Observador Urbano

Informe económico de agosto: Argentina..la misma historia de siempre

Argentina…la misma historia de siempre

  1. Crónica de una crisis anunciada…
  2. Y ahora…¿qué podemos esperar?
  3. Nada ha cambiado: una explicación sencilla

1- Crónica de una crisis anunciada…

Antes de las elecciones primarias del 11 de Agosto, la estabilidad económica argentina pendía de un hilo, y la aparición de un cisne negro era lo que menos necesitaba en este contexto. La aplastante victoria de Alberto Fernández originó una profunda crisis política y de confianza, que ocasionó en tan solo 20 días, una devaluación de más del 30% de nuestra moneda, y una caída en acciones y bonos argentinos del orden del 60% en dólares.

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¿Pero a qué se debe tal crisis de confianza?

El pasado los condena y el presente también. Los denominados “mercados”, no son más que la suma de millones de ahorristas que no confían en un nuevo gobierno kirchnerista, agravado por una campaña en donde se declararon como anti republicanos y en las que se plantearon como soluciones económicas el default y la emisión monetaria.

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Una vez más la Argentina no pudo romper el ciclo, millones de argentinos prefirieron votar por una fórmula presidencial que representa el populismo en su máxima expresión, y le dieron la espalda a un gobierno que no pudo, no supo, o no quiso cambiar a fondo el mediocre sistema político de nuestro país.

El domingo 11 de agosto a partir de conocer los resultados, cualquier ciudadano de a pie sabía que al día siguiente estallaría una nueva crisis en la Argentina, y así fue. Lo llamaron “el crack” aludiendo a la crisis financiera del año 1929 de los Estados Unidos, sin embargo, esta vez fue la peor caída de los mercados locales en la historia de la Argentina.

La Argentina se encuentra en un proceso de estanflación desde el año 2011, y con esta nueva crisis, serán 10 de años de una economía que no crece, y que de no realizar serios cambios estructurales está condenada.

¿Cómo respondió el gobierno?

El BCRA dejó correr al dólar como una medida prudente para cuidar sus reservar, sin embargo, desde la crisis vendió más de U$S 2.000 millones, subió la tasa de interés arriba del 80% y limitó los giros hacia el exterior de las entidades bancarias. Por otro lado, Hacienda no tuvo más remedio que reperfilar el pago de Letras en dólares y en pesos en tenencia de Personas Jurídicas ante la falta de renovación de los inversores. Por otro lado, envió al congreso un proyecto para reperfilar los bonos de mediano plazo e inició la negociación con el FMI en el mismo sentido.

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¿Y ahora qué?

Resulta vergonzoso observar cómo la corporación política echa más combustible al fuego. Sería muy beneficioso para todos los argentinos una muestra de responsabilidad de parte de nuestros políticos.

Algunos habrán comprado los cuentos K y otros las promesas de cambio del gobierno de Macri, sin embargo, la realidad del problema económico argentino es matemático. La Argentina tiene el nivel de gasto público más alto de la historia, combinado con la presión tributaria más alta de la historia, que ni siquiera alcanza para cubrir la totalidad del gasto. Es decir, no podemos subir más los impuestos, sino por el contrario se necesita bajarlos para reactivar el crecimiento, pero por otro lado necesitamos bajar el gasto público como contrapartida, a lo que se resisten todas las corporaciones de la Argentina.

No queda otra cosa que esperar, sabiendo que gane quien gane tiene el mismo camino, si no quiere llevar nuestra economía hacia un agresivo default y una hiperinflación, y no es otro que iniciar reformas estructurales en materia impositiva, laboral y previsional.

2- Y ahora… ¿qué podemos esperar?

pastedGraphic_3.pngPara el común denominador, esta “crisis” era totalmente evitable. A niveles macro-económicos, y antes de las PASO, el país se encontraba mucho más estabilizado a comparación de inicios del 2018 (superávit de la balanza comercial y el cuasi equilibrio fiscal a niveles primarios), con la inflación que caminaba hacia la baja y con un tipo de cambio sin grandes sobresaltos. Es más, con un mercado que apostaba a los bonos y acciones argentinas en base a las “favorables” encuestas antes de las elecciones.

