Observador Urbano

El mecanismo de la corrupción

En 2014 la Policía Federal de Brasil arrestó a varios de los empresarios más conocidos de ese país por casos vinculados a las sospechosas asignaciones de contratos en obras públicas y por la financiación espuria de las campañas electorales en pro de políticos del PT (aunque luego mancharía a toda la clase política) desatando el escándalo de corrupción más importante en toda la historia de Brasil y que sería conocida como la Operación Lava Jato (por el lavadero de autos en donde se inició la investigación).

 Apaciguado el escándalo, ya unos años más tarde, más precisamente el 23 de marzo de 2018, y con una primera temporada de 8 capítulos, Netflix, estrenó una serie que ahondaba en los detalles de aquella trama y que a mediados del año pasado tuvo su segunda entrega que hasta ahora es la última, aunque aún eso no está confirmado. La serie ha sido creada por el aclamado director y documentalista José Padilha que también fue parte de Narcos y de Tropa de Élite, y secundado de la escritora y guionista Elena Soárez.

Tras su lanzamiento, las reacciones de los políticos brasileros no tardaron en llegar y tanto Lula Da Silva como Dilma Rouseff (retratados con otros nombres) expusieron sus quejas al asegurar que la serie expone muchas “verdades a medias” además de excusarse siempre en su inocencia, y tildando a la misma de propaganda política. Aunque es imposible encontrar algún político que quede bien parado en alguna de las dos temporadas, puesto que tanto la derecha como la izquierda exponen sus miserias y crueldades para mantenerse a flote o esquivar siquiera la tormenta.

Ahora bien, la serie detalla cómo fueron los sucesos anteriores y posteriores a que el escandalo estallara y lo hace con tanto detalle y dentro de tal dinámica que la hace fácil de seguir y sentir un apego típico a este tipo de contenido que sin duda, obliga a querer ver un capitulo atrás de otro. Además, los actores Selton Mello (el agente Ruffo) y Caroline Abras (Verena Cardoni), llevan con soltura sus interpretaciones y permiten olvidarse la insoportable voz en off constante que va relatando la serie. Aunque claro, esto no será un impedimento para disfrutar el envío ni tampoco para entender el gigante caso de corrupción que no solo se desató en Brasil sino que además salpicó a varios países latinoamericanos en pleno auge de los gobiernos del llamado socialismo del siglo XXI.

Por Bruno Iriarte