Observador Urbano

Ética e inteligencia artificial, un debate imprescindible

Hablar de Inteligencia Artificial (I.A.) puede significar para muchos, hacer referencia a una cuestión demasiado técnica y reservada a los especialistas. Sin embargo, en los últimos años, debido a su desarrollo e influencia en la vida cotidiana, el interés por la I. A., se ha incrementado notablemente.

Esto ha llevado, a que diversas instituciones y empresas tecnológicas, se manifiesten sobre sus implicancias económicas, políticas y éticas, entre otras. A este último punto queremos hacer referencia, señalando, en este caso, el trabajo que está llevando adelante la Comisión Europea[1], organismo dependiente de la Unión Europea. Se trata de un análisis y puesta al día de la I. A., particularmente, en sus alcances éticos y jurídicos. Si bien el contexto social y cultural, se centra en aquel continente, es importante tenerlo en cuenta, por su carácter casi inédito, y la influencia global que puede tener, como referente teórico.

Pero antes de explayarnos sobre el citado trabajo, digamos algo básico y elemental, acerca de la llamada I. A[2]. En primer lugar, y en términos generales, se trata del desarrollo de sistemas informáticos, que logren “imitar” el comportamiento de la inteligencia humana, en algunas de sus funciones básicas: comprender, analizar y resolver, un problema, o simplemente, realizar una acción, con un alto grado de autonomía. Un caso que puede ser citado, es el de los autos autónomos. Vehículos conducidos por un software, que suponen un mínimo de participación humana.

Pero, por otro lado, la I. A., es o sería, para ser más precisos[3],el desarrollo de un software que tenga capacidad de aprendizaje, y que pueda hacer cosas para las cuales no había sido programado explícitamente.

Estos aspectos, fundamentalmente teóricos, tienen ya algunas aplicaciones sencillas y ampliamente difundidas, como son los asistentes de voz o la búsqueda e interpretación de datos.

A pesar de que siempre se apunta a mejorar la calidad de vida de las personas y optimizar servicios, se plantean algunas dudas y preocupaciones sobre algunos de sus usos, sobre todo, aquellos que tienen que ver con nuestra seguridad y privacidad.

Principios éticos e Inteligencia Artificial

El trabajo de la Comisión Europea, tiene entre otros objetivos, el establecer principios y leyes que cuiden el bienestar de los ciudadanos de aquellos países que la componen. En este caso, la cuestión central, la I. A y su ámbito de influencia.

Un conjunto de 52 expertos del ámbito académico, empresarial y de la sociedad civil de aquel continente, se reunieron durante los primeros meses del 2018, y elaboraron un texto borrador. En él se indican algunas recomendaciones y también se insinúa, en cierta forma, una definición de la I. A.

Desde la finalización de la redacción, fue puesto al alcance del público en general, para recibir aportes y sugerencias, de cualquier ciudadano. El definitivo se dará a conocer en marzo de este año.

Algunos de las conclusiones son:

  1. Que el avance de la I.A. se haga respetando los derechos humanos y los valores básicos de la sociedad europea.
  2. Que la I. A. posea, robustez técnica, de tal manera que garantice que, incluso siendo usada con buenas intenciones, la falta de pericia tecnológica en su manejo, no cause un daño involuntario.
  3. Que la I. A. se aplique de manera responsable en lo que se refiere al acceso de información, señalando los peligros que implican la vigilancia masiva.
  4. Establecer acuerdos con cada uno de los países miembros, para elaborar políticas de protección, inversión y resguardo, de derechos individuales básicos.

Hasta aquí algunos de los más destacados y que, en principio, pueden ser adoptados por cualquier sociedad democrática. Claro, tienen un carácter genérico, pero representan algo no menor, la toma de conciencia sobre una nueva tecnología y sus usos, dándole una direccionalidad humana.  Pero como dijimos, el texto definitivo, está en camino.

La idea es mantenernos informados respecto a estos pronunciamientos y estar atentos al desarrollo de esta tecnología. Y recordar algo, que parece obvio, la I. A. por más que implique, darle la mayor capacidad de autonomía posible a un software, este se desarrolla a partir de la información que provee un ser humano. Por tanto, existe un nivel de responsabilidad y libertad, que está por encima de lo estrictamente técnico.

De hecho, ya existen experiencias de enseñanza de ética, a futuro ingenieros en I. A., en importantísimas instituciones educativas, como por ejemplo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, paradigma de la innovación y la exigencia académica[4].

Podríamos decir, que el debate y análisis que supone la I. A., recién comienza y los desafíos, son más que importantes.

Fernando González – Observador Urbano

[1]https://www.xataka.com/robotica-e-ia/ue-presenta-sus-directrices-para-desarrollo-etico-inteligencia-artificial

[2]https://www.xataka.com/robotica-e-ia/marcas-de-tecnologia-dejad-de-vendernos-inteligencia-artificial-que-no-es-inteligencia-artificial

[3]https://hipertextual.com/2016/12/tipos-de-inteligencia-artificial

[4]Una excelente entrevista a uno de los docentes en: https://www.xataka.com/entrevistas/doy-clases-de-etica-en-inteligencia-artificial-y-esto-es-lo-que-enseno-a-futuros-ingenieros