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Cultura

El futuro se juega en la escuela

Se inician las clases en la mayor parte del país, y parece un momento ideal para reflexionar sobre la educación, su situación y alcance. Para ello te presentamos la opinión de la Licenciada Silvia Alvarez, publicada en el diario El Tribuno de Salta. Una visión amplia y precisa, de las características principales del momento actual y un planteo de los objetivos más importantes, que debe tener, el sistema educativo.

“En Salta, más de 410 mil alumnos vuelven a clases en todos los niveles (inicial, primario, secundario y superior no universitario), de los cuales más del 83% asisten a establecimientos de gestión pública. El sistema cuenta con 1.500 establecimientos educativos y 28.000 docentes designados, marcado por un gasto publico educativo que, a nivel nacional, es inequitativo y desigual, y que para Salta significa una inversión anual inferior a los mil dólares por alumno.

Agenda complicada

En la agenda de desafíos que se plantean al comenzar el período lectivo, siempre están las dificultades que se repiten todos los años y que suelen salir a la luz en esta época, tales como problemas de infraestructura edilicia; dotación de mobiliario, libros y útiles; paritarias docentes; demandas educativas de comunidades en riesgo; designaciones; etc. para las cuales siempre hay una estructura burocrática estatal que debería responder.

A estas se suman otras que, en mi opinión, no son menos importantes que las anteriores, como la falta de datos estadísticos en el área para la toma de decisiones acertadas, las dificultades de conectividad -imprescindible en el contexto actual- el bajo nivel de conocimientos de los alumnos, vinculado a la escasa capacitación pertinente y a las dificultades en los procesos de enseñanza-aprendizaje, principalmente en el nivel secundario y superior no universitario. El bajo desempeño en competencias claves se complementa con las notables diferencias entre los establecimientos de gestión pública y privada. Esta es también una realidad manifiesta de la que poco se habla pero en los resultados de los operativos de evaluación se pone en evidencia; se visibiliza notablemente.

¿Podrá la política educativa conseguir la “noble igualdad” que manifiesta nuestro Himno Nacional? ¿Se resolverán alguno de los problemas urgentes de nuestro sistema educativo relacionados con la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje?

El círculo que avergüenza

La calidad educativa debería romper este círculo para terminar con la reproducción intergeneracional de pobreza, y más en nuestra querida Salta.

Luchar contra la pobreza y la exclusión existente en la sociedad local requiere de una mejora urgente del sistema educativo que fortalezca la cualificación de los recursos humanos más equitativamente para hacer posible su inserción al mercado laboral, tan exigente hoy en día, y que puedan tener un empleo productivo, porque si las cosas no cambian, difícilmente los egresados del sistema conseguirán su lugar, aunque la demanda laboral crezca.

Inicial, con pocos datos

En el Nivel Inicial hay que preguntarse sobre medidas acertadas, implementaciones inciertas y resultados desconocidos.

En este nivel, sumado a la política inclusiva de los últimos tiempos orientada a incorporar a niños desde edad más temprana al sistema educativo, en 2018 entró en vigencia el “Plan Aprender Conectados” como una medida concreta relacionada con la alfabetización digital y que alienta el ambicioso objetivo de llegar a mas de 8 millones de estudiantes, 600 mil docentes y 48 mil escuelas en todo el país.

En el marco de este plan, el Nivel Inicial de cada una de las escuelas de Salta recibió un kit con una variedad de dispositivos tecnológicos para el desarrollo de contenidos específicos relacionados con la temática; casi en simultáneo los NAP (núcleos de aprendizaje prioritario) también fueron elaborados a nivel nacional para los tres primeros niveles de enseñanza, que se supone ya entraron en vigencia, lo cual es una muy buena iniciativa, aunque los inconvenientes van apareciendo con la falta de planificación en la implementación de estas políticas.

Según un informe de The Economist Intelligence Unit “el acceso a la red en las aulas aumenta el aprendizaje”, pero en Salta hasta el momento la evaluación de los resultados es insuficiente.

