Observador Urbano

Escolares y tránsito en nuestra ciudad: algo para destacar…

Cualquiera que deba circular por la ciudad de Salta en horario de ingreso o egreso de las escuelas, sabe del caos que en esos pocos minutos puede producirse en el tránsito. Vehículos detenidos en doble fila son, sin duda, el principal obstáculo para colectivos, taxis o autos particulares. En algunos establecimientos de la zona céntrica es posible advertir los esfuerzos de la policía de tránsito para ordenar y hacer fluido el paso vehicular, a la vez que intentan encausar el anárquico descenso y cruce de alumnos y padres.

Y es éste último aspecto el que más debiera preocupar, porque amén de que resulta casi un milagro cotidiano el que no se registren accidentes en ese desbande de niños, padres y docentes, deja ver a las claras la absoluta falta de educación vial, tanto en menores, como en adultos, y que supone, en primer lugar, el absoluto desprecio de los peatones por el cruce por las esquinas. De hecho -y casi diría, paradójicamente- la enorme tarea cotidiana del personal de tránsito se termina asentando sobre esta realidad y, sin quererlo, la refuerza cada vez que debe anticiparse a frenar a algún vehículo ante la sorpresiva aparición de entre los autos estacionados o detenidos en doble fila, de niños y madres cruzando la calle a la carrera, por la mitad de cuadra.

Frente a este panorama caótico cotidiano, merece destacarse la experiencia que se observa en calle Güemes, entre Mitre y Balcarce en relación al establecimiento escolar ubicado allí. Quien haya pasado regularmente por esa cuadra, hasta el año pasado, recordará que había que dar gracias a Dios por la rapidez de reflejos de los agentes de Tránsito cuando algún chico, cuya altura apenas supera la del capot de un auto, se lanzaba al pavimento para cruzar la calle. Y que el paso por esa cuadra nos robaba varios minutos a los automovilistas.

Este período escolar Tránsito dio comienzo a un operativo para hacer más seguro y dinámico el ascenso y descenso de los alumnos. Siguiendo el ejemplo de otras ciudades del país (La Plata y Buenos Aires, por ejemplo), se dispuso un área exclusiva de la calzada del lado de la vereda del Colegio, para que por ese lado se arrimen y detengan los vehículos que transportan a los niños. Los autos llegan y se detienen apenas el tiempo necesario para permitir el descenso. Correctamente señalizado con un cartel luminoso y la presencia de al menos tres agentes que distribuyen, controlan y organizan el flujo vehicular, esta iniciativa ha conseguido brindar mayor seguridad y a su vez tornar mucho más fluida la circulación, reduciendo al mínimo el cuello de botella que allí se formaba.

Entendemos necesario resaltar el acierto de este sistema puesto en práctica, alentando para que el mismo sea replicado en la totalidad de las escuelas, ya que apunta a brindar al ciudadano una sustancial mejora en dos aspectos esenciales: seguridad y calidad de vida.

Por Observador Urbano

Imagen destacada (ilustrativa): lacapital.com.ar

Imagen nota: feedbacksalta.com.ar