Seguínos

Cultura

El futuro se juega en la escuela

Se inician las clases en la mayor parte del país, y parece un momento ideal para reflexionar sobre la educación, su situación y alcance. Para ello te presentamos la opinión de la Licenciada Silvia Alvarez, publicada en el diario El Tribuno de Salta. Una visión amplia y precisa, de las características principales del momento actual y un planteo de los objetivos más importantes, que debe tener, el sistema educativo.

“En Salta, más de 410 mil alumnos vuelven a clases en todos los niveles (inicial, primario, secundario y superior no universitario), de los cuales más del 83% asisten a establecimientos de gestión pública. El sistema cuenta con 1.500 establecimientos educativos y 28.000 docentes designados, marcado por un gasto publico educativo que, a nivel nacional, es inequitativo y desigual, y que para Salta significa una inversión anual inferior a los mil dólares por alumno.

Agenda complicada

En la agenda de desafíos que se plantean al comenzar el período lectivo, siempre están las dificultades que se repiten todos los años y que suelen salir a la luz en esta época, tales como problemas de infraestructura edilicia; dotación de mobiliario, libros y útiles; paritarias docentes; demandas educativas de comunidades en riesgo; designaciones; etc. para las cuales siempre hay una estructura burocrática estatal que debería responder.

A estas se suman otras que, en mi opinión, no son menos importantes que las anteriores, como la falta de datos estadísticos en el área para la toma de decisiones acertadas, las dificultades de conectividad -imprescindible en el contexto actual- el bajo nivel de conocimientos de los alumnos, vinculado a la escasa capacitación pertinente y a las dificultades en los procesos de enseñanza-aprendizaje, principalmente en el nivel secundario y superior no universitario. El bajo desempeño en competencias claves se complementa con las notables diferencias entre los establecimientos de gestión pública y privada. Esta es también una realidad manifiesta de la que poco se habla pero en los resultados de los operativos de evaluación se pone en evidencia; se visibiliza notablemente.

¿Podrá la política educativa conseguir la “noble igualdad” que manifiesta nuestro Himno Nacional? ¿Se resolverán alguno de los problemas urgentes de nuestro sistema educativo relacionados con la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje?

El círculo que avergüenza

La calidad educativa debería romper este círculo para terminar con la reproducción intergeneracional de pobreza, y más en nuestra querida Salta.

Luchar contra la pobreza y la exclusión existente en la sociedad local requiere de una mejora urgente del sistema educativo que fortalezca la cualificación de los recursos humanos más equitativamente para hacer posible su inserción al mercado laboral, tan exigente hoy en día, y que puedan tener un empleo productivo, porque si las cosas no cambian, difícilmente los egresados del sistema conseguirán su lugar, aunque la demanda laboral crezca.

Inicial, con pocos datos

En el Nivel Inicial hay que preguntarse sobre medidas acertadas, implementaciones inciertas y resultados desconocidos.

En este nivel, sumado a la política inclusiva de los últimos tiempos orientada a incorporar a niños desde edad más temprana al sistema educativo, en 2018 entró en vigencia el “Plan Aprender Conectados” como una medida concreta relacionada con la alfabetización digital y que alienta el ambicioso objetivo de llegar a mas de 8 millones de estudiantes, 600 mil docentes y 48 mil escuelas en todo el país.

En el marco de este plan, el Nivel Inicial de cada una de las escuelas de Salta recibió un kit con una variedad de dispositivos tecnológicos para el desarrollo de contenidos específicos relacionados con la temática; casi en simultáneo los NAP (núcleos de aprendizaje prioritario) también fueron elaborados a nivel nacional para los tres primeros niveles de enseñanza, que se supone ya entraron en vigencia, lo cual es una muy buena iniciativa, aunque los inconvenientes van apareciendo con la falta de planificación en la implementación de estas políticas.

Según un informe de The Economist Intelligence Unit “el acceso a la red en las aulas aumenta el aprendizaje”, pero en Salta hasta el momento la evaluación de los resultados es insuficiente.

En este sentido, es difícil saber cuál es la situación de los más de 52 mil alumnos del nivel inicial distribuidos en alrededor de 500 unidades educativas de la provincia; es imposible saber cuántos están conectados a internet y cuántos miembros del personal de gestión acceden a esta herramienta fundamental de comunicación que hagan posible otra forma de trabajo pedagógico y operativo.