En este sentido, es difícil saber cuál es la situación de los más de 52 mil alumnos del nivel inicial distribuidos en alrededor de 500 unidades educativas de la provincia; es imposible saber cuántos están conectados a internet y cuántos miembros del personal de gestión acceden a esta herramienta fundamental de comunicación que hagan posible otra forma de trabajo pedagógico y operativo.

Esto es una quimera mientras no se disponga de estadísticas certeras actualizadas; tampoco los resultados de impacto de ese plan u otro de similares características. Se suma todo esto a los escasos datos de conectividad, acceso y terminales, sobre los que tampoco hay datos actualizados y se ignora cuántos de los 4.000 docentes de este nivel se capacitaron en el uso de TIC para integrar las herramientas digitales, la programación y la robótica a la currícula. Solamente se conocen experiencias aisladas de casos relevantes que de ninguna manera son representativos de la situación general.

Mitos y realidades

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A pesar de que en estos últimos años los indicadores de cobertura y resultados reflejan mejoras en cuanto al ingreso, permanencia y egreso de los niños en la escuela, en el nivel primario, la matricula disminuyó levemente. Sin embargo, los cargos docentes se incrementaron más del 35%, haciendo que la relación cargo docente por alumnos (1/11) sea mejor que la que establece el Banco Mundial y la que tienen los países de la OCDE, aunque esto no significa que el aprendizaje sea mejor.

De los casi 200 mil alumnos matriculados en este nivel, solo el 12% asistiría a jornada extendida, muy por debajo de la media nacional y lejos del 30% que establece la ley de financiamiento educativo.

Una de las cuestiones a resolver: a pesar de la retórica política en sentido contrario, no se sabe por qué el aumento de los beneficiarios de la asistencia universal por hijo (AUH) no implica aumento de matrícula.

En el nivel secundario se avizoran los mayores inconvenientes; este espacio interpela al sistema educativo en general. Hay 130 mil jóvenes matriculados en Salta, pero la deserción, repitencia y abandono, además de los problemas de la calidad de los aprendizajes, son preocupantes. La inequidad es la deuda pendiente. De cada 10 alumnos que ingresan al secundario solo 4 se gradúan. Resultados del plan “Secundaria 2030” formulado a nivel nacional para transformar la escuela secundaria y consolidar habilidades transversales que se consideran fundamentales para la época actual, garantizando la equidad, todavía no están disponibles.

El problema se acentúa en los establecimientos de gestión estatal, donde se evidencia la desigualdad; de cada 100 niños que ingresan a primer grado en las escuelas públicas de Salta solo concluyen la secundaria 30, mientras que en el privado lo hacen 75, aproximadamente.

Los adultos

Hay crisis de competencias en la población adulta en general: investigaciones relevantes dan cuenta que más del 56% de la población adulta no tiene conocimientos básicos en tecnología: no sabe utilizar bien un móvil; una planilla Excel, la utilización de plataformas les resulta complicada, etc. Esto también incide en la cualificación y competitividad de los emprendedores locales en el contexto globalizado que vivimos. La educación terciaria tiene un papel esencial en el desarrollo de las habilidades que permiten a los adultos jóvenes integrarse plenamente en la sociedad. En estos últimos años hubo una notable expansión del nivel superior no universitario en Salta; casi 46 mil jóvenes y adultos concurren a este nivel, registrando un incremento de más del 120% en estos últimos años. La necesidad de revisar la oferta educativa en este nivel es imperante; en el 2018 casi el 70% de los graduados terciarios, de los establecimientos de gestión estatal, son de carreras docentes. Hay una superpoblación de docentes en Salta que luego no encuentran trabajo. En cambio, el 83% de graduados de establecimientos de gestión privada son de carreras técnicas. Esto profundiza la desigualdad.

En etapas de recesión económica y con pobreza muy marcada, una manera de contrarrestar el desempleo es fomentar y desarrollar habilidades dentro de los propios sistemas educativos.

Es aquí donde adquiere vigencia el famoso “Triángulo de Sábato”, con su propuesta de mirada integradora del trabajo que debería realizar el Estado (Gobierno), la estructura productiva (empresarios) y la estructura científico-tecnológica (Universidad), una asignatura pendiente en Salta.

