Observador Urbano

El Hackeo a Twitter, extremadamente grave

Hackear es un término que se nos ha hecho familiar, incluso, me animo a decir, para aquellos que tienen poco contacto con cuestiones informáticas. Recuerdo que una de las primeras “trampas”, con las que se especulaba en algún momento, tenía que ver con “poder ingresar a los mensajes de whatsapp” de una determinada persona mediante alguna app, sin que esta se enterara, obviamente. Ciertamente, hablar de “hackear”, tiene que ver con alguna trampa, con alguna mentira o engaño. Por un lado, así de simple y por otro, todo lo contrario.

Esta semana hemos sido testigos de uno de los mayores hackeos en Twitter. Todos, bueno, casi todos, nos hemos enterado que las cuentas reales -verificadas- de varios famosísimos, grandes empresas y multimillonarios fueron usadas para realizar un engaño económico que permitía a los estafadores recaudar importantes sumas de dinero. Estamos hablando de las cuentas de nada menos que, Elon Musk, Bill Gates, Apple, Uber, Kanye West, Jeff Bezos, Joe Biden, Barack Obama, Michael Bloomberg, entre otros. Repasemos los nombres unos segundos y nos daremos cuenta de la extraordinaria magnitud del hecho. Repasemos varias veces.

La maniobra consistió en publicar mensajes en los perfiles de estas cuentas, en los que se invitaba a transferir una determinada cantidad de dólares en Bitcoin, para recibir otra superior, generalmente el doble. Reiteremos, lo estaban pidiendo-regalando, no solo grandes hombres de negocios y de las finanzas, sino la mismísima Apple. La publicación, incluía la “dirección Bitcoin” como destino del pago, y muchos, pero muchos, lo creyeron. La empresa Blockchain midió una recaudación de mas de 100 mil dólares.

En nombre de Bill Gates, pero un portavoz oficial y confirmado, dio el aviso acerca de esos mensajes en otro twitter. «Podemos confirmar que este tweet no fue enviado por Bill Gates. Esto parece ser parte de un problema más grande que Twitter está enfrentando. Twitter está enterada y trabajando para recuperar la cuenta», mencionó Teddy Schleifer.

La maniobra puede parecer a muchos, un tanto burda, pero pensemos que las posibilidades de éxito de este tipo de estafas, no sólo tienen que ver con el hecho de que los seres humanos somos vulnerables y en términos generales, cualquiera puede ser engañado, sino también, con los millones y millones de personas que transitan por twitter. Y por las redes sociales mas importantes. Matemáticamente, existen mas posibilidades. Algo pensable hoy, en este tiempo de universalización del uso de internet.

En algún momento hablamos del aspecto obvio o simple del hackeo, “engañar”; ahora bien, el lado complejo es, quién puede hacer este tipo de acciones, las que requieren un conocimiento técnico, dicho de otra manera, no cualquier a puede ser un hacker, al menos por ahora. Entonces se nos ocurren dos reflexiones.

En primer término las empresas de servicios informáticos deben pensar e invertir constantemente en seguridad, es una necesidad básica y -observación absoluta personal- la expansión excesiva de algunas, parece hacer imposible esta prevención.

Por otra parte, desde el lado de los usuarios, la necesidad de tener una mirada critica acerca de lo que consumimos en la red. Defendemos profundamente la necesidad y hasta el derecho humano del acceso a internet, pero al mismo tiempo, se ve cada vez más necesario, una capacitación y entrenamiento en su uso. Un desafío que nos parece sumamente atractivo, así como todos necesitamos aprender a manejar un vehículo, todos necesitamos “aprender a navegar en internet”.

Twitter está  explicando lo que sucedió y, sobre todo, muchos dejando de confiar en cuentas que nos “regalan” generosamente, bitcoins, euros, dólares o heladeras. Bueno, ya se sabe, “cuando la…”, en fin, hay un refrán al respecto que creo todos conocemos.

Por Fernando González                                       19/70/2020

Fuentes: www.hipertextual.com – www.lanacion.com.ar

Autor

Fernando Gonzalez

Profesor de Filosofia. Apasionado por la tecnología y los cómics. Informar, escuchar, dialogar.