Observador Urbano

La temporada 3 de Cobra Kai reafirma nuestro cariño por la serie

Vi la temporada 3 de Cobra Kai porque las 2 temporadas anteriores (disponibles en Netflix luego de su traspaso desde YouTube) me habían gustado mucho, incluso más que las propias películas de Karate Kid (hablo más que nada de la primera). Es sabido que la serie continúa con la nostalgia y la comedia de la saga, pero en esta oportunidad le agrega un toque de oscuridad que parte de la historia de John Kreese (Martin Kove) y  que toca a varios de sus personajes, mención en esto para Tori (Peyton List), la gran revelación de este año.

Esta temporada se inicia luego de la batalla final del último episodio de la segunda temporada. Aquí, Miguel (Xolo Maridueña), paralitico tras la patada de Robby (Tanner Buchanan), está en coma. Y tanto Johnny Lawrence (William Zabka) como Daniel LaRusso (Ralph Macchio) transitan la culpa de aquel evento. Daniel, busca a Robby, que prófugo de la justica, no quiere verlo y Johnny en tanto, vuelve a la autodestrucción típica de la primera temporada. Por otra parte, Sam LaRusso (Mary Mouser) transita sus propios traumas posteriores a la batalla escolar de la temporada 2 y busca alejarse de los problemas, pero los problemas parecen no querer hacer lo mismo con ella. John Kreese tomó Cobra Kai, para formar jóvenes violentos, vengativos y sin piedad. Y con respecto a esto, veremos aquí como fue en parte, el derrotero de éste para terminar siendo lo que es hoy.

De todas formas, no continuaré con tantos detalles para no hacer ningún spoiler, pero los personajes secundarios también hacen su parte y muchos de ellos le dan mucho soporte extra a la serie y la sostienen aun cuando las actuaciones siguen siendo pobres.

En esta temporada, también queda claro, por si ya no lo estaba, es que Cobra Kai es más que nostalgia, a pesar de algunas críticas que dicen lo contrario, sino que busca aportar historias nuevas que realmente capten otros sentimientos –tanto buenos como malos- de sus personajes y desde otros enfoques. Además, sí, otra vez la mirada centrada en Jonnhy es lo que la hace atractiva, puesto que este es un personaje que desconoce los clichés de los tiempos actuales y actúa todo el tiempo con la espontaneidad que le da haber sido el popular de la escuela, karateka estrella de Cobra Kai, pero con todo eso convertido hoy en cenizas producto del paso del tiempo, dotando esta historia del principal activo de la serie. A eso debe sumársele su eterna rivalidad con Daniel LaRusso que continua con las idas y vueltas.

Sin embargo, sí es un déficit de la temporada 3, que si bien Johnny y Daniel son los protagonistas, la sensación es que se pierde mucho tiempo en contar la vida de Daniel LaRusso y sus experiencias en Japón, en vez de transitar más la etapa como sensei de nuestro antihéroe preferido. Destruido moralmente tras la batalla final de la segunda temporada.

Lo cierto es que Cobra Kai sigue siendo una bocanada de aire fresco entre tanta serie que busca inundarnos de ideología y Johnny sigue siendo el mejor personaje de todas las comedias del momento. Y esas dos cosas, son suficientes para ver los 10 capítulos de un tirón en una tarde de domingo.

Por Bruno Iriarte                                                                                                                                  10/01/2021

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