Observador Urbano

Informe Económico – Diciembre de 2019

Ajuste, impuestazo y devaluación

  1. Un mundo complicado
  2. La historia sin fin…
  3. Ajuste, impuestazo y devaluación

1- Un mundo complicado

Diciembre fue un mes de relativa estabilidad para los mercados, sin embargo, continúan las crisis políticas en diferentes países del mundo.

En el caso de Estados Unidos, Donald Trump se encuentra bajo un proceso de inminente juicio político, que aún no tiene fecha ni horario. En el caso de Reino Unido, tras la salida de la Unión Europea, Johnson planea un nuevo pacto comercial con la UE.

Por otro lado, América Latina permanece en constantes conflictos políticos que están dañando las diferentes economías. Según la Cepal, el período 2014 – 2020 será el de menor crecimiento de América Latina en los últimos 40 años. En 2019, la región terminará con un crecimiento de tan solo 0,1%.

La noticia más destacada en el plano local, fue la sanción de Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva enviada al Congreso por el gobierno de Alberto Fernandéz. Por lo que explicamos en la sección tercera de este informe, esta normativa fue bien recibida por el mercado, el Merval subió durante el mes de diciembre un 20%, y el riego país bajó de niveles superiores a los 2.400 puntos básicos a menos de 1.800 p.p.

En el mercado cambiario, la imposición de un impuesto del 30% a la compra de dólares y consumos en el exterior, hicieron que en el mercado paralelo el peso se depreciara más de un 10%.

2-  La historia sin fin…

La historia se repite, los salvadores son los mismos, pero si de algo estos se aseguran, es de encontrar a alguien que cargue con todos los errores que ellos mismos vienen cometiendo año tras año.

Básicamente esa es la historia de un país, en el que todo aquel que decidió trabajar, ahorrar o invertir, termina siendo castigado en pos de corregir los desequilibrios económicos y financieros que los gobiernos de turno generan.

Es un país que vive en un estado de emergencia (económica, fiscal, social, previsional, educativa, o como quieran llamarle) a pesar de que más de un gobierno se haya jactado del éxito de su modelo económico, político y social. Este es un país donde no existe forma de planificar, sólo se sobrevive crisis tras crisis, no existe un rumbo a largo plazo y los escasos incentivos se destruyen día tras día.

Es tiempo de abrir los ojos y darnos cuenta, de que todo este deterioro fue generado por  una misma clase política, para la que no existe moral o esfuerzo alguno. La misma conducción que se encargó de destruir el sistema de educación, salud, económico, financiero, previsional y todo aquel que usted imagine, en favor de crear mayor desigualdad en la sociedad y hacer más vulnerables a sus habitantes, para encantarlos y desencantarlos en más de una ocasión, con el único fin de salvarse a ellos mismos con el esfuerzo ajeno.

Es momento de reconocer que la crisis que afecta a este país, no es sólo económica…la crisis es política e institucional. Este país que hoy les presentamos es nuestra Argentina.

Dicho todo esto, y al igual que ocurre cada vez que asume una nueva administración, nuestro Congreso Nacional decidió declarar la emergencia económica, aprobando la Ley N° 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva.

A continuación vamos a destacar los puntos más salientes de la ley recientemente publicada:

  • Impuesto PAIS: Se establece un impuesto del 30% (que endurece aún más el cepo cambiario) para la compra de dólares para atesoramiento y para los consumos en el exterior con tarjeta de crédito en dólares.

Lo recaudado por este impuesto se destinará en un 67% al financiamiento de los programas de la ANSES.

El impuesto, denominado «para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS), no alcanzará a aquellas compras de dólares o gastos en divisa extranjera que hayan sido efectuados antes de la entrada en vigencia de la ley. Tampoco afectará a viajes que se realicen a ciudades terrestres fronterizas.

