Observador Urbano

Los efectos del Coronavirus en la región de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe (ALC), se ha convertido en una de las regiones más afectadas a nivel global por la pandemia por Coronavirus, superando, en el séptimo mes desde que se informara el primer caso, los 8 millones y medio de casos confirmados y, más de 300.000 muertes.

Los principales países afectados son: Brasil, Perú, Colombia, México, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Panamá.

La situación de la región de ALC es crítica en virtud de numerosas razones. Por un lado, la débil estructura de protección social, la baja inversión en el sistema de salud, acompañado todo ello de profundas desigualdades.

Una de las más drásticas consecuencias de ese escenario es el incremento de las personas en situación de pobreza en la región, que se incrementaría en 45 millones –alcanzando un total de aproximadamente 230 millones de personas– y, también un aumento de las personas en situación de pobreza extrema, 28 millones, alcanzando un total de 96 millones de personas en tal situación.

Por otro, el modelo de desarrollo actual en la región, que ha terminado por evidenciar la imperante necesidad de su transformación:

“Promover políticas industriales y tecnológicas sostenibles, que incluyan medidas que fomenten una senda de crecimiento con bajas emisiones de carbono, reasignen a los trabajadores del sector informal a trabajos decentes, promuevan la transición a las energías renovables, creen capacidades en materia de salud, y de tecnologías digitales y verdes, y reduzcan las vulnerabilidades a nuevas crisis. La inversión en investigación y desarrollo y la cooperación con las universidades, la comunidad científica y el sector privado son cruciales para la resiliencia y la recuperación”.

De acuerdo a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) la pandemia por Coronavirus provocará la peor recesión en 100 años, estimando una contracción del 9,1% del PBI regional (Producto Bruto Interno) para el corriente año.

Ente los factores de carácter externo que determinarán dicha situación se ubican: caída de las exportaciones, disminución de las remesas a la región y, la merma de la participación de la actividad turística –sobre todo en los países centroamericanos–.

Asimismo, sumado al impacto “externo” arriba mencionado, a nivel doméstico la situación se torna crítica producto de las medidas de confinamiento y aislamiento social, las cuales repercuten principalmente en el sector de los servicios y, también al sector informal, el cual es una realidad en la mayoría de los países de la región, y como ejemplo se pueden citar a Bolivia, México, Perú y Argentina.

“Muchos de los trabajadores del sector informal tienen una capacidad limitada para hacer frente a períodos de inactividad. Tampoco disponen de acceso a mecanismos de sustitución de ingresos, como los seguros de desempleo, que generalmente están vinculados al trabajo formal”.

En materia económica, las recomendaciones de expertos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y, del Banco Interamericano de Desarrollo, para la reanudación de la actividad económica en los países de la región, abarcan desde priorizar –en la “nueva normalidad” –, la salud de los trabajadores y sus familias, hasta los cambios a introducir por las diversas economías, referidos a la inversión en innovación, y transición hacia la digitalización de las empresas, aumentando, mejorando o creando en la mayoría de los casos, una capacidad digital empresarial:

“América Latina y el Caribe enfrenta el reto de reestablecer rápidamente la actividad económica, salvaguardar la salud de la población y sentar las bases para transformar la actividad productiva con criterios más explícitos de resiliencia a largo plazo. La diversificación de mercados de exportación, la articulación de encadenamientos productivos mediante inversiones en infraestructuras, en conocimiento y su aplicación en actividades productivas debe incluir la creación de resiliencia frente a eventos extremos”. 

Finalmente, un aspecto central para estos países es el reforzamiento de la cooperación multilateral, capacidad que se ha visto debilitada a nivel global, y que, sin embargo, se reporta como una de las acciones que podría aminorar los efectos adversos de la pandemia.

Por María Agustina Martínez                                                                                                      20/09/2020

Fuentes: www.peru.un.org – www.news.un.org

Imagen destacada: www.reuters.com

Gráfico en nota: www.peru.un.org

Autor

María Agustina Martinez

Licenciada en Relaciones Internacionales.