Observador Urbano

Es cierto, «El Camino» es una película para los más fans, aún así es genial

Puede que te haya gustado Breaking Bad, incluso que te haya gustado mucho, o también puede que ni siquiera la hayas visto, sin embargo El Camino te parecerá una buena película. Y bueno, de hecho es una gran película. Ya sé, no es una obra maestra, pero no desentona con lo que serie propuso o con lo que actualmente propone Better Call Saul.

Aquí, en este metraje de 122 minutos, tendremos algunos de los elementos que nos hicieron tan atrapante a Breaking Bad, también a algunos de sus personajes más emblemáticos (sin spoilers para que todos mantengamos la esperanza) y por supuesto a su realizador, Vince Gilligan, creador de la serie y quien dirigió los episodios más importantes. Él ciertamente no logrará aquí lo todo que logró en Breaking Bad, donde llevó adelante algunos de los momentos más memorables que recuerde la televisión en toda su historia, sin embargo conseguirá que el espectador siempre tenga ganas de saber más.

Rodada con total hermetismo y estrenada con un halo de escepticismo, El Camino, es la oportunidad para que Jesse Pinkman (Aaron Paul) tenga todo el protagonismo y la redención necesaria tras el tormentoso final de la serie, donde su coraje es reducido a escombros. Ahora bien, pueden pensar quienes han visto Breaking Bad, que el final de la misma es en parte esto que la película propone y tienen razón, no obstante El Camino mantiene intactas a todo momento a nuestras ganas de saber cómo fue el derrotero posterior de Jesse tras la noche donde le dijimos adiós a Walter White (perdón si no viste la serie); todavía te extrañamos Heisenberg.

En este sentido, sostengo que la película es un mimo para los fans más fans de Breaking Bad. Aquellos que por sus sobresalientes actuaciones, su despliegue visual, su poética narrativa o los dilemas morales que se manejaron durante la misma saben que la serie se trató quizá de una de las mejores de la historia de la televisión. Ellos, entre los que me incluyo, disfrutarán cada minuto de El Camino, rogando que nunca termine o que por lo menos se haga este un poco más largo. Aunque sí, ya sé que el nombre de la película hace referencia al Chevrolet modelo 1978 en el que Jesse inicia su huida. 

Porque siendo honesto, aunque el brillante spin-off de Better Call Saul sea tan bueno como la serie madre, y aunque El Camino no defraude, nada nos llenará el hueco que dejó el final, tras 62 capítulos y 5 temporadas, de la gran obra maestra que fue Breaking Bad.

Por Bruno Iriarte

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