Observador Urbano

Enero 2020: primer informe económico del año

Nerviosismo en todos los mercados

  1. Coronavirus, Brexit y deuda argentina
  2. Renegociación de la deuda Argentina…un tema que mantiene en vilo al mercado
  3. La inflación de diciembre y la expansión monetaria

1- Coronavirus, Brexit y deuda argentina

El comienzo del año no fue nada bueno para los mercados internacionales. Toda la atención estuvo puesta en la emergencia internacional que rige ante la evolución del coronavirus que está afectando a múltiples países, en China los muertos ya superan las 259 víctimas.

Por otro lado, Reino Unido luego de más de tres años de idas y vueltas, negociaciones y discusiones, terminó de romper con Europa, de esta manera se convierte en el primer país que sale de la Unión Europea. Ahora se iniciará un largo proceso para implementar nuevas medidas en materia de comercio exterior, política de inmigración y de relaciones internacionales que van a generar una dosis extra de incertidumbre en toda Europa.

En el terreno de la renta fija internacional, el rendimiento del bono del tesoro de los Estados Unidos a 10 años se mantuvo por debajo del 2%, bajando 37 puntos básicos en enero tras una mayor demanda por cobertura y tras conocerse la decisión de la FED de mantener inalterable su tasa de política monetaria.

En cuanto a nuestro mercado local, se alejó de la idea que reinó durante el mes de diciembre, bajo la cual se pensaba que la negociación de la deuda argentina sería fácil y amistosa, como consecuencia, el riesgo país se disparó nuevamente, los bonos argentinos sufrieron y el Merval cayó más de un 15% en dólares.

Nuestro mercado cambiario también se contagió, si bien el dólar blue no tuvo grandes variaciones durante enero, el dólar MEP y contado con liquidación se dispararon un 16,23%.

2-  Renegociación de la deuda Argentina…un tema que mantiene en vilo al mercado

Resolver el tema de los vencimientos de la deuda era una prioridad para quien ganase las elecciones del año pasado, como así también la necesidad de presentar un plan económico viable y consistente, que refleje el compromiso del gobierno en cumplir con los vencimientos a corto y largo plazo. En síntesis, llevar tranquilidad a los mercados era una obligación para la nueva administración en miras de encarar este proceso de la mejor manera posible.

Sin embargo algunas declaraciones y hechos, de estas últimas semanas, no ayudaron demasiado. En primer lugar, la postergación del pago del bono de la Provincia de Buenos Aires que vencía el pasado 26 de enero.

Si bien la deuda de la provincia y la de Nación se encuentran separadas legalmente, la postergación del pago y la indefinición respecto a la deuda bonaerense tiene efectos significativos sobre la negociación a nivel nacional y sobre las expectativas del mercado. En resumen, si las cosas no se resuelven favorablemente para la provincia de Buenos Aires, podría ser mucho más complicado para la administración nacional llegar a un buen resultado.

A todo ello le podemos sumar las declaraciones del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz (mentor del ministro Martín Guzmán), quien se pronunció sobre la necesidad de que existan recortes “significativos”, en otras palabras, de que la Argentina le proponga a sus acreedores una mayor quita de capital o de intereses en las negociaciones que se llevarán adelante en los próximos meses.

Estos dos hechos antes mencionados, no hicieron más que aumentar el nerviosismo del mercado que impactó sobre las principales variables financieras, con caídas en la cotización de los bonos y acciones, el aumento de la brecha del tipo de cambio, y el aumento del riesgo país, el cual se ubica al día de hoy por encima de los 2.000 puntos básicos.

Es importante destacar, que sobre el cierre de este mes, y tras la media sanción del proyecto de Ley que autorizará al Gobierno Nacional a renegociar la reestructuración de la deuda pública, el Ministerio de Economía publicó el cronograma para la negociación de la deuda. También, se informó que en quince días el ministro Martín Guzmán anunciará el plan económico que avalará la oferta presentada a los acreedores del país. Todo este proceso tiene como fecha de fin el 31 de marzo, fecha que coincide con los primeros 100 días de gobierno de Alberto Fernández.

La duda está si el plazo fijado será suficiente para lograr un acuerdo con los acreedores, y si el plan a presentar por el gobierno llevará al mercado la tranquilidad necesaria.

Cuanto más transparente y organizado sea el proceso, y cuanto más claros sean los mensajes al mercado, más sencillo será obtener la voluntad de los acreedores de lo contrario, nos saldrá muy caro a todos los argentinos.

3- La inflación de Diciembre y la expansión monetaria

A mediados del mes de enero el Indec publicó la inflación de diciembre resultando ser del 3,7%, de esta manera la inflación anual del año 2019 alcanzó el 53,8%, el nivel más alto en casi 30 años.

Al analizar la política monetaria de los últimos meses del año 2019 nos comienza a preocupar la aceleración de la emisión monetaria, al igual que la política de baja de tasas que está llevando adelante el BCRA.

Según datos que surgen del propio BCRA, si bien la base monetaria se expandió en el año 2019 muy por debajo de la inflación anual, en noviembre lo hizo un 13,2%, mientras que en diciembre lo hizo un 10,5%.

Por otro lado, la nueva conducción del BCRA ya bajó su tasa de política monetaria en más de 10 puntos porcentuales, lo que llevó a que la tasa badlar (tasa de interés que pagan los bancos para depósitos a plazo fijo mayores al millón de pesos) baje en los últimos meses desde niveles del 44% a tan sólo 34%.

Puede escucharse a varios economistas advirtiendo de que sí el BCRA no aspira el exceso de pesos durante el mes de febrero, puede llegar a generarse una escalada inflacionaria en los próximos meses, que acompañado de una tasa real negativa para los depósitos en pesos que están ofreciendo los bancos, pueden conducir a una mayor devaluación de nuestra moneda.

El dilema entre intentar reactivar la economía o combatir la inflación, se presenta nuevamente para el actual gabinete económico de nuestro país, y en qué medida ambos objetivos son compatibles al mismo tiempo, sólo podrá definirse mediante un plan macroeconómico consistente, el cual aún desconocemos.

Por Joaquín Zingone e Ignacio Mirabella