Observador Urbano

En el día del niño, un momento para la reflexión

El día del niño es una celebración que tiene más de 50 años, en 1954 la Asamblea General de ONU recomendó que se instituyera en todos los países, el día Universal del Niño. Una fecha para reafirmar los derechos de las niñas, niños y adolescentes y destinar políticas públicas y diversas actividades con el fin de lograr el bienestar de los infantes. 

Pero es una fecha que puede ir más allá de los regalos, juegos y esfuerzos por hacer felices a los pequeños, en este día tan especial. Es también una oportunidad para reflexionar acerca de los millones de niños, niñas y adolescentes de todo el mundo, que no gozan de esta celebración.

Algunas estadísticas 

En el mundo hay 168 millones de niñas, niños y adolescentes que trabajan; y mas de 110 millones de niños en el mundo, dos terceras partes de las cuales son niñas, que no van a la escuela.

En Argentina, 763.500 niñas y niños de entre 5 y 15 años realizan actividades productivas según datos de la EANNA (Encuesta de Actividades de niñas, niños y adolescentes); casi el 15,5% menores de 17 años trabaja o hace tareas domésticas intensivas (Barómetro de la Deuda Social de la UCA). El NOA es la región con mas incidencia de trabajo infantil, un porcentaje del 13,2%.

En la ciudad capital de Salta, en la zona urbana, aproximadamente 1 de cada 10 niños, niñas y adolescentes, trabajan en la vía pública. Lo hacen en la venta ambulante, pidiendo propinas, abriendo puertas de taxis y limpiando parabrisas; también, realizan tareas como la recuperación de materiales reciclables (cartón, papel, latas, vidrio, metales, etc.). 

En las zonas rurales se concentra el 60% del trabajo infantil en nuestro país. En el ámbito doméstico, los menores de 16 años realizan tareas intensivas en el cuidado de la casa, los hermanos o la atención de otros familiares ancianos o enfermos, cuando los mayores no están. 

Estas cifras revelan la existencia de profundas desigualdades sociales y situaciones de pobreza, como causas que explican la necesidad de que los menores trabajen. Con la pobreza y su constante reproducción, están asociadas las limitaciones en cuanto a las oportunidades de empleo, vivienda, salud y educación. 

El trabajo infantil es un mecanismo de sobrevivencia profundamente injusto, que niega en su propia esencia los derechos básicos de las niñas, niños y adolescentes. Un mundo que permite el trabajo de los menores no es un mundo de oportunidades compartidas y equitativas. Los datos percibidos hieren la dignidad humana y configuran un factor que actúa en contra del desarrollo integral de millones de seres humanos.

En estos tiempos de decisiones y cambios, es necesario analizar propuestas, y su efectiva ejecución y aplicación. Es tiempo de establecer normativas en materia de protección de los Derechos de los Niños, con conciencia de que el trabajo infantil, el maltrato y la violencia, son formas injustas, abusivas y crueles.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿de qué sociedad se habla cuando se permite la violación a los derechos de las niñas y niños, lo que provoca una pérdida y daño, que influirá en su vida futura? Un cuestionamiento, no sólo a nivel local, sino también internacional.

Por Romina Flores Guzmán

Fuentes: www.unicef.org/es – www.uca.edu.ar – www.ilo.org (organización internacional del trabajo) – www.saltaentrelineas.com – www.amnesty.org.es

Imagen destacada: www.unifef.org/es

Imágenes en nota: www.buenas-noticias.mx