El sistema de traducción de Microsoft, Skype Translator, también ha sido utilizado para obtener datos privados, según revelan los audios filtrados.

La cuestión de fondo, es que las empresas no han sido claras, a la hora de indicar, si seres humanos -empleados de las mismas- puedan escuchar conversaciones.

Hace unos días, Google tuvo que pausar su programa de revisión de conversaciones de Home y Assistant, luego que un tribunal europeo iniciara una investigación con el fin de salvaguardar la privacidad de las personas.

Siri y Alexa, por su parte, habilitaron una opción para que los usuarios impidan que humanos puedan acceder a su información.

Estamos hablando entonces, de otros casos, en los que se pone en juego la privacidad de nosotros los usuarios. Esto nos lleva a la necesidad de entender correctamente, lo que permitimos y no permitimos, que diversas empresas tecnológicas accionen, sobre nosotros, a través de sus aplicaciones y servicios tecnológicos.

Por Fernando González

Fuente: www.hipertextual.com

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