Esto es una quimera mientras no se disponga de estadísticas certeras actualizadas; tampoco los resultados de impacto de ese plan u otro de similares características. Se suma todo esto a los escasos datos de conectividad, acceso y terminales, sobre los que tampoco hay datos actualizados y se ignora cuántos de los 4.000 docentes de este nivel se capacitaron en el uso de TIC para integrar las herramientas digitales, la programación y la robótica a la currícula. Solamente se conocen experiencias aisladas de casos relevantes que de ninguna manera son representativos de la situación general.

Mitos y realidades

ANUNCIO

A pesar de que en estos últimos años los indicadores de cobertura y resultados reflejan mejoras en cuanto al ingreso, permanencia y egreso de los niños en la escuela, en el nivel primario, la matricula disminuyó levemente. Sin embargo, los cargos docentes se incrementaron más del 35%, haciendo que la relación cargo docente por alumnos (1/11) sea mejor que la que establece el Banco Mundial y la que tienen los países de la OCDE, aunque esto no significa que el aprendizaje sea mejor.

De los casi 200 mil alumnos matriculados en este nivel, solo el 12% asistiría a jornada extendida, muy por debajo de la media nacional y lejos del 30% que establece la ley de financiamiento educativo.

Una de las cuestiones a resolver: a pesar de la retórica política en sentido contrario, no se sabe por qué el aumento de los beneficiarios de la asistencia universal por hijo (AUH) no implica aumento de matrícula.

En el nivel secundario se avizoran los mayores inconvenientes; este espacio interpela al sistema educativo en general. Hay 130 mil jóvenes matriculados en Salta, pero la deserción, repitencia y abandono, además de los problemas de la calidad de los aprendizajes, son preocupantes. La inequidad es la deuda pendiente. De cada 10 alumnos que ingresan al secundario solo 4 se gradúan. Resultados del plan “Secundaria 2030” formulado a nivel nacional para transformar la escuela secundaria y consolidar habilidades transversales que se consideran fundamentales para la época actual, garantizando la equidad, todavía no están disponibles.

El problema se acentúa en los establecimientos de gestión estatal, donde se evidencia la desigualdad; de cada 100 niños que ingresan a primer grado en las escuelas públicas de Salta solo concluyen la secundaria 30, mientras que en el privado lo hacen 75, aproximadamente.

Los adultos

Hay crisis de competencias en la población adulta en general: investigaciones relevantes dan cuenta que más del 56% de la población adulta no tiene conocimientos básicos en tecnología: no sabe utilizar bien un móvil; una planilla Excel, la utilización de plataformas les resulta complicada, etc. Esto también incide en la cualificación y competitividad de los emprendedores locales en el contexto globalizado que vivimos. La educación terciaria tiene un papel esencial en el desarrollo de las habilidades que permiten a los adultos jóvenes integrarse plenamente en la sociedad. En estos últimos años hubo una notable expansión del nivel superior no universitario en Salta; casi 46 mil jóvenes y adultos concurren a este nivel, registrando un incremento de más del 120% en estos últimos años. La necesidad de revisar la oferta educativa en este nivel es imperante; en el 2018 casi el 70% de los graduados terciarios, de los establecimientos de gestión estatal, son de carreras docentes. Hay una superpoblación de docentes en Salta que luego no encuentran trabajo. En cambio, el 83% de graduados de establecimientos de gestión privada son de carreras técnicas. Esto profundiza la desigualdad.

En etapas de recesión económica y con pobreza muy marcada, una manera de contrarrestar el desempleo es fomentar y desarrollar habilidades dentro de los propios sistemas educativos.

Es aquí donde adquiere vigencia el famoso “Triángulo de Sábato”, con su propuesta de mirada integradora del trabajo que debería realizar el Estado (Gobierno), la estructura productiva (empresarios) y la estructura científico-tecnológica (Universidad), una asignatura pendiente en Salta.

El futuro a la puerta

Los docentes continúan siendo un pilar fundamental del sistema. Un importante estudio realizado a nivel internacional sobre percepciones de docentes y directivos acerca de la enseñanza y el aprendizaje (Teaching and Learning International Study – TALIS) reveló para el 2018 que los docentes en general se sienten preparados para los nuevos desafíos del siglo XXI, pero señalan una alta necesidad de capacitarse en competencias digitales.