El futuro a la puerta

Los docentes continúan siendo un pilar fundamental del sistema. Un importante estudio realizado a nivel internacional sobre percepciones de docentes y directivos acerca de la enseñanza y el aprendizaje (Teaching and Learning International Study – TALIS) reveló para el 2018 que los docentes en general se sienten preparados para los nuevos desafíos del siglo XXI, pero señalan una alta necesidad de capacitarse en competencias digitales.

Ahora bien, se necesita un cambio sustantivo en la formación de los perfiles docentes para entrenarlos en el uso y la enseñanza de herramientas digitales.

Los alumnos necesitan nuevas competencias para este siglo: tecnológicas, cognitivas (pensamiento crítico, solución de problemas, innovación y creatividad, alfabetización digital, etc.), personales (flexibilidad, responsabilidad personal y social, perseverancia, etc.) e interpersonales (colaboración, liderazgo, confianza). También habilidades de razonamiento científico para un contexto altamente tecnificado a través de la implementación de prácticas pedagógicas efectivas que transformen los aprendizajes; las máquinas van a mil por hora desarrollando tareas mejores que nosotros.

¿Cuál sería la llave para transformar la educación y dinamizar el aprendizaje? Seguramente vendrá de la mano de la innovación pedagógica, cu rricular y tecnológica, que son funda mentales para salir del “estancamiento en el aprendizaje” en el que estamos inmersos. Las nuevas tecnologías son parte del problema, pero pueden ser parte de la solución”.

Por Silvia Alvarez – Licenciada en Economía y Especialista en Investigación Educativa – Docente de la UCASAL

Fuente: www.eltribuno.com

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Cultura

2020: ¿Cuáles fueron las mejores series y películas en el año de la pandemia?

Sin duda alguna el 2020 fue un año “de película”, desde incendios y chanchos cayendo de helicópteros en enero, a un confinamiento obligado por una pandemia que azotó al mundo, a partir de marzo. El cine fue una de las actividades que se prohibieron, por lo que las emociones que nos genera, las íbamos a vivir en nuestro día a día. De la mano del streaming, más presente que nunca.

Pero, ¡ojo, porque a pesar de todo, la industria audiovisual de entretenimiento se las ingenió para hacernos llegar algunas producciones y estas son, a mi parecer, las más destacadas del 2020:

  • The Last Dance

Sin duda alguna la mejor serie del año. Producida por ESPN y transmitida por Netflix, esta serie-documental narra la última temporada de los míticos Bulls de Michael Jordan, en la búsqueda del 6to anillo de la NBA. Jason Hehir (director de la serie) consigue no solo dar a conocer elementos que revivieron una polémica enterrada hace más de 20 años, sino que nos guía a través de una narrativa frenética la historia de uno de los deportistas más importantes de todos los tiempos. Cada capítulo se ve desde una perspectiva única pero todas las luces están puestas sobre una única persona: Michael Jordan.

¿Qué significa el éxito? ¿Qué motiva a una persona? ¿Se puede vivir en la cima todo el tiempo? ¿Cómo eso puede afectarnos? Esas preguntas y muchas más se responden en 8 deslumbrantes episodios.

  • The Queen’s Gambit

La revelación del 2020. Luego de deambular durante años por diversos estudios con decenas de libros y guiones rechazados; Netflix apostó por Scott Frank y dio luz verde a realizar esta miniserie basada en el libro homónimo de 1983 de Walter Tevis.
El dominio de los colores y la iluminación, la estética y los vestuarios siempre acordes con la temáticas, y la construcción de los personajes como cada una de las piezas del tablero de ajedrez hacen de “The Queens Gambit” un espectáculo visual.

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Anya Taylor-Joy le da vida a Beth Harmon, una prodigia del ajedrez con problemas de adicciones que intenta brillar en el tablero entre la década del ’50 y el ’60, lidiando no solo con sus problemas, sino con los prejuicios de ser mujer.
Queen’s Gambit fue una revolución absoluta: se transformó en la miniserie más vista de Netflix; además, las ventas de tableros de ajedrez se incrementaron un 87% en Estados Unidos, los libros de ajedrez aumentaron un 603%, la plataforma chess.com y las búsquedas en Google relacionadas a la temática alcanzaron picos impensados.

