Observador Urbano

Long way up, un viaje y una serie en sintonía con el Siglo XXI

Hace 16 años, Ewan McGregor y Charley Boorman iniciaron la aventura de viajar en motos por el mundo haciendo Long Way Round through Europe and Asia, luego y ante las ganas de seguir viajando se dispusieron a realizar Long Way Down through Africa. Finalmente, en 2019 la apuesta se transformó en Long Way Up, un viaje que iniciaron en Ushuaia (Tierra del Fuego, Argentina), y que los llevarán hasta la casa de McGregor en Los Ángeles (California, Estados Unidos), todo bajo la consigna de ser una de las nuevas series estrella de AppleTV+.

La filmación e idea de este nuevo capítulo de las aventuras Long Way inician en el momento en que tras un accidente de Boorman, él y su amigo Ewan se reencuentran y deciden ir con todo a realizar este viaje por América, el que se presume será un viaje de despedida del equipo. De aquel cónclave también participarían los productores David Alexanian y Russ Malkin, compañeros de las antiguas aventuras por Europa, Asia y África que además acercarían una propuesta ambiciosa: esta vez reemplazarían a las motos a gasolina por unas motos eléctricas creadas casi que especialmente por Harley Davidson para el rodaje de la serie.

Sin dudas, esta puede ser la distinción más importante que presente Long Way Up con respecto a todas las demás serie del género, e incluso con respecto a sus anteriores temporadas, puesto que nunca antes se hizo un recorrido tan largo con motos eléctricas para la televisión. Pero claro, lograda la sociedad lograda con Apple TV+, cualquier innovación tecnológica supondría un punto a favor para la puesta.

Este aspecto torna a la serie como un producto propio de nuestros tiempos, en donde está muy bien vista la responsabilidad social y ambiental –a pesar de las infinitas contradicciones que eso genere- pero a la vez se convierte en un problema, ya que durante toda la serie será el mismo gran problema: obtener energía para cargar las motos. O  las dos camionetas eléctricas, de las tres que los acompañan.

Para sortear este gran escollo, el único prácticamente en un viaje montado con toda la producción posible, tanto McGregor  y Boorman  como los productores y equipo técnico, tienen que confiar en los extraños que van conociendo a lo largo del viaje. Algo, que sin dudas es una norma en cada viaje de esta magnitud. Por lo tanto, cualquier enchufe eléctrico termina siendo valioso, no importa donde éste se encuentre ubicado. Eso a la vez, los conecta no solo con la energía del lugar, sino además con personas y sus historias de alguna forma.

Por último, no puede dejarse de mencionar, la producción puesta en la filmación con un despliegue de la última tecnología y en eso merecen un reconocimiento, las fantásticas tomas de los fantásticos paisajes sudamericanos –la proyección recién va por Bolivia-, a cargo de Claudio Von Planta, quien los acompaña en otra moto –no eléctrica- con infinidad de recursos pero sobre todo con un dron que proporciona imágenes deleitables.

Por Bruno Iriarte                                                                                                                           11/10/2020