Ahora bien, se necesita un cambio sustantivo en la formación de los perfiles docentes para entrenarlos en el uso y la enseñanza de herramientas digitales.

Los alumnos necesitan nuevas competencias para este siglo: tecnológicas, cognitivas (pensamiento crítico, solución de problemas, innovación y creatividad, alfabetización digital, etc.), personales (flexibilidad, responsabilidad personal y social, perseverancia, etc.) e interpersonales (colaboración, liderazgo, confianza). También habilidades de razonamiento científico para un contexto altamente tecnificado a través de la implementación de prácticas pedagógicas efectivas que transformen los aprendizajes; las máquinas van a mil por hora desarrollando tareas mejores que nosotros.

¿Cuál sería la llave para transformar la educación y dinamizar el aprendizaje? Seguramente vendrá de la mano de la innovación pedagógica, cu rricular y tecnológica, que son funda mentales para salir del “estancamiento en el aprendizaje” en el que estamos inmersos. Las nuevas tecnologías son parte del problema, pero pueden ser parte de la solución”.

Por Silvia Alvarez – Licenciada en Economía y Especialista en Investigación Educativa – Docente de la UCASAL

Fuente: www.eltribuno.com

Imágenes destacada y en nota: www.pixabay.com

ANUNCIO
Anuncio
Comentar

Cultura

Michel Foucault: la parrhesía y el coraje de la verdad

Michel Foucault en su obra “El coraje de la verdad: el gobierno de sí y de los otros II”, curso que dictó en el Collége de France entre 1983 y 1984, estudia las relaciones entre sujeto y verdad en la Antigüedad, en el periodo que se extiende desde la Grecia clásica hasta lo que se denomina Antigüedad tardía o comienzos del cristianismo.

El autor francés, al inicio de su obra advierte que estudiará el decir franco, veraz, pero aclara que no analizará lo específico de las estructura de los discursos que se dan y reciben como discurso veraz, es decir, un análisis epistemológico que explique lo que hace posible un conocimiento verdadero; sino sus condiciones y sus formas, el tipo de acto mediante el cual el sujeto, al decir la verdad, se manifiesta, representa a sí mismo y es reconocido por los otros como alguien que dice la verdad. Esto es el estudio de las formas aletúrgicas.

Bajo estas condiciones Foucault aborda este decir franco como parrhesía. Observa que la palabra parrhesía aparece por primera vez en la literatura griega en los textos de Eurípides. Asimismo, que etimológicamente denota alguien, el parresiasta, que dice todo lo que tiene en mente, no oculta nada sino que abre su corazón y su mente a otras personas mediante el discurso. En la parresia se supone que el hablante da cuenta completa y exactamente de lo que tiene en mente y por eso la audiencia está en condiciones de comprender exactamente que piensa el que habla. La palabra parrhesía entonces, se refiere a un tipo de relación entre quien habla y lo que dice.

Sin embargo, Foucault repara que el término se usa en dos sentidos: el peyorativo y el positivo. De acuerdo al primero, se asimilaría la parrhesía a la charlatanería, en este sentido el parresiasta es aquel que dice todo lo que se le pasa por la cabeza sin remitirse a un principio de razón o verdad. Este es el decir falaz de los demagogos, que saben que sus palabras no son ciertas, pero que las utilizan para alagar los oídos del pueblo y ganar su confianza. Lo que hace es persuadir, entusiasmar a los oyentes, imponer una decisión, pero no por decir la verdad, se vale de la adulación y la ignorancia de los hechos sobre los que se hablan.

Con respecto al segundo, significa netamente decir verdad. Como bien señala el autor francés:

“(…) la palabra parrhesía también se emplea con un valor positivo, y en este caso consiste en decir la verdad sin disimulación, ni reserva, ni cláusula de estilo, ni ornamento retórico que pueda cifrarla o enmascararla. A la sazón, el “decirlo todo” es: decir la verdad sin ocultar ninguno de sus aspectos, sin esconderla con nada” (Foucault M.; 2010; pp. 29).