Si. Todo esto, por “solo” una serie de ajedrez.

  • The Mandalorian

La serie creada por Dave Filoni y John Favreau tuvo su 2da temporada en 2020. The Mandalorian ha demostrado ser una de las mejores creaciones que se desprenden de la matriz Star Wars y uno de los puntos más altos desde que la franquicia es propiedad de Disney. Tanto si sos fanático de la trilogía original o si sos un recién iniciado, The Mandalorian es 100% efectivo. Una historia simple, con personajes entrañabales y un camino muy claro a seguir. La multiplicidad de directores le da un toco personal a cada capítulo y nos hace sentir que estamos viendo una película distinta cada episodio.
Disney plus hizo todo bien con esta serie, desde la utilización de marionetas, maquetas y la implementación de la tecnología que revolucionó el CGI (Imágenes generadas por computadora). Como fanático no me puedo desprender… The Mandalorian es la GRAN JOYA MODERNA.

  • The Boys

Basada en los cómics de Garth Ennis, la serie de Amazon este año consiguió algo histórico: fue la primera serie que compitió de igual a igual y le ganó al gigante del streaming Netflix. Una segunda temporada más cruda, dura y cercana a los problemas sociales propios de estos tiempos. Ya lo hemos analizado en una nota anterior, pero pareciera que The Boys se ha ganado nuestros corazones por presentarnos héroes vulnerables, humanos egoístas y sin todo el edulcorante al que Marvel nos acostumbró en los últimos años.

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  • Pixar

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En este apartado me permito una licencia. No voy a elegir una película sino al estudio detrás de ellas. Pixar este año fue uno de los grandes ganadores. Pudo estrenar 2 películas y fueron sin duda lo mejor del año. “Unidos” y “Soul” tienen el adn de la compañía y nos interpelan a niveles que no estamos acostumbrados por películas de animación. Desde la fraternidad y el rol paternal en una relación entre hermanos, y el significado y el propósito de la vida de las personas; Disney Pixar nos eleva, nos llena los ojos de colores, iluminación y belleza, nos endulza los oídos con melodías que no solo están ahí, sino que cuentan la historia también. Pixar es el estudio de animación más certero en la actualidad y nunca, nunca nos va a defraudar.

  • Mank

Netflix tuvo grandes producciones este año, pero una de las más destacadas es la dirigida por el enorme David Fincher. Con guión de Jack Fincher y música de Trent Reznor y Atticus Ross, Mank narra el proceso detrás del guión de una de las películas más importantes de la historia: “Ciudadano Kane”. El abordaje es realmente interesante. Herman Mankowicz es el protagonista, pero nosotros como espectadores somos simplemente eso: personas que observan como se desarrolla una historia. Sin grandes conflictos, sin un nudo que desatar, sin un giro inesperado. Simplemente observando. La música y la estética nos intoxican con la década del ’30, y no solo porque relatan como se vivía en esa época, sino porque el montaje, la edición y la sonoridad de la película nos hacen creer que estamos viendo una producción de los orígenes de Hollywood.
Gary Oldman cumple con todas las expectativas, se carga la película como nadie y ya no sorprende que lo extraordinario con el sea cotidiano.

  • Tenet

Uno de los estrenos más complicados del año. Un par de semanas pospuesta pero finalmente estrenada en los cines, Christopher Nolan hace lo que nos tiene acostumbrados: hacernos dudar de todo y no entender nada.
Sin ser lo mejor de uno de los directores más destacados de los últimos años, Tenet es un despliegue visual y sonoro. Una organización conoce los secretos detrás de la inversión en el tiempo, poder realizar acciones a la inversa, es decir, realizar acciones que ya fueron realizadas.

Si si si, pido disculpas, es bastante complejo de leer y de entender. Hasta los protagonistas de la historia admitieron que ni en medio del rodaje comprendían lo que estaban haciendo.

Si sos fan de Nolan o si te dejas sumergir por la idea y la aventura, una película 100% disfrutable.