  • Suspensión de la Ley de Movilidad Previsional: es uno de los puntos más controvertidos de la norma, ya que se deja sin efecto la actualización de las jubilaciones por el índice de precios al consumidor. Por el momento los aumentos se establecerán por decretos del poder ejecutivo.
  • Congelamiento de tarifas: Se faculta al poder ejecutivo a congelar tarifas de gas y electricidad por 180 días y a intervenir  los entes reguladores correspondientes.
  • Aumento del Impuesto a los bienes personales: en forma progresiva, con la excepción de los bienes que no superen los 3 millones de pesos.
  • Retenciones a las exportaciones: Faculta al Gobierno a fijar derechos de exportación de soja, trigo y maíz, cuya alícuota no podrá superar el 33% del valor imponible.

3- Ajuste, impuestazo y devaluación

Inició un nuevo gobierno en la Argentina, y fuera de toda promesa de campaña, la macro mató a la micro.

El Dr. Carlos Melconian en su libro “Cantar la Justa” escribía: “Alfonsín recibió alta inflación, Menem hiperinflación y recesión, De la Rúa recesión, Duhalde-Kirchner depresión, Cristina Fernández inflación y Macri estanflación.”

Nos podemos preguntar que recibió Alberto Fernández, la respuesta es, al igual que Macri, estanflación, producida por la sobredimensión de un Estado que debe ser financiado con la presión tributaria más alta de la historia, y que producen la expulsión del sector privado y su constante reducción (efecto crowding-out).

Para Melconian, el programa de gobierno del 10 de diciembre de 2015 debía ser: “políticamente viable, socialmente tolerable y económicamente consistente. Había que entrelazar las tres cosas, era imperioso abordar los tres planos sin subestimar ninguno. Si el programa era políticamente viable y socialmente tolerable, pero económicamente inconsistente, iba ser efímero. Si era viable y consistente, pero intolerable, iba a ser traumático. Si era tolerable y consistente, pero no pasaba la valla de la política, iba a quedar trunco.”

Seguramente hoy ocurre lo mismo, Alberto Fernández debe desarrollar un plan de gobierno consistente en lo económico, político y social. La aprobación de la mal llamada Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, continúa el proceso de ajuste tan necesario que necesita nuestra macroeconomía. La decisión fue una devaluación encubierta del 30%, especulando con que el traslado a precios (pass-through) no se dé al mismo tiempo y en la misma magnitud por el hecho de mantener un dólar oficial en el orden de los $60 para las importaciones, un aumento de los impuestos (principalmente un brutal aumento en las retenciones a las exportaciones) y un importante, lamentable, pero necesario ajuste en las jubilaciones.

Con respecto a la situación del sistema previsional argentino, Melconian decía: “Hubo una triple causa del quiebre del régimen en la Argentina: i) la incorporación masiva al sistema, de jubilados que no aportaron (la cantidad se duplicó en los 12 años del kirchnerismo); ii) la fórmula de la movilidad de 2009, y iii) la Ley de Reparación Histórica aprobada en 2016, que cumplió con un fallo de la Corte por haberes mal liquidados, pero además extendió automáticamente el beneficio a otra gran parte del universo de jubilados. De esta manera, se generó un aumento permanente del gasto sin una contrapartida de financiamiento.”

Podemos preguntarnos qué otras alternativas tenía el gobierno de Alberto Fernandez: como medidas iniciales, aunque fueron antipáticas, eran las esperadas y las necesarias. Quizás en lugar de subir más impuestos se podría haber achicado más el gasto, pero acá el dilema es cuál de las dos medidas serían más recesivas, subir más impuestos o bajar más el gasto público.

Estas medidas son necesarias pero no suficientes, es el inicio, pero no es un plan económico de crecimiento, aunque mostraron cierto grado de responsabilidad en cuanto a que brindan cierto grado de certidumbre: primero, no se utilizará la emisión monetaria en forma descontrolada para financiar gasto público, y segundo, mejorará notablemente la negociación de la deuda pública, de hecho mediante la misma ley, el gobierno aseguró parte de los dólares necesarios para pagar a acreedores del exterior, de ahí que los mercados tomaron favorablemente la sanción y promulgación de esta ley.

Un año mas, desde Future Value, les deseamos un feliz año!

Por Joaquín Zingone e Ignacio Mirabella