Foucault, centrándose en el sentido positivo de parrhesía, menciona que esta se caracteriza por la intención del sujeto que habla de decir la verdad, lo relevante en la parrhesía no es la verdad del discurso, sino el compromiso del sujeto con esta verdad, es decir, su franqueza. Se establece un vínculo entre el sujeto que toma la palabra y la verdad que enuncia. Del mismo modo, la verdad de la parrhesía no es inofensiva, supone un riesgo para quien la enuncia, puede decirse que alguien emplea la parrhesía y merece consideración como parresiastés solo si decir la verdad entraña un peligro o un riesgo pare él o para ella. Además, el parresiasta está siempre en relación de inferioridad respecto a aquel a quien su verdad afecta, por tanto, al hablar se expone, se hace vulnerable. Tomar la palabra en esta situación puede tener un coste y el parresiasta está dispuesto a pagar con su vida el precio de su verdad. Asimismo, la parrhesía se caracteriza por el compromiso subjetivo con la verdad, exige un determinado coraje, una fortaleza de ánimo, sin la cual sería impracticable. El compromiso de decir la verdad, una verdad que puede encender la cólera de quien escucha, por lo que implica valentía.

La parrhesía desde el contexto político, menciona Foucault, tiene como principal figura a Demóstenes y se refiere al decir veraz o veridicción que se lleva a cabo en la institución política, arenga a las masas, se enfrenta a tiranos, pretende cambiar normas, es decir, es la manifestación de alguien que siendo capaz de decir la verdad se pone de pie ante la asamblea y expresa a la gente lo que tiene que hacer. En síntesis, consiste en el coraje del decir veraz dirigido hacia los demás, a la asamblea, hacia la salvación de los ciudadanos de la polis.

ANUNCIO

Por último, teniendo en cuenta el contexto político actual ¿Qué tipo de parrhesía es constantemente expresada por los funcionarios públicos? ¿Será posible hallar un Demóstenes en la actualidad?

Por Bruno Leonardo Ponferrada — 03/10/21

Fuentes:

Foucault M. (2010); El coraje de la verdad: el gobierno de sí y de los otros II. Curso en el Collége de France (1983- 1984); Ed. Fondo de Cultura Económica; 1o ed.; Argentina, Buenos Aires. Recuperado de:

https://monoskop.org/images/4/46/Foucault_Michel_El_coraje_de_la_verdad.pdf

Malo Echeverri S. (2019); El coraje de la verdad en Michel Foucault: otro modo crítico y específico de ser, (im) pensar, decir y vivir; Ed. Universidad Santo Tomas; Colombia, Tunja. Recuperado de:

https://repository.usta.edu.co/handle/11634/30271

Imágenes destacada y en nota: www.pexels.com

ANUNCIO
Ver más

Cultura

La sociedad actual y el fenómeno de la posverdad

Se comprende por sociedad actual aquella que tiene sus inicios en los albores del siglo XXI, las dos décadas que han transcurrido de este siglo. Una sociedad marcada por el cambio climático, avances tecnológicos, cambios geopolíticos provocados por el nuevo protagonismo de China en la política internacional, pandemias, nuevas forma de relaciones interpersonales facilitadas por la tecnología, globalización, movimientos feministas, LGBTQ, etc. Entre todos estos sucesos, también se encuentra el fenómeno de la posverdad.

La idea de posverdad no es exclusiva de este siglo, dado que la formuló Steve Tesich en 1992 para significar que la sociedad, en los tiempos del affaire Irán-Contra, había decidido vivir en un tiempo posterior a la verdad y, por tanto, ajeno a ella (Cfr. Federico Aznar Fernández- Montesinos, 2018; pp. 50). Luego en 2004, Ralph Keyes publicó el libro “La era de la posverdad: deshonestidad y decepción en la vida contemporánea”, contribuyendo a su definitiva instalación. En este libro Keyes explica las características de la posverdad como fenómeno global y expone que en ella las fronteras entre la verdad y la mentira, entre la honradez y la falta de ella, la ficción y la no ficción se confunden (Cfr. Técuatl Quechol M., 2018; pp. 47). Unos años después, en el 2016, es elegida por el Diccionario de Oxford como la palabra del año, ya que este registró un aumento en su frecuencia de búsqueda en el contexto del referéndum de salida del Reino Unido de la Unión Europea y la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. El diccionario indica que la palabra denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que las apelaciones a la emoción y a la creencia personal. De forma que, la emoción y las creencias personales predominan en la configuración de la opinión pública, sobre los hechos objetivos.

