Observador Urbano

La NASA señala otro grave daño que producen los incendios en la Amazonia

La NASA ha informado que los incendios del Amazonia han generado un aumento de los niveles de monóxido de carbono, lo que puede afectar muy negativamente, tanto en cuanto al cambio climático, como a la salud de las personas que viven en la zona. El monóxido de carbono (CO), se libera cuando una sustancia compuesta por carbono se quema en presencia de una cantidad insuficiente de oxígeno.

Las intoxicaciones que se producen, cuando se utilizan calentadores como braseros de carbón, en habitaciones poco ventiladas se generan justamente por la inhalación de este gas, si se hace en grandes cantidades, algo habitual en entornos cerrados, puede ingresar en el torrente sanguíneo, en el que se une a la hemoglobina, impidiéndole que transporte el oxígeno como normalmente hace. Como resultado, las células no se oxigenan correctamente y comienzan a generarse una serie de síntomas entre los que se destacan mareos, náuseas, dolor de cabeza, irritación ocular y de las vías respiratorias e incremento de las frecuencias cardíaca y respiratoria. Además, si no se detecta a tiempo, en los peores casos, puede llegar a producir la muerte.

En los incendios forestales, es común este suceso, pero dada la magnitud de lo que está sucediendo, se habla de niveles que superan lo habitual. Mapas proporcionados por la agencia espacial, marcaron elevados índices entre el 8 y el 22 de agosto pasado.

Si las concentraciones son tan elevadas como señala la NASA, se afecta muy negativamente a la calidad del aire, pudiendo perjudicar la salud de personas con trastornos cardiovasculares. Además, es un claro impulsor del cambio climático, ya que, en interacción con algunos gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono o el metano, potencian efectos sobre el calentamiento global.

Lo preocupantes es la altura a la que se encuentra el CO, hecho que ha colaborado a su expansión. Y además, a causa de la acción del viento, ha llegado hacia zonas bajas, convirtiéndolo realmente en un problema. Además, este este gas puede viajar a grandes distancias, por lo que sus perjuicios no quedarían restringidos solo a las zonas de los incendios.

Se debe remarcar, que esta reciente racha de fuego en el Amazonas no es la más grande de su historia. De hecho, ni siquiera es necesario retroceder mucho en el tiempo para encontrar algunas peores, como las que se dieron en 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007 y 2010. Sin embargo, se debe pensar, cómo controlar y eliminar las causas que los provocan. Los daños son, en muchos casos, irreparables.

Los reclamos ciudadanos son cada vez más fuertes y desesperados. Esperemos que los gobiernos y los que tengan responsabilidades al respecto, sean mucho más activos en acciones preventivas.

Por Fernando González

Fuente: www.hipertextual.com

Imagen destacada e imagen en nota: www.larepublica.pe