Observador Urbano

Mercosur: panorama del estado del bloque

En el marco del contexto por la pandemia del Covid-19, es en donde los acuerdos comerciales regionales (ACR) reafirman su liderazgo frente a aquellos de orden multilateral. 

Es una tendencia que viene ganando lugar por numerosas razones, entre las que cabe destacar aquella referida a la celeridad con la que los asuntos comerciales, económicos y políticos, son tratados bajo esta forma de integración, ya que, por ejemplo, organizaciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) carga con una dificultad estructural, como ser su sistema de negociación y toma de decisiones – por consenso –  de los temas que son incluidos y deben ser tratados en lo que se conoce como las Rondas de Negociación. Así, los ACR limitan «los efectos transfronterizos vinculados a la política comercial».

Ahora bien, la integración comercial a nivel regional, adquiere una importancia decisiva en el contexto de la pandemia, ya que, bajo un mundo que se reporta cada vez un poco más proteccionista, las consecuencias en el cierre de las fronteras que ello acarrea, repercuten de manera negativa en las economías de los países en desarrollo y, que, dependen en la mayoría de los casos de las importaciones desde las principales economías:

“El COVID-19 ha profundizado el debilitamiento de la cooperación internacional y del multilateralismo que se observa hace ya algunos años. Así lo muestran las restricciones a la exportación de productos médicos y sanitarios y de alimentos adoptadas por al menos 60 países de todas las regiones. En este contexto, y consistente con un escenario de acortamiento de las redes internacionales de suministro, resulta probable que los esfuerzos de los principales actores del comercio mundial se vuelquen hacia los acuerdos regionales en detrimento de los multilaterales. Tal escenario llevaría a un comercio mundial más fragmentado y con mayor ocurrencia de conflictos, justo cuando la capacidad de la OMC de resolver las controversias entre sus miembros se encuentra reducida al mínimo”.

Expuesto lo anterior, y ateniéndonos a nuestra región, el Mercosur, entre otros procesos de integración, debería aunar las voluntades políticas de sus principales estados miembros, e ir adaptándose a las nuevas realidades que se plantean en diferentes ámbitos. 

El reciente acuerdo celebrado entre Mercosur y Unión Europea, es una base de gran importancia para que el bloque sudamericano redirija sus esfuerzos en aras de fortalecerse como tal, principalmente en materia comercial, ser partícipes de las negociaciones internacionales en conjunto.

Sin embargo, la última semana de abril se vio teñida de dudas, respecto del rol que la Argentina está dispuesta a ejercer como uno de sus principales miembros. Frente a lo que parece haber sido una mala comunicación y difusión por parte de Cancillería – Canciller Felipe Solá – respecto de que Argentina se retiraba de las negociaciones para avanzar en acuerdos de libre comercio que el bloque lleva adelante con Corea del Sur, Canadá, India y el Líbano. 

De acuerdo al gobierno, «la preocupación central es proteger el empleo industrial y entienden que un acuerdo con Corea del Sur y su desarrollado modelo económico podría resultar letal para los productos nacionales, en especial en la frágil situación en la que deberá competir, luego de los meses de parate por la pandemia. Por eso, la decisión del equipo de negociadores encabezado por el secretario de Relaciones Económicas, Jorge Neme, fue anunciar su retiro de las conversaciones, como manera de no obstaculizar la marcha de un acuerdo con el que no coincidía».

Desde ya que al respecto hay numerosas visiones y, aspectos normativos del bloque que merecen una revisión como lo es el AEC (Arancel Externo Común), entre otros temas. Los miembros del Mercosur ponen en evidencia los diferentes intereses comerciales y políticos que tienen respecto del bloque como un espacio de inserción internacional. 

Los reclamos por una redefinición del bloque y mejoras concretas a su interior, es una visión que todos en menor o mayor medida comparten. En base a ello, las alternativas que se plantean a su interior de no zanjar diferencias, abarcan desde «el mantenimiento del statu quo, la ruptura por la salida unilateral o consensuada de sus miembros, la flexibilización hacia un formato más similar a una zona de libre comercio o el compromiso serio de profundización para alcanzar finalmente la unión aduanera».

Por María Agustina Martinez                                                03/05/2020

Fuentes: www.cepal.org – www.infobae.com

Imagen destacada: www.elcronista.com