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Cultura

“Doble vida…”

¿Qué ves cuando me ves?

La verdadera cara del tributo cuando las luces se apagan, la vida detrás del maquillaje y la pose. ¿Es el mundo del tributo lo que realmente vemos? Charly García es argentino y Freddie Mercury también puede serlo cuando la mentira es la verdad de los que viven con y sin el disfraz. No son tan extraños.

“Tengo un doble. La Xipolitakis decía que era novia mía pero era del doble. Él labura de eso” dice Charly García tirado sobre el diván del living del estudio de TVR en algún día del 2013 tras ver un segmento del programa donde lo comparaban con Alberto Sileoni quien fuera Ministro de Educación durante el segundo mandato kircherista. Y sí, son parecidos. Pero García se refiere a su otro doble, el que viene “doblándolo profesionalmente” desde hace poco más de treinta años. “Hace shows, se levanta minas. Hace de mí”, sentencia el músico entre risas. “Hacer de” suena más complejo de lo que se parece, más allá de lo que podría ser un juego temporal, el ser parecido a alguien tan popular te puede llevar a atravesar experiencias inimaginables. Es el caso de Néstor Mícol, actor independiente que a sus 18 años tras el paso por la colimba decidió teñirse el bigote como su ídolo, el mismo que acompañaba a Nito Mestre en Sui Generis. “Es un orgullo día tras día que empezó como un juego”, dice Mícol consultado por Observador Urbano: “empecé como fanático y sin darme cuenta me convertí en su doble, recorriendo Argentina e incluso países limítrofes porque él es el más grande del rock nacional”. Algo que empezó como un juego de reuniones con amigos lo llevó en el verano del 88 a un karaoke en Villa Gesell, según recuerda Néstor: “fue mi primera vez sobre un escenario imitándolo. A todo el público le gustó, al dueño del bar le gustó y ahí empezó todo. Por la calle todo el mundo empezó a decirme ‘Charly'”. Pero la experiencia fuerte no sólo comenzó ahí.

En 1984 Los Twist presentaron de manera oficial su segundo disco “Cachetazo al vicio” en el Estadio Obras. Allí, entre los invitados, estuvo Charly presenciando el show. Entre la marea del público apareció Néstor que logró atravesar la valla y llegar a zona de camarines. Era el post show, gente entraba y salía por esa puerta. Hasta que una ranura liberada le permitió saber que el mismísimo García se encontraba ahí distendido con unas muchachas. Y se mandó: “le dije ‘¡Carlitos!’, se dio vuelta y me dijo sonriendo ‘eh, ¡¿qué hacés cachingui?!’. Nos dimos un abrazo, caminamos hacia el estacionamiento del estadio mientras me ultimaba detalles de Piano Bar, que aún no había salido. Me habló como si nos conociéramos de toda la vida”. El bigote bicolor ya estaba presente en Mícol y, claro, el parecido físico le generó esa rara atracción a Charly. “Iba siempre a sus shows, lo veía siempre en primera fila. Él me miraba medio raro al principio. Había una relación entre yo desde la platea y él” recuerda. Y así, los encuentros fueron haciéndose cada vez más espontáneos. En la presentación de La Hija De La Lágrima en el Teatro Ópera, pleno 1995, Néstor estaba sentado en la fila 2. Charly desde el escenario lo reconoció y lo hizo subir para la canción ‘Chiquilín’; “antes de tocarla le dijo a la gente que yo era el bebé del que habla en esa canción. Me quedé su lado durante toda la canción.” Otra anécdota nos lleva a Tigre, en otro show donde antes del comienzo del recital el Zorrito Von Quintiero se le acerca a Néstor y le propone subir al escenario antes que Charly para amenizar la espera. “Sí, claro, cómo le iba a decir que no. Fue una experiencia loca estar ahí con ellos”.