Sin embargo, todo salió al revés. La gente votó “con el bolsillo, dejando atrás la memoria del pasado” y todo lo que hasta entonces era positivo, terminó siendo todo lo opuesto. Aquí algunos datos que reflejan lo antes mencionado:

  • El dólar llegó a cotizar por encima de los $67 y llegando a los $ 70 en algunas entidades financieras el día lunes posterior a las elecciones, para luego bajar hasta los $61. Para tratar de contener esta volatilidad cambiaria, el Banco Central, no le quedo otra que intervenir en el mercado cambiario y  llegó a vender, hasta ayer, un poco más de USD 2.000 millones.

Esto, sumado al incremento de la demanda de billetes por parte de los ahorristas, la necesidad de cubrir vencimientos y los rescates de fondos comunes de inversión en dólares, provocaron que el BCRA totalizara una salida de USD 12.711 millones desde las PASO.

  • ¿Qué podemos esperar en términos inflacionarios? Sin lugar a dudas, este nuevo salto del dólar impactará de una forma sobre el nivel de precios de nuestra economía. Es para lamentarse, si comparamos los niveles inflacionarios del mes de julio que arrojaron una inflación minorista del 2,2% y mayorista del 0,1% y la inflación anual que se esperaba llegase a un 41%, con la proyectada por algunas consultoras, las cuales prevén una inflación anual entre el 50% y el 55% después de este salto del dólar.
  • En cuanto al nivel de actividad económica, esta última devaluación provocará que nuestra economía, que hasta el mes anterior venía mostrando algunos signos de recuperación, acentúe aún más el estancamiento. No debemos obviar que este nivel de tipo de cambio, en términos reales, favorecerá a dos sectores de la economía, como lo son el agro y el turismo. Sin embargo la caída anual de la actividad será aún mayor a la esperada.

En definitiva, todo esto era evitable, pero el riesgo político se apodero del espectro económico y provocó todo lo antes mencionado.

Ahora bien… ¿qué podemos esperar en términos económicos si se produce un cambio de gobierno?

pastedGraphic_4.pngUno de los asesores del Frente de Todos, el economista Guillermo Nielsen, declaró ante un medio del exterior, una serie de medidas que se tomarían en caso de convertirse en el próximo Ministro de Economía, en un eventual gobierno de Alberto Fernández. Algunas de las más importantes son las siguientes:

  • Impulso de inversiones en Vaca Muerta: se tomarían medidas fiscales tendientes a impulsar la inversión en el sur de nuestro país. Esta sería la gran apuesta a los fines de impulsar la recuperación de nuestra economía.
  • Congelamiento de precios y salarios, a los fines de contener la inflación.
  • Tasas de interés más bajas.
  • Política fiscal sustentable, lo que implica un superávit fiscal a niveles primarios y un control muy cercano sobre el gasto.
  • Mantener un tipo de cambio flotante, lo que de primer plano elimina la posible existencia de un cepo cambiario.
  • Acortar plazos para liquidar exportaciones: se apunta a reducir los plazos para que los exportadores liquiden las divisas provenientes del exterior.
  • Renegociar la deuda con el FMI.

Esta serie de medidas en una primera instancia suenan razonables, pero todo está por verse. Lo que sí está claro es que se perdió la confianza, la sociedad olvidó el pasado y el riesgo político se volvió a apoderar del escenario económico. Por el momento es importante lograr estabilidad hasta diciembre, lo que implica un acuerdo político coherente que incida directamente sobre las principales variables económicas…sin embargo, y en base a las declaraciones de algunos candidatos, esto parece algo muy difícil de alcanzar.

