Observador Urbano

La llegada del expresidente Evo Morales a la Argentina

Las últimas elecciones celebradas en Bolivia el pasado 20 de octubre, finalizaron con la renuncia de Evo Morales y su vicepresidente Álvaro García Linares y, con la asunción de Jeanine Ánez como presidente interina.

Luego de anunciar su renuncia el 10 de noviembre y, permanecer en México – país gobernado por Andrés López Obrador – por un mes en condición de asilado político, el exmandatario boliviano llegó a la Argentina para acogerse a la figura de refugiado político:

¿En qué consisten ambas figuras de protección internacional?

De acuerdo a la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951:

“Un refugiado es aquel que debido a fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él».

Por su parte, y en concordancia con la norma arriba expuesta, la Argentina posee una ley en la materia que es la “Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado” – Ley 21.165 – en donde se incluye «superficialmente al asilo como parte del proceso bajo el que se otorga el refugio. Según se lee en la reglamentación, antes de recibir el refugio una persona es considerada “solicitante de asilo”, pues su “proceso de determinación de la condición de refugiado” aún está pendiente de resolución».

De acuerdo al artículo 4 de dicha norma, el término de refugiado se aplica a toda persona que:

  1. Debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o no quiera acogerse a la protección de tal país, o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera residencia habitual, no pueda o no quiera regresar a él.
  2. Ha huido de su país de nacionalidad o de residencia habitual para el caso en que no contara con nacionalidad porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.

 En lo que atañe a la condición jurídica del refugiado, el art. 16 establece que la persona refugiada en Argentina debe y tiene la obligación de respetar la Constitución Nacional, leyes y reglamentos vigentes, así como las medidas que se adopten en aras de mantener el orden público. 

De este modo, durante el período que implica el procedimiento para la determinación de la condición de refugiado, el solicitante, en este caso el expresidente Morales, tiene las siguientes obligaciones:

  • Decir la verdad y ayudar a esclarecer los hechos invocados y los motivos personales en que se basa su solicitud;
  • Esforzarse por aportar pruebas y suministrar explicaciones satisfactorias sobre la eventual insuficiencia o falta de las mismas;
  • Proporcionar información sobre su persona y experiencia con los detalles necesarios para determinar los hechos pertinentes;
  • Dar una explicación de las razones invocadas en apoyo de su solicitud; y
  • Contestar a todas las preguntas que se le formulen.

Teniendo presente parte de la normativa vigente en Argentina, el nuevo Canciller argentino Felipe Solá, declaró respecto a Morales, que «la condición con la que entra es la que le concedí yo anoche, pidió asilo. Les he dado asilo para que entren al país, pero están firmando el pedido de refugio. La condición de refugiados la da el Ministerio del Interior y está normada; en cambio, el asilo no tiene normas».

Asimismo, el Canciller le solicitó a Morales su compromiso de no realizar declaraciones políticas en la Argentina ya que «el grado de libertad que pueda tener es una cosa y el grado de compromiso político es otro», medida de la que se alejó el día de ayer al publicar el siguiente tweet:

Por su parte, el gobierno interino en Bolivia, expresó a través de la Canciller Karen Longaric que espera que la Argentina cumpla con los compromisos internacionales asumidos sobre asilo y refugio en aras de no permitirle al exmandatario boliviano, realizar declaraciones de índole política.

Por María Agustina Martínez

Fuentes: https://cnnespanol.cnn.com/  https://www.bbc.com/http://servicios.infoleg.gob.ar/ 

Imagen destacada: www.efe.com