Observador Urbano

El futuro se juega en la escuela

Se inician las clases en la mayor parte del país, y parece un momento ideal para reflexionar sobre la educación, su situación y alcance. Para ello te presentamos la opinión de la Licenciada Silvia Alvarez, publicada en el diario El Tribuno de Salta. Una visión amplia y precisa, de las características principales del momento actual y un planteo de los objetivos más importantes, que debe tener, el sistema educativo.

«En Salta, más de 410 mil alumnos vuelven a clases en todos los niveles (inicial, primario, secundario y superior no universitario), de los cuales más del 83% asisten a establecimientos de gestión pública. El sistema cuenta con 1.500 establecimientos educativos y 28.000 docentes designados, marcado por un gasto publico educativo que, a nivel nacional, es inequitativo y desigual, y que para Salta significa una inversión anual inferior a los mil dólares por alumno.

Agenda complicada

En la agenda de desafíos que se plantean al comenzar el período lectivo, siempre están las dificultades que se repiten todos los años y que suelen salir a la luz en esta época, tales como problemas de infraestructura edilicia; dotación de mobiliario, libros y útiles; paritarias docentes; demandas educativas de comunidades en riesgo; designaciones; etc. para las cuales siempre hay una estructura burocrática estatal que debería responder.

A estas se suman otras que, en mi opinión, no son menos importantes que las anteriores, como la falta de datos estadísticos en el área para la toma de decisiones acertadas, las dificultades de conectividad -imprescindible en el contexto actual- el bajo nivel de conocimientos de los alumnos, vinculado a la escasa capacitación pertinente y a las dificultades en los procesos de enseñanza-aprendizaje, principalmente en el nivel secundario y superior no universitario. El bajo desempeño en competencias claves se complementa con las notables diferencias entre los establecimientos de gestión pública y privada. Esta es también una realidad manifiesta de la que poco se habla pero en los resultados de los operativos de evaluación se pone en evidencia; se visibiliza notablemente.

¿Podrá la política educativa conseguir la «noble igualdad» que manifiesta nuestro Himno Nacional? ¿Se resolverán alguno de los problemas urgentes de nuestro sistema educativo relacionados con la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje?

El círculo que avergüenza

La calidad educativa debería romper este círculo para terminar con la reproducción intergeneracional de pobreza, y más en nuestra querida Salta.

Luchar contra la pobreza y la exclusión existente en la sociedad local requiere de una mejora urgente del sistema educativo que fortalezca la cualificación de los recursos humanos más equitativamente para hacer posible su inserción al mercado laboral, tan exigente hoy en día, y que puedan tener un empleo productivo, porque si las cosas no cambian, difícilmente los egresados del sistema conseguirán su lugar, aunque la demanda laboral crezca.

Inicial, con pocos datos

En el Nivel Inicial hay que preguntarse sobre medidas acertadas, implementaciones inciertas y resultados desconocidos.

En este nivel, sumado a la política inclusiva de los últimos tiempos orientada a incorporar a niños desde edad más temprana al sistema educativo, en 2018 entró en vigencia el «Plan Aprender Conectados» como una medida concreta relacionada con la alfabetización digital y que alienta el ambicioso objetivo de llegar a mas de 8 millones de estudiantes, 600 mil docentes y 48 mil escuelas en todo el país.

En el marco de este plan, el Nivel Inicial de cada una de las escuelas de Salta recibió un kit con una variedad de dispositivos tecnológicos para el desarrollo de contenidos específicos relacionados con la temática; casi en simultáneo los NAP (núcleos de aprendizaje prioritario) también fueron elaborados a nivel nacional para los tres primeros niveles de enseñanza, que se supone ya entraron en vigencia, lo cual es una muy buena iniciativa, aunque los inconvenientes van apareciendo con la falta de planificación en la implementación de estas políticas.

Según un informe de The Economist Intelligence Unit «el acceso a la red en las aulas aumenta el aprendizaje», pero en Salta hasta el momento la evaluación de los resultados es insuficiente.

En este sentido, es difícil saber cuál es la situación de los más de 52 mil alumnos del nivel inicial distribuidos en alrededor de 500 unidades educativas de la provincia; es imposible saber cuántos están conectados a internet y cuántos miembros del personal de gestión acceden a esta herramienta fundamental de comunicación que hagan posible otra forma de trabajo pedagógico y operativo.

Esto es una quimera mientras no se disponga de estadísticas certeras actualizadas; tampoco los resultados de impacto de ese plan u otro de similares características. Se suma todo esto a los escasos datos de conectividad, acceso y terminales, sobre los que tampoco hay datos actualizados y se ignora cuántos de los 4.000 docentes de este nivel se capacitaron en el uso de TIC para integrar las herramientas digitales, la programación y la robótica a la currícula. Solamente se conocen experiencias aisladas de casos relevantes que de ninguna manera son representativos de la situación general.