  • El rey de Staten Island:

Una comedia-dramática dirigida por Judd Apatow y protagonizada por el comediante de SNL (Saturday Night Live) Pete Davidson.
La mayor peculiaridad de la historia es que es una semi-autobiografía de Pete Davidson, con modificaciones en la historia, cuenta como le afectó en su vida la pérdida de su padre – un bombero – y como eso afectó no solo a su desarrollo, sino su relación con su madre y hermana. Por momentos resulta muy incómoda de ver, pero eso refleja lo bien dirigida que está y lo fácil que es conectar con ella.

Una película sobre el amor, la pérdida, la búsqueda y la reinvención que dieron una bocanada de aire fresco a este 2020 turbulento.

Por Agustín Fernández                                                                                                                                03/01/2021

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Cultura

Sony Pictures convertirá en series y películas juegos de PlayStation

Los videojuegos superan hace tiempo ya el ámbito del entretenimiento puramente adolescente. No se trata sólo de entretener y hacer pasar el tiempo. Existe un mundo amplio y complejo, en el que se narran historias de héroes, se recrean momentos históricos y se establecen sagas que llevan años acompañando a millones de personas.

El llevarlos al mundo de las series y al cine tiene antecedentes recientes pero lo que planea Sony Pictures parece una apuesta definitiva y…millonaria.

A finales de octubre, se conocieron las primeras imágenes de Uncharted, la película basada en la exitosa saga de videojuegos de PlayStation. Nada menos que Tom Holland -Spiderman-, se mostró en los pies de Nathan Drake, el personaje central del juego. Pero esto ha sido sólo el inicio.

Imagen de Uncharted

El CEO de Sony Pictures, Tony Vinciquerra realizó declaraciones a Televisión News Daily, sobre el futuro de aquellas producciones cinematográficas basadas en videojuegos. El directivo indicó que la compañía está desarrollando un programa llamado “Sony One”, que consiste que integrar marcas de la compañía en otras divisiones. Por ejemplo: las franquicias de PlayStation en producciones cinematográficas y series de televisión de Sony Pictures. Esto abre el juego a muchísimas especulaciones y excpectativas.

Según la versión oficial, Sony Pictures ya se encuentra trabajando en siete series y tres películas de franquicias de PlayStation. Aunque se desconoce cuáles son. Tampoco se aclaró si entre ellas figuran, la ya mencionada Uncharted, y la tambien confirmada versión de The Last of Us de HBO.

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Los que disfrutan de los videojuegos seguramente están a la expectativa, aunque son experiencias de entretenimiento muy diferentes. Tampoco será lo mismo convertir un videojuego en una serie. Estas últimas implican, además de mayores requerimientos técnicos y económicos, generar en el público, la suficiente empatía, como para tener continuidad en el tiempo.

Si dejamos volar la imaginación, y los gustos personales, la lista de posibles películas y series, es interminable. God of War, Days Gone, Detroit Become Human o Far Cry, figuran entre mis preferidas. Habrá que esperar.

Por Fernando González                                                                                                                                    27/12/2020

Fuentes: www.hipertextual.com – www.hobbyconsolas.com

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Imagen en nota: www.store.playstation.com

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Ciencias

Universidad para la 5ª Revolución Industrial

La Unesco, hace poco tiempo atrás, sin imaginar aún el impacto del COVID-19 en el ámbito educativo, enfatizaba su interés por la Educación Superior, a escala mundial. Como elementos de diagnóstico ya anticipaba que las principales fuerzas motoras del cambio en ese nivel eran la ingente y diversificada demanda social de ingreso, la incorporación de las TIC en los procesos de enseñanza y de investigación, la multiplicación de modelos de educación superior a distancia y la consolidación de los proveedores privados y transnacionales de servicios de enseñanza superior.

Si observamos la realidad, el sector educativo, en general, no había sufrido grandes cambios desde la primera Revolución Industrial: se venía enseñando y aprendiendo como hace 200 años y la pandemia desnudó las falencias de la no actualización del sistema. Por supuesto que se ven excepciones, como el caso de Khan Academy, pero hasta antes de la pandemia, no había aparecido el “Netflix” que haga que la transformación digital cambie de raíz al sector como ha ocurrido y está ocurriendo con otros. Basta con recordar casos como Amazon, e-bay, Ali Baba, Mercado Libre, etc.