Por consiguiente, es posible inferir que el fenómeno de posverdad se sostiene en lo emocional y las creencias compartidas que no tienen fundamento objetivo y racional, e incluso van contra estos. Se privilegia aquello que se escucha, lee o se ve y que concuerda con la postura en la que se cree. Por lo que el fenómeno de la posverdad, no causa que lo subjetivo prime sobre lo objetivo, sino que es el efecto de prácticas orientadas a que esto se produzca y sobre las que el fenómeno se construye.

Estas prácticas eclosionaron en la sociedad actual dentro del campo político, como bien lo indica el Diccionario de Oxford. Respecto a esto, Técuatl Quechol señala (Cfr. Ídem. pp. 49), citando a Zarzalejos, que en la política la mentira o la media verdad siempre han sido recursos manejados con desenvoltura, pero en la actualidad, la respuesta al estatus quo político y económico ha introducido elementos sentimentales, emotivos en sus mensajes falsos dotándolos de una fuerza arrasadora. Siendo el Brexit y la elección de Donald Trump un claro ejemplo de esto.

Asimismo, la posverdad se manifiesta en las prácticas publicitarias, en las empresas, el sector financiero, entre otros. Sin embargo, hay una serie de prácticas que han masificado la posverdad, haciéndola un fenómeno transversal a toda la sociedad. Estas son las prácticas que se generan a partir de las tecnologías de información y comunicación (Cfr. Ídem. pp. 49). Estas tecnologías, caracterizadas por la accesibilidad, inmediatez, velocidad, volumen, multiformatos y diversos contenidos informativos, han posibilitado una forma distinta de producir información, la de carácter digital. Esta forma de producción no se limita a un solo sector de la sociedad o a un espacio geográfico determinado. Sino que se masifica inmediatamente en toda la sociedad de manera internacional. De allí, que se tenga información, en cuestión de minutos, en Sur América sobre un suceso que acaba de ocurrir en Japón.

Pero es aquí, en donde se plantea el fenómeno de posverdad, sobre si ese suceso, sobre el que se informa, responde realmente a hechos objetivos o responde a intereses netamente subjetivos.

En esta masificación inmediata de la información, las redes sociales son el factor clave para que esto se produzca. Dado que posibilitan una plataforma de usuarios interconectados de manera instantánea en todo el mundo, la cual crece progresivamente. Así también, debido a que las redes sociales se configuran como el medio por el cual se entablan amistades, la información que se transmite a través de ella no responde necesariamente a un apego de la verdad, sino que se somete a las emociones. Técuatl Quechol afirma (Cfr. Ídem. pp. 50) que se magnifica la inmediatez antes que ponderar la verificación de los hechos, de los datos, de la información. Esta aceptación inmediata de lo que corre en redes sociales dificulta reconocer lo falso de lo verdadero, aquello que se apega a lo objetivo.

Técuatl Quechol menciona (Cfr. Ídem. pp. 50), citando en este caso a Berger, seis aspectos que hacen que una información se mencione se comparta y se imite hasta el contagio:

Moneda social. Lo que se habla influye en la percepción que los otros tienen de uno. Es una moneda social saber cosas y hacer que la gente parezca ingeniosa conocedora, interesante o informada.

Disparadores. Son estímulos que llevan a pensar en cosas relacionadas. Emoción. Consiste en crear mensajes e ideas que hagan que la gente sienta algo.

ANUNCIO

Publico. Consiste en hacer visible las ideas o productos propios e involucrar a otros en la conducta que se desea.

Valor práctico. Cosiste en crear contenidos que ahorren, mejoren o parezcan útiles. Historias. La gente no solo comparte información, cuenta historias.

A esto hay que añadir la actividad del influencer, aquel que comparte lo que hace, lo que le gusta, lo que lee, lo que usa. Revelando información sobre actitudes y experiencias personales que lo gratifican y que son objeto de transmisión inmediata.

Con base en esto, se puede advertir que el fenómeno de posverdad se construye a partir de prácticas que transmiten información que se apega a aspectos subjetivos más que objetivos, esto significa, prácticas orientadas a empatizar con la opinión pública. Como resultado, los hechos, la realidad, acaban siendo menos relevantes en la conformación de la opinión pública que las apelaciones a las emociones o las creencias, siendo su principal medio de masificación las redes sociales.

