devinieron en dicho fenómeno. Por lo que es en relación a lo que ha hecho el hombre, o lo que es lo mismo, es según lo que el hombre haga con ella. La tecnología es, entonces, un fenómeno humano que comprende y se relaciona con las dimensiones que integran personalmente al ser humano, así como las esferas en las que este interactúa. Por ejemplo, el fenómeno tecnológico contribuye al bienestar social, facilitando las comunicaciones, y, al mismo tiempo, genera exclusión entre aquellos que no detenten los medios para participar del fenómeno tecnológico, afectando su bienestar personal y participación en la vida social y cultural. Esto demuestra, cómo el fenómeno tecnológico puede generar efectos tanto a nivel personal como social, cultural y económico, por nombrar algunos. De allí, la relevancia de su rol en el desarrollo o retroceso humano. Sin embargo, como se señaló antes, el fenómeno de la tecnología no surge de un proceso natural, no se da por sí mismo, sino que aparece por obra del ser humano, de manera que, el fenómeno de la tecnología será causa de retroceso o desarrollo humano, dependiendo de cómo y para qué el hombre la utilice. Así se deduce, que si el hombre la orienta hacia un fin totalmente económico y técnico, la tecnología no será causa de desarrollo humano, sino solo de un desarrollo economicista y tecnocrático que solo considere ciertos aspectos del ser humano, es decir, generará retroceso humano.

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En cambio, si se la orienta con vistas a mejorar la calidad de la persona en su totalidad, permitirá el desarrollo unitario y pleno del ser humano y de la sociedad. Esto significa, que la tecnología para conducir hacia un desarrollo unitario e íntegro, debe estar orientada por acciones humanas éticas. De manera tal, que se fije un cómo y un para qué, un método y fin, que aseguren el mejoramiento de la persona y la sociedad en sus múltiples dimensiones: psicofísica, social, política, económica, educativa, cultural, ecológica, religiosa, espiritual y moral.

En conclusión, como se ha señalado, la tecnología no es un fenómeno que se produzca por sí mismo, o por fuerzas anónimas e impersonales o por estructuras independientes a la voluntad humana. Precisamente, cuando se la entiende de ésta manera se pierden los criterios para valorarla y orientarla. Ya que la tecnología, al fin y al cabo, es según el modo que el hombre la realice, es decir, es una realidad humana. Por lo tanto el hombre, todos los hombres, deben comprometerse éticamente para favorecer una orientación de la tecnología personalista, comunitaria y fraterna que esté abierta a la trascendencia, para que así conduzca a un desarrollo humano integral y a una integración planetaria en la fraternidad.

Por Bruno Leandro Ponferrada – Profesor en Filosofía y Técnico en la Gestión de Recursos Humanos

27/06/21

Fuentes:

Benedicto XVI; Caritas in veritate, La caridad en la verdad; Ed. San Pablo, 1a edición; Argentina 2009.

Informe sobre Desarrollo Humano; México, PNUD, 1995. Recuperado de:

http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_1995_es_completo_nostats.pdf

Informe sobre Desarrollo Humano; La próxima frontera El desarrollo humano y el Antropoceno, PNUD, 2020. Recuperado de: http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr2020_es.pdf

Pontificio consejo de justicia y paz; Compendio de la doctrina social de la Iglesia; Ed. Conferencia Episcopal Argentina; 1a ed; Argentina, 2005.

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Diseñó un vehículo con su abuelo y hoy sueña con ver la bandera argentina en Marte

Gabriel Caballero es mendocino y a sus 26 años preside The Mars Society, una organización ligada a la investigación del planeta rojo.

En la conquista del espacio, días atrás se conoció que China cumplió una misión exitosa en Marte. De esta manera, el gigante asiático se convirtió en el segundo país de la historia en tener un rover en el planeta rojo. El rover Zhurong de seis ruedas alimentado por energía solar pesa alrededor de 240 kg y lleva seis instrumentos científicos. El objetivo de este vehículo es buscar evidencias de vida en la superficie de Marte. Para muchos la palabra rover puede sonar desconocida, pero Gabriel Caballero lo define de una manera sencilla: “son vehículos que asisten a los astronautas cuando salen a recolectar muestras”.

Hace cuatro años cumplió uno de sus sueños. En 2017, formó  parte de la primera tripulación latinoamericana que conformó la organización The Mars Society. Él justamente creó, junto a su abuelo, un prototipo de rover y esa invención le permitió viajar a una base de simulación en el estado de Utah (Estados Unidos). En ese lugar, encallado en medio del desierto y sin comunicación con el exterior, el joven experimentó durante dos semanas cómo es la vida de los astronautas y realizó distintas investigaciones junto a expertos.