Mitos y realidades

A pesar de que en estos últimos años los indicadores de cobertura y resultados reflejan mejoras en cuanto al ingreso, permanencia y egreso de los niños en la escuela, en el nivel primario, la matricula disminuyó levemente. Sin embargo, los cargos docentes se incrementaron más del 35%, haciendo que la relación cargo docente por alumnos (1/11) sea mejor que la que establece el Banco Mundial y la que tienen los países de la OCDE, aunque esto no significa que el aprendizaje sea mejor.

De los casi 200 mil alumnos matriculados en este nivel, solo el 12% asistiría a jornada extendida, muy por debajo de la media nacional y lejos del 30% que establece la ley de financiamiento educativo.

Una de las cuestiones a resolver: a pesar de la retórica política en sentido contrario, no se sabe por qué el aumento de los beneficiarios de la asistencia universal por hijo (AUH) no implica aumento de matrícula.

En el nivel secundario se avizoran los mayores inconvenientes; este espacio interpela al sistema educativo en general. Hay 130 mil jóvenes matriculados en Salta, pero la deserción, repitencia y abandono, además de los problemas de la calidad de los aprendizajes, son preocupantes. La inequidad es la deuda pendiente. De cada 10 alumnos que ingresan al secundario solo 4 se gradúan. Resultados del plan “Secundaria 2030” formulado a nivel nacional para transformar la escuela secundaria y consolidar habilidades transversales que se consideran fundamentales para la época actual, garantizando la equidad, todavía no están disponibles.

El problema se acentúa en los establecimientos de gestión estatal, donde se evidencia la desigualdad; de cada 100 niños que ingresan a primer grado en las escuelas públicas de Salta solo concluyen la secundaria 30, mientras que en el privado lo hacen 75, aproximadamente.

Los adultos

Hay crisis de competencias en la población adulta en general: investigaciones relevantes dan cuenta que más del 56% de la población adulta no tiene conocimientos básicos en tecnología: no sabe utilizar bien un móvil; una planilla Excel, la utilización de plataformas les resulta complicada, etc. Esto también incide en la cualificación y competitividad de los emprendedores locales en el contexto globalizado que vivimos. La educación terciaria tiene un papel esencial en el desarrollo de las habilidades que permiten a los adultos jóvenes integrarse plenamente en la sociedad. En estos últimos años hubo una notable expansión del nivel superior no universitario en Salta; casi 46 mil jóvenes y adultos concurren a este nivel, registrando un incremento de más del 120% en estos últimos años. La necesidad de revisar la oferta educativa en este nivel es imperante; en el 2018 casi el 70% de los graduados terciarios, de los establecimientos de gestión estatal, son de carreras docentes. Hay una superpoblación de docentes en Salta que luego no encuentran trabajo. En cambio, el 83% de graduados de establecimientos de gestión privada son de carreras técnicas. Esto profundiza la desigualdad.

En etapas de recesión económica y con pobreza muy marcada, una manera de contrarrestar el desempleo es fomentar y desarrollar habilidades dentro de los propios sistemas educativos.

Es aquí donde adquiere vigencia el famoso “Triángulo de Sábato”, con su propuesta de mirada integradora del trabajo que debería realizar el Estado (Gobierno), la estructura productiva (empresarios) y la estructura científico-tecnológica (Universidad), una asignatura pendiente en Salta.

El futuro a la puerta

Los docentes continúan siendo un pilar fundamental del sistema. Un importante estudio realizado a nivel internacional sobre percepciones de docentes y directivos acerca de la enseñanza y el aprendizaje (Teaching and Learning International Study – TALIS) reveló para el 2018 que los docentes en general se sienten preparados para los nuevos desafíos del siglo XXI, pero señalan una alta necesidad de capacitarse en competencias digitales.

Ahora bien, se necesita un cambio sustantivo en la formación de los perfiles docentes para entrenarlos en el uso y la enseñanza de herramientas digitales.

Los alumnos necesitan nuevas competencias para este siglo: tecnológicas, cognitivas (pensamiento crítico, solución de problemas, innovación y creatividad, alfabetización digital, etc.), personales (flexibilidad, responsabilidad personal y social, perseverancia, etc.) e interpersonales (colaboración, liderazgo, confianza). También habilidades de razonamiento científico para un contexto altamente tecnificado a través de la implementación de prácticas pedagógicas efectivas que transformen los aprendizajes; las máquinas van a mil por hora desarrollando tareas mejores que nosotros.

¿Cuál sería la llave para transformar la educación y dinamizar el aprendizaje? Seguramente vendrá de la mano de la innovación pedagógica, cu rricular y tecnológica, que son funda mentales para salir del “estancamiento en el aprendizaje” en el que estamos inmersos. Las nuevas tecnologías son parte del problema, pero pueden ser parte de la solución».

Por Silvia Alvarez – Licenciada en Economía y Especialista en Investigación Educativa – Docente de la UCASAL

Fuente: www.eltribuno.com

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