Observador Urbano

La relación Estados Unidos-Cuba, en tiempos de Trump

Comprender la relación entre Estados Unidos y Cuba en tiempos de Donald Trump (presidente de Estados Unidos) y Raúl Castro (primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba), requiere recapitular la coyuntura en la que se encontraba el vínculo entre ambos países al momento de asumir como presidente Donald Trump.

El 17 de diciembre de 2014, después de más de 50 años de enfrentamientos, el vínculo entre ambas naciones dio un giro histórico: se iniciaba el proceso hacia la normalización bilateral de las relaciones. En ese momento, el presidente de Estados Unidos era Barack Obama – perteneciente al Partido Demócrata – y, su homólogo Raúl Castro en Cuba.

El primer paso anunciado en un comunicado oficial de la Casa Blanca fue la normalización de las relaciones bilaterales acompañada del restablecimiento de las relaciones diplomáticas – cuya ruptura se produjo en el año 1961 – y la reapertura de las respectivas embajadas.

Brevemente, cabe recordar que la ruptura de las relaciones diplomáticas se produjo pos Revolución Cubana, cuando comenzaron a surgir dentro de Cuba fuerzas contrarias a Fidel Castro. Las autoridades cubanas acusaron al gobierno estadounidense de estar detrás de esos ataques y en ese contexto se inició una atmósfera de tensión entre ambos países. De este modo, para el año 1960 ya estaban las condiciones dadas que llevarían al rompimiento del vínculo diplomático en 1961, alcanzando su momento culmine cuando el gobierno cubano nacionalizó las propiedades de todas las multinacionales norteamericanas instaladas en ese país.

El año 2013 fue el año elegido para iniciar el camino hacia el restablecimiento de las relaciones bilaterales, el cual implicó negociaciones secretas que duraron alrededor de 18 meses, acompañada del apoyo del papa Francisco y el gobierno de Canadá.

Las principales medidas dispuestas por la Casa Blanca en ese momento fueron:

  • Establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.
  • Favorecimiento de la ampliación de los permisos generales de viaje a Cuba para las 12 categorías existentes autorizadas por ley.
  • Facilitación del envío de remesas a Cuba por parte de personas de Estados Unidos
  • Autorización para el incremento de ventas y exportaciones comerciales de ciertos bienes y servicios desde los Estados Unidos.
  • Autorización para que las personas que viven en Estados Unidos importen bienes adicionales de Cuba.
  • Facilitación de transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba.
  • Inicio de nuevos esfuerzos para incrementar el acceso de Cuba a las comunicaciones y su capacidad para comunicarse de manera libre.
  • Actualización de la aplicación de sanciones contra Cuba en países terceros.
  • Establecimiento de negociaciones con los gobiernos de Cuba y México para discutir la frontera marítima no resuelta en el Golfo de México.
  • Inicio del proceso de revisión de la catalogación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
  • Compromiso firme con la democracia, los derechos humanos y la sociedad civil.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos trajo consigo ciertas complicaciones al proceso de normalización de las relaciones bilaterales entre ambos países ya que la postura del actual gobierno – a diferencia de la postura adoptaba por su antecesor en un discurso brindado en su viaje a Cuba en 2016 en donde resaltó que su país no podía ni quería imponerles un cambio de régimen – tiene como condición para la continuación de los acuerdos logrados durante el gobierno del presidente Barack Obama, la concesión de reformas por parte de Cuba en materias como los derechos humanos o el orden interno de la isla.

La posición del gobierno cubano respecto de las declaraciones del presidente Donald Trump, quedó evidenciada en el discurso brindado por el entonces presidente Raúl Castro en la cumbre de la CELAC en 2017:

“Deseo expresar la voluntad del pueblo de Cuba de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos sobre la base de la igualdad, la reciprocidad y el respeto a la soberanía e independencia de nuestro país y, proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el nuevo gobierno del presidente Donald Trump. Pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia”.

En consonancia con las declaraciones del presidente Donald Trump, en noviembre de 2017 su gobierno anunció nuevas regulaciones que afectaron importantes medidas impulsadas por su antecesor, como ser las prohibiciones a determinados tipos de viajes y el fin de la flexibilidad administrativa que prevaleció entre 2015 y 2017, entre otras.

A la fecha, nuevas restricciones fueron implementadas por el gobierno de Estados Unidos. El pasado 4 de junio el gobierno anunció la prohibición de los cruceros, viaje de barcos de pasajeros, buques recreativos y aeronaves privadas hacia Cuba.

“A partir del 5 de junio los estadounidenses ya no podrán realizar viajes educativos grupales, una de las contadas categorías con las que ciudadanos de ese país podían viajar legalmente a la isla caribeña”.

Las razones de la medida radican – de acuerdo al secretario del Tesoro Steven Mnuchin – en que “Cuba continúa desempeñando un papel de desestabilizador en el hemisferio occidental, brindando un punto de apoyo comunista en la región y aplaudiendo a los adversarios de EE.UU. en lugares como Venezuela y Nicaragua al fomentar la inestabilidad, socavar el estado de derecho y suprimir la democracia”.

La respuesta a tal medida por parte del gobierno cubano fue de rechazo total. De acuerdo al canciller cubano Bruno Rodríguez: “Pretenden asfixiar la economía y dañar el nivel de vida de los cubanos para arrancarnos concesiones políticas. Fracasarán otra vez”.

Por otro lado, el gobierno estadounidense continúa autorizando viajes para visitas familiares y ciertas actividades específicas.

De acuerdo al doctor en Historia de las Relaciones Internacionales Carlos Alzugaray:

“Es evidente que, en cuanto a Cuba, Trump quiere marcar diferencias, particularmente en lo que se refiere al ejercicio de la diplomacia. La apertura con Cuba fue un modelo de poder inteligente basado en la diplomacia, tan característico del gobierno de Obama, pero es totalmente inaceptable para Trump”.

Por Agustina Martínez

Fuentes: www.academia.com – www.elpais.com – www.bbc.com 

Imagen destacada:www.independent.typepad.com

Imagen en nota: Michael Reynolds (EFE)