“Fue una idea elaborada durante meses. Me enfoqué en la problemática y elegí la movilidad de las muestras. Después empecé a buscar modelos de algunos rovers y me basé en el primero que se llevó a Marte, de la misión Pathfinder y sobre la electrónica busqué mucha información para ir armando y desarmando. También tuve mucha ayuda de mi abuelo en la parte mecánica. Yo con la electrónica y él con la mecánica lo sacamos adelante”, relató Gabriel.

Desde ese momento, Caballero quedó vinculado al organismo y un año después de su experiencia fundó la sede de The Mars Society en nuestro país. “Significa mucho esfuerzo y mucho trabajo voluntario. Todo es por pasión, el tener las ganas de que Argentina sea un protagonista, que los argentinos se despierten y se den cuenta del potencial que tenemos. Esas son las cosas que me motivan para trabajar todos los días en este proyecto. Esto lo hago por pasión, sin cobrar nada y me enseñó mucho en estos años”, dijo el joven de 26 años.

Aunque para muchos de nosotros pisar Marte puede sonar como una idea lejana o utópica, el sueño latente de Gabriel es ver a la bandera de Argentina en la próxima misión espacial al planeta que se encuentra, dependiendo del período de oposición o conjunción, a 59 millones o 102 millones de kilómetros de la Tierra. 

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“Hoy la tecnología está y si nos lo proponemos, antes de que termine la década se puede enviar personas. La principal dificultad actual son los factores humanos. Conocemos mucho la tecnología, la ciencia, pero no nos conocemos demasiado a nosotros mismos y nuestra forma de ser. Viajar a la Luna puede resultar sencillo en el sentido del tiempo que demanda, pero en el caso de Marte el viaje de ida puede durar entre seis y siete meses y después hay que permanecer dos años allá”, puntualizó Caballero.

Para los fanáticos de la astronomía y el espacio, la entidad lanzará próximamente un libro y ya se lanzó la preventa. “Es un libro de divulgación científica, tipo enciclopedia. Se llama ‘Marte pasado, presente y futuro’ y habla sobre el planeta en distintos aspectos. Pasado porque plantea todos los aspectos físicos de Marte. Lo que hay que saber sobre su tamaño, su astrogeografía, su atmósfera y todas las misiones que iniciaron a partir de la década del 60’. Se explica todo muy bien con fotos” detalló.

Por Nahuel Toledo 24/05/21

Fuente: www.argentina.marssociety.org

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Ciencias

El fundador de BionNTech confirma que la vacuna de Pfizer contra el coronavirus necesitará de una tercera dosis

La vacuna desarrollada por BioNTech y Pfizer, que se administra en dos dosis, necesitará una tercera tras nueve meses, idealmente, hasta los doce meses –como tarde– del segundo pinchazo. Se tendrá que recurrir a una nueva dosis para poder consolidar la protección contra el coronavirus.

Lo ha explicado el doctor Ugur Sahin cofundador de BioNTech durante un encuentro virtual con corresponsales extranjeros acreditados en Alemania. La posibilidad de una tercera vacunación se había adelantado semanas atrás, y finalmente se ha confirmado.

Además, cada año o cada dieciocho meses se necesitará una nueva dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus. «La protección se va aminorando poco a poco con el paso del tiempo», dijo durante el encuentro. «Tenemos datos que indican que a los seis meses la protección se reduce de 95% al 91%. A los ocho meses los anticuerpos merman, por eso es necesaria la tercera dosis».

Vacunarse todos los años como se hace para las gripes estacionales

La nueva normalidad será vacunarse contra el coronavirus cada año, como lo hacemos contra la gripe, ya que hay indicios que la respuesta inmune, tanto inducida como natural, se reduce paulatinamente, haciéndonos más vulnerables.

La posibilidad de una tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus —y subsecuentes como refuerzo— ya había sido adelantada por el consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, dos semanas atrás durante una entrevista.

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Pfizer no serán los únicos. Stephane Bancel, director ejecutivo y socio mayoritario de Moderna adelantó a CNBC que ya están trabajando en tener dosis de refuerzo en otoño de 2021 para su vacuna contra el coronavirus. Esta se prepararía para ofrecer una mayor grado de inmunidad contra nuevas cepas del coronavirus. Sobre todo la variante sudafricana.

Se ha indicado también, en relación a la vacuna de Pfizer contra el coronavirus, basadas en ARNm, que serán mucho más fáciles de modificar y actualizar para actuar mejor contra nuevas variantes del virus. A diferencia de las de vector viral, como la de AstraZeneca.

Otra de las desventajas de esta última es que el tiempo entre la primera y segunda dosis es mayor y que no puede ser vacunado en repetidas ocasiones, puesto que podría desarrollar inmunidad contra el vector de adenovirus, que es como tal el vehículo de administración de la dosis.

Por Observador Urbano 29/04/21

Fuente: www.hipertextual.com

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