Baño de realidad

Antes de la pandemia nos resultaba desafiante pensar cómo sería la Universidad del Futuro; numerosas experiencias institucionales, en este sentido, venían señalando el momento de reestructuración radical de la enseñanza superior, del necesario cambio, y anticipaban que el statu quo ya no sería una opción. Ya se percibía a la educación a distancia y virtual como garantizadora de una mayor equidad en el acceso al conocimiento y se venía constituyendo en el camino necesario a la democratización de la educación, ya que estaba siendo una opción más para muchas personas.

Al ser la educación a distancia un tipo de educación con tecnología se constituía en cambios disruptivos importantes en las organizaciones educativas y más aún, si se le sumaban los sistemas de inteligencia artificial, big data y digitalización en su implementación.

Ya Manuel Castells, reconocido sociólogo y economista de trayectoria internacional, anticipaba que la universidad de hoy no debiera ser una institución anclada en valores y formas del pasado, sino responder a necesidades actuales en un contexto social y tecnológico que tiene en internet su espacio natural destacando también que su difusión obliga a dar una educación más flexible basada en la necesidad de “aprender a aprender’ de forma continua.

Precisaba que la universidad, como una organización inteligente, no podía permanecer ajena a los cambios mundiales, dados por factores como la globalización, el impacto ambiental, el crecimiento demográfico, las nuevas dinámicas del mercado y los avances en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), razón por la cual, se debería considerar innovadores elementos de gestión como parte de su quehacer.

La educación online, como concepto que utiliza las herramientas digitales computarizadas mediante plataformas de internet, se venía posicionando, en estos tiempos en que estamos transitando ya la Cuarta Revolución Industrial, como uno de los métodos más eficientes de difusión masiva de conocimientos, ya que mostraba uno de los índices más altos de participación y evolución en el mundo. La cuarta revolución está asociada a las tecnologías y procesos digitales y de cómo estos mejoran los servicios en general y satisfacen mejor las expectativas de los clientes; se asocia a inteligencia artificial, internet de las cosas y big data. La pandemia aceleró la necesidad de digitalización a nivel de las actividades económicas en general y, en particular, también afectó.

El factor COVID-19

La pandemia produjo un fuerte impacto en las organizaciones en general, y las universidades no fueron la excepción. También quedaron expuestas al nuevo escenario que puede significarles nuevas oportunidades o una real amenaza. Dejó al desnudo una serie de falencias, pero también le significó abrir una ventana a nuevos desafíos y le está imponiendo la necesidad de adaptarse a la nueva realidad o correr el riesgo de quedarse en el camino.

Lo que ya se venía anticipando en el mundo, el COVID-19 lo hizo realidad.

El nivel universitario tampoco escapa al tópico de estar alejado de la realidad; pero hoy se le suma el COVID. Este se constituyó, en 5 meses, en un acelerador, o catalizador, de un concepto más grande que es la digitalización. La cuarentena precipitó esta necesidad.

A nivel global, la brecha se abrió: las universidades que tenían plataformas, educación online y sistemas e-

learning, impartían carreras a distancia o bajo la modalidad de Blended o Mobile vieron incrementar su actividad y matrícula en términos generales en los últimos tiempos, y, en el escenario actual, les está siendo más fácil adaptarse y continuar con las actividades académicas a pesar de la cuarentena.

Las que no, este contexto deben hacer un esfuerzo enorme para acomodarse a la nueva realidad y muchas no están logrando éxito y se ven en la necesidad de reprogramar sus calendarios académicos hasta que finalice la pandemia, posponer evaluaciones, o bien, sus docentes no están pudiendo efectuar un acompañamiento pedagógico óptimo a sus alumnos por no contar con la infraestructura o recursos necesarios o desconocer las metodologías para hacerlo. Los inconvenientes son numerosos.