3- Nada ha cambiado: una explicación sencilla

pastedGraphic_5.pngEl periodista Andrés Oppenheimer escribió la semana siguiente a las PASO en el diario La Nación una columna que tituló como “La Argentina cava su propia fosa”. Nos pareció una explicación sumamente sencilla de la situación en la que se encuentra inmerso nuestro país, por lo que a continuación vamos a transcribirla:

La Argentina cava su propia fosa (Andrés Oppenheimer – LA NACION – 14/08/2019)

Un chiste medio macabro sobre la costumbre argentina de elegir líderes populistas dice que si regresás al país después de una semana, todo ha cambiado, pero si regresás después de 30 años, nada ha cambiado. De hecho, la victoria aplastante de la fórmula peronista encabezada por el candidato presidencial Alberto Fernández y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias del domingo casi garantiza que el populismo peronista ganará las elecciones presidenciales del 27 de octubre. Si la historia nos dice algo es que eso haría más difícil que la Argentina se convierta en un país económicamente viable.
La fórmula Fernández-Fernández derrotó al presidente Mauricio Macri con un 47% contra un 32% de los votos, un margen mucho mayor de lo que las encuestas habían anticipado. Los peronistas han gobernado el país la mayor parte del tiempo desde 1945.
Como era de esperar, los mercados argentinos colapsaron el día después de la victoria de la fórmula Fernández-Fernández en las primarias, y muchos argentinos se apresuraron a comprar dólares. Ya han visto esta película muchas veces. Con pocas excepciones, los gobiernos peronistas gastan mucho más allá de los ingresos del país, son notablemente corruptos y luego culpan a otros -ya sea Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional o el chivo expiatorio del momento- por las inevitables crisis económicas que ellos mismos causan con sus políticas irresponsables.
El gasto público de la Argentina casi se duplicó durante los gobiernos populistas de Néstor Kirchner (2003-2007) y su viuda Cristina Fernández (2007-2015), cuando el país disfrutó de un auge sin precedente gracias a los altos precios internacionales de las materias primas. Durante los gobiernos de los Kirchner, el gasto público se disparó del 23% del PBI al 41,3%, según el Fondo Monetario Internacional. Pero Macri heredó un país en bancarrota. Y en lugar de alertar inmediatamente al mundo sobre lo mal que estaban las cosas y hacer reformas drásticas de inmediato, optó por lo que sus asesores llamaron un enfoque «gradualista».
Por la impresión que me dio en una entrevista, Macri temía que un recorte repentino en los subsidios sociales provocara disturbios e hiciera que el país fuera ingobernable. Apostó a que la economía mundial lo ayudaría a atraer inversiones, pero varios eventos (el aumento de las tasas de interés de Estados Unidos, una grave sequía, la recesión económica en Brasil y la crisis turca de 2018, que perjudicó a los mercados emergentes) frustraron sus expectativas. Según un estudio del Banco Mundial de 2018, la Argentina es el país del mundo que ha tenido más recesiones desde 1950 después de la República Democrática del Congo. Durante ese período, la Argentina ha tenido 14 recesiones, lo que significa que ha vivido en recesión durante aproximadamente un tercio del tiempo.
Como legado de los gobiernos de Kirchner, la Argentina ahora tiene solo nueve millones de trabajadores del sector privado que están pagando por un total de 15,3 millones de empleados gubernamentales y pensionados. En comparación, Chile tiene nueve millones de trabajadores del sector privado que están pagando por un total combinado de nueve millones de trabajadores y jubilados del gobierno, una proporción de uno a uno. No es casualidad que Chile, Perú, Corea del Sur y muchos otros países que atrajeron inversiones con un clima de negocios más amigable al sector privado lograron reducir la pobreza mucho más que la Argentina.
¿Qué pasará ahora? Quizá tratando de ponerle buena cara al mal tiempo, algunos economistas están poniendo sus esperanzas en que Alberto Fernández sería más moderado que Cristina Fernández. Alberto Fernández es, de hecho, más pragmático que Cristina Fernández, y su buen resultado el domingo podría darle una mayor influencia dentro de su partido.
Pero el hecho es que fue elegido a dedo como candidato presidencial por Cristina Fernández. Es ella quien controla el partido y quien tendría un poder formidable si la fórmula Fernández-Fernández ganara en octubre. El chiste sobre lo que encuentra un viajero si regresa a la Argentina después de una semana o después de 30 años es muy cierto. Todo ha cambiado y nada ha cambiado.

Por Future Value – Ignacio Gastón Mirabella y Joaquin Ignacio Zingone