Por Bruno Leandro Ponferrada —- 26/09/21

Fuentes:

Federico Aznar Fernández-Montesinos (2018); El mundo de la posverdad. Cuadernos de estrategia, No. 197, (Ejemplar dedicado a: La posverdad. Seguridad y Defensa), págs. 21-82. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6518645

Oxford Languajes; https://languages.oup.com/word-of-the-year/2016/

Técuatl Quechol M. (2018); La información: entre la verdad y la posverdad, en La posverdad y las noticias falsas (Morales E. coordinadora); Ed. UNAM; Ciudad de México, pp. 47. Recuperado de: https://libgen.is/book/index.php?md5=63F210DD73A57078A5D8CF2B2D554648

Imágenes destacada y en nota: www.pixabay.com

ANUNCIO
Ver más

Cultura

Normas y autoridad en Joseph Raz: las razones excluyentes

El filósofo israelí Joseph Raz, especialista en derecho, ética y política, en su obra “Razón Práctica y Normas” (Raz J. (1991); Razón Práctica y Normas; Centro de Estudios Constitucionales; España, Madrid) sitúa su estudio dentro del campo de la filosofía práctica o de la razón práctica. Esta filosofía incluye en su abordaje, por un lado, una parte sustantiva o evaluativa, que indica qué valores se deben seguir, qué razones deben guiar la conducta, qué normas son obligatorias, etc. Por otro lado, una parte formal o conceptual que contribuye a la clarificación lógica de los conceptos como valor, razones para la acción o norma, y a la especificación de la naturaleza de las reglas de inferencia que gobiernan el razonamiento práctico; aquel razonamiento a través del cual se determinan las acciones a realizar (Cfr. Esquivel J. (1976); Comentarios a Razón Práctica y Normas de Raz J.; Diánoia, vol. 22, no. 22; México; pp. 224). Con base en esto, es posible especificar que el estudio de Raz aborda lo formal o conceptual de la filosofía práctica. Brindando especial interés, como indica el título de la obra, a la relación de los conceptos de razón práctica y normas.

Ahora bien, el presente artículo se enfoca en los conceptos de norma y de autoridad que propone Raz en la obra citada anteriormente, así como de la relación entre ambos. Esto con la intención, en un primer momento, de identificar y elucidar el sentido que Raz asigna a cada concepto; y, en un segundo momento, aquello que permite, según el autor, que dichos conceptos se relacionen.

Para comenzar, con respecto al sentido que Raz trata a cada concepto, se debe señalar que este afirma que la norma de mandato debe ser entendida como una razón excluyente:

Al tratar de explicar la naturaleza de las normas de mandato, he sugerido que éstas han de entenderse como razones excluyentes. (Raz J.; Razón Práctica y Normas; pp. 70)

Esto significa que la norma de mandato, de manera general, consiste en una razón para la acción, es decir, un motivo por el cual el sujeto realiza determinada conducta. Al identificar este sentido general del concepto de norma, se puede seguir profundizando en este e indicar que Raz clasifica a la razón para la acción en dos tipos: las de primer y segundo orden (Cfr. ídem. pp. 40-41). Por razones de primer orden entiende las consideraciones personales para actuar, como deseo, preferencias, intereses etc. (Cfr. ídem. 42-43). Las de segundo orden, considera que son toda razón para actuar o para abstenerse de actuar por una razón; por lo que son excluyentes, autoritativas y legales, al mismo tiempo que son dadas por una autoridad como directrices de conducta con el fin de que sean cumplidas (Cfr. ídem. pp. 44-46).

De este modo, se tiene un sentido más específico sobre lo que quiere afirmar Raz al referirse a las normas de mandato como razones excluyentes. Ya que, se puede decir que al ser excluyentes son razones para la acción de segundo orden, esto es, la combinación del acto que el sujeto se comprometió a llevar a cabo, o el ordenado por la regla, y una razón para no actuar por otras razones. Como bien menciona Joseph Raz:

Una razón de segundo orden es toda razón para actuar por una razón o para abstenerse de actuar por una razón. Una razón excluyente es una razón de segundo orden para abstenerse de actuar por alguna razón (ídem. pp.44).

En función a esto, se puede inferir que el sentido que Raz postula del concepto de norma de mandato radica en el de razón excluyente, dado que este le permite explicar que la norma de mandato es la conjunción del acto a realizar por una orden y una razón para abstenerse de actuar por otras razones.

