Observador Urbano

Elecciones Israel: el quinto mandato de Netanyahu

El pasado 10 de abril se celebraron en Israel elecciones parlamentarias. El sistema se limita a nivel nacional, a la elección del Knéset – parlamento – y se realiza cada cuatro años a través de la representación proporcional con listas cerradas.

Las elecciones en este país presentan una curiosidad: la barrera electoral es del 2%. Es decir que se favorecen los partidos pequeños y por ende se evitan las grandes mayorías. De esta manera es necesario formar coaliciones para poder gobernar y generar estabilidad política.

Previamente a las elecciones Benjamín Netanyahu ya se desempeñaba como primer ministro de Israel y miembro de la Knéset por el partido Likud de derecha. Muchas son las críticas hacia él, sobre todo ante las acusaciones de corrupción y sus diez años en el poder.

El principal adversario

Benny Grantz resultó ser el candidato más fuerte para destituir del poder a Netanyahu. Nacido en 1959, el ex militar israelí representó al bloque Azul y Blanco – Kahol Lavan-, que difundió un mensaje de unidad ante una sociedad polarizada: “un reencuentro de los israelíes tras una década de fractura entre religiosos y laicos; entre partidarios y detractores del proceso de paz con los palestinos”.

En este sentido, la plataforma partidaria centrista hacía referencia a la “separación de los palestinos” pero sin mencionar específicamente un Estado. Respecto a Jerusalén, apoyó la idea de una ciudad unida como capital de Israel, aunque Palestina reclama el oriente de la ciudad como su futura capital.

La alianza de Gantz también insta al continuo control sobre el valle del río Jordán y la conservación de los asentamientos judíos en Cisjordania. Esos asentamientos son considerados ilegales por la ley internacional, aunque Israel rechaza ese concepto.

En contraposición el actual Primer Ministro dijo que anexará los asentamientos en Cisjordania. Sus propuestas se dirigen principalmente al electorado conservador y suponen un recalentamiento del conflicto territorial.

Sin embargo, nada alcanzó para sacar del poder a Netanyahu que obtuvo cinco escaños más que en las anteriores elecciones, y si bien representa una diferencia de votos mínima con su principal oponente, fue la suficiente para mantenerse en su cargo.

A partir de ahora, el ya longevo ministro y miembro del parlamento, se enfrenta con un desafío: la gobernabilidad, mantener unido el gobierno y contenta a la coalición para poder desarrollar sus planes de gestión interna, al tiempo que lidiar con la comunidad internacional por la legalidad de sus acciones.

Por Nahir Nallar

Imagen destacada: larazón.es

Fuentes: El Confidencial , BBC, La Nación.