Digitalización

Los meses de confinamiento aceleraron la digitalización. Las universidades que en estos últimos años venían avanzando en esa dirección, despapelizando e integrando sus procesos, trabajando con plataformas educativas parte de sus carreras y contenidos, fueron las que se pudieron adaptar más rápido y continuaron brindando el servicio educativo, no sin superar numerosos obstáculos impuestos por la masividad y dimensión de la tarea que significó virtualidad 100%.

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Con la pandemia también apareció otra dualidad que se suma a la clasificación tradicional que solíamos hacer de universidades de gestión pública y privada, que es la que separa universidades digitalizadas y no digitalizadas.

Las instituciones universitarias que tenían su núcleo totalmente en lo presencial están sobrellevando las adversidades, no siempre con éxito, lo que genera a priori, un aumento exponencial del abandono y deserción en este 2020 ya que los docentes tampoco están pudiendo dar clases sin las herramientas necesarias.

Las que tenían formación virtual, online, blended, estructura con contenidos digitales y procesos académicos con alto contenido digital e integrados están un paso adelante en estos momentos; son las que puedan seguir con las clases con la modalidad virtual utilizando herramientas sincrónicas y asincrónicas de aprendizaje y evaluando en tiempo real con impacto académico inmediato; son las que implementaron inmediatamente el teletrabajo en condiciones óptimas.

Las instituciones que están trabajando con elementos de la cuarta revolución están más avanzadas. Son las que tuvieron la capacidad de adaptación más rápida: digitalizarse, conectarse a la realidad del mercado, a nivel docente, curricular, Equipos, tecnologías, etcétera.

Como sabemos, uno de los objetivos y desafíos de la universidad es ser referentes de conocimiento y construir futuro para nuestros jóvenes y conectarlos con el mundo real y del empleo en particular.

Continuar lográndolo, a pesar de las difíciles circunstancias actuales, es fundamental.

Otra novedad que trajo el COVID-19 al ámbito universitario es que se han disparado los títulos online. Esto ya se venía consolidando lentamente pero a paso firme y utilizando herramientas virtuales para alcanzar escalas globales. La competencia que se viene es muchísima. Actualmente hay universidades con capacidad de matricular a nivel mundial.

Los nuevos modelos 

Seguramente las instituciones universitarias deberán replantearse sus modelos de gestión y académicos con vistas a construir otros en la próxima década; muy probablemente en casi todos estos lo semipresencial sea el común denominador.

Los centennials ya están en la universidad; y son jóvenes con características muy particulares: son nativos digitales ya que crecieron con internet y son intuitivos con las nuevas tecnologías; son prácticos, competitivos, creativos y el multitasking (manejo simultáneo de computadora, tablet, celular, App, etc.) es como respirar.

La educación tradicional pasa a segundo plano para ellos pues prefieren opciones más prácticas, rápidas y trasladadas a la vida real. Hoy están tirando la toalla.

Ya hay universidades y reconocidas organizaciones que los están interpretando, que trabajan con algoritmos predictivos porque lo digital es su insumo y le ofrecen carreras o formaciones específicas que despiertan su interés. Esto avanza a pasos agigantados a nivel mundial y puede interpretarse como una gran oportunidad si la institución se sitúa en la punta de lanza de la nueva necesidad, o, continuar impartiendo títulos muchas veces alejados de la realidad en su oferta formativa.

Tampoco se puede desconocer que es el gran momento de las universidades virtuales. Las presenciales están girando hacia lo semipresencial pero con mucho esfuerzo porque se debe pensar de forma diferente. No es fácil repensar la educación sin miles de metros cuadrados de aulas, espaciosas bibliotecas, libros papel, etcétera.

Todo indica, hoy, que es imperiosa la necesidad de priorizar la inversión en la transformación digital en todos los órdenes porque, si bien es cierto la cuarentena terminará en el mediano plazo y probablemente se pretenda volver a la ansiada normalidad, mientras tanto, ya está asomando por el horizonte una nueva disrupción, otro fenómeno se viene consolidando mundialmente: la Quinta Revolución Industrial.

Por la Licenciada Silvia Alvarez        16/08/2020

Fuente: www.eltribuno.com

 

 

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