Ya identificado el sentido de norma de mandato, se puede proceder al de autoridad. Raz es claro al referirse a esta, afirma:

Las normas dictadas por una autoridad son otro tipo importante de normas. Su análisis es parte integrante de la explicación de la naturaleza de la autoridad, al menos de la autoridad práctica (que ha de distinguirse de la autoridad teórica, del tipo de una autoridad científica). (ídem. pp. 71)

Como es posible observar, Raz hace una distinción entre autoridad teórica y práctica. En la literatura de ciencias políticas una autoridad teórica da razones para pensar de una determinada manera o creer en la verdad de una proposición; en cambio, seguir a una autoridad práctica ofrece razones acerca de cómo actuar (Cfr. Toscano M. (2018); Autoridad y razones para la acción: dos problemas; Revista de Estudios Políticos, 179, pp. 45). Es en la autoridad de carácter práctico sobre la que el autor centra su estudio, siendo concreto y conciso cuando se refiere a su sentido:

Considerar que una persona posee autoridad es considerar al menos a algunas de sus órdenes u otras expresiones de sus opiniones sobre lo que debe hacerse (por ejemplo, su consejo) como instrucciones autoritativas y, por consiguiente, como razones excluyentes. (ídem. pp. 71)

ANUNCIO

De manera que el sentido del concepto de autoridad que propone Raz es práctico, esto significa que la autoridad da razones sobre lo que deben hacer los sujetos. Pero no sólo esto, sino que para que se considere autoridad, sus mandatos, órdenes o instrucciones autoritativas deben ser estimadas como razones excluyentes, es decir, como razones para abstenerse de actuar por otras razones o lo que es lo mismo normas de mandato.

Ahora, en función del sentido de norma de mandato como razón excluyente y el de autoridad como práctica, se puede indicar que aquello que relaciona ambos conceptos es el de razón excluyente. Puesto que, el concepto de razón excluyente permite identificar el sentido práctico de las normas de mandato, como lo que requiere la realización de una acción por una razón, en abstención de otras acciones por otras razones. Al mismo tiempo que justifica el carácter práctico de la autoridad que emite las normas de mandato. Esto quiere decir que, para que la autoridad sea considerada tal tiene que ofrecer razones autoritativas, razones de segundo orden, que desplacen otras razones que hubiesen sido relevantes y suficientes para justificar un cierto tipo de acción en ausencia de la directiva. En consecuencia, la relación entre las normas de mandato y de la autoridad es directamente proporcional, ya que, la autoridad mientras más normas dicte sobre lo que debe hacerse, más será reconocida como tal.

De esta manera, se tiene que el concepto de razón excluyente es una noción central en el estudio formal del razonamiento práctico que lleva a cabo Joseph Raz en la obra en cuestión. Ya que permite identificar el sentido de norma de mandato, como una razón de acción de segundo orden. Del mismo modo que permite justificar el carácter práctico de la autoridad y relacionar, de forma directamente proporcional, a estos conceptos.

Por último, es conveniente mencionar que este artículo no agota el estudio realizado por Raz sobre estos conceptos, se podría considerar una introducción a los mismos. Por lo que, para una mayor profundización, se recomienda la lectura de la obra, en especial del capítulo 2 y el postscriptum a la segunda edición.

Por Bruno Ponferrada —– 15/08/21

Fuentes:

Esquivel J. (1976); Comentarios a Razón Práctica y Normas de Raz J.; Diánoia, vol. 22, no. 22; México. Recuperado de: http://dianoia.filosoficas.unam.mx/index.php/dianoia/article/view/959

Raz J. (1991); Razón Práctica y Normas; Centro de Estudios Constitucionales; España, Madrid.

Toscano M. (2018); Autoridad y razones para la acción: dos problemas; Revista de Estudios Políticos, 179, 43-67. Recuperado de: https://recyt.fecyt.es/index.php/RevEsPol/article/view/63987

Imagen destacada: www.3-16am.co.uk

Imagen en nota: www.pixabay.com

ANUNCIO
Ver más

Populares

Observador urbano © 2018 - 2021 // Observar la realidad, lo que nos rodea, es inevitable. Comprenderla, interpretarla, también. En nuestro sitio queremos hacerlo, pero a partir la mirada de los otros, de nosotros mismos, de los que nos lean, de los que propongamos para su lectura. Cada publicación tendrá ese sentido. Y desde una ciudad, en la que vivimos la mayoría de los que participamos de este proyecto. Aunque en verdad, desde la ciudad por la que transitemos. Observador Urbano, un portal de noticias.