Foto archivo de Micol – Charly y Néstor en el Hall del Teatro Gran Rex

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Mícol pasó así a convertirse en una especie de comodín que los seguidores de García podían, o no, encontrarse en cada encuentro en vivo con el astro. Ya era conocido en el ambiente y, a su vez, se acentuaba su trabajo como doble en boliches y/o eventos privados. “En un momento hasta tuve su teléfono personal y lo llamaba para saludarlo en las navidades. El trato era normal porque en esos momentos se me iba todo eso del ídolo y lo encaraba como a uno más. Él, como el Diego, es de esas personas que tienen una energía única, intensa. Entonces no daba ponerme en el rol de fanático pesado cuando lo saludaba en persona o por teléfono. Charly se da cuenta de eso y si le caes mal no te da bola.” De todas maneras, la auténtica consagración de Mícol llegó cuando le llegó una particular convocatoria de trabajo. “Me llamaron para filmar el clip de ‘Deberías Saber Por Qué’ en lo que fue el regreso de García tras la rehabilitación que tuvo con Palito Ortega. Fue gracioso porque yo andaba haciendo trámites en mi barrio y me suena el teléfono. Eran de la agencia de actores para decirme ‘tenes un trabajo con Charly’, yo pensé que se habían confundido porque por esos meses yo venía trabajando con el doble de Fito Páez y les dije ‘pero ya estás hablando con el que hace de Charly, llamalo a Fito’ y me dijeron ‘no, no. El trabajo es CON Charly (risas)” El video, que en YouTube cuenta con casi dos millones de reproducciones, lo muestra en acción en una escena subido a una moto de policía de tránsito, donde Charly persigue a un auto y lo hace frenar para hacerle una multa.

“Somos los chinos de la música: copiamos con otra calidad a lo original pero nos sale igual. Hay mucho talento para hacerlo…” el que habla ahora es Jorge Busetto, médico cardiólogo oriundo de la ciudad de La Plata y también de bigote, pero no bicolor. Encarna hace más de veinte años a Freddie Mercury en la banda tributo Doctor Queen, una de las tantas que existen en el mundo gracias al legado musical de Queen. Jorge le aclara al Observador Urbano que quizás no sonará bien lo que piensa pero que “ninguno de los artistas que tenemos es internacionalmente conocido. En España a Charly casi ni lo conocen y es un poco porque siempre estamos amarrados al pasado; entonces un artista te dura 50 años acá y no nos renovamos. Sin embargo tenemos el talento por que si vos podes hacer un excelente tributo a una banda de la talla de Queen, que a la gente le guste y que te lleven de gira por el mundo, ¿por qué no tenemos ése tipo de artistas?” Tras el éxito que trajo aparejado la proyección de la película Bohemian Rhapsody -aumentaron un 120% las reproducciones en las plataformas de streaming- mucha gente optó por volver a pegarle una escuchada a la banda de Freddie con el sentimiento de querer ver/oírlo en vivo. Aunque sea una vez más. Y allí se encuentran el doctor Busetto con su banda, preparados para darlo todo. Desde lo estético – disfraces que simulan muy bien las diversas épocas de la banda- a lo conceptual: un recorrido por gran parte de la discografía de la banda y también parte solista de Mercury. Pero hay que hacerlo bien. “Hoy Queen es un gran negocio, cualquiera se pone un bigote y la gente le aplaude” reniega Jorge comparando un poco su presente con el de otros que están en lo mismo; “la película fue un boom que ayudó a eso pero se confunden los tantos. Hay que ponerle profesionalismo al asunto, no es algo sencillo”.

Foto Archivo de Busetto – Doctor Queen en Colombia

A diferencia de Mícol, y por razones más obvias, Jorge no llegó a conocer en persona a Freddie: “No lo vi en su primera visita al país con la banda. Pero sí fui a verlos con Paul Rodgers en el 2008. No era Queen sin él pero me gustó más que lo que hacen ahora con Adam Lambert. La verdad, tener aunque sea la presencia de alguien que se parece, canta y lo emula es mucho más digno que meter a un tipo que nada que ver. Pasó con INXS y no ha funcionado. Cuando la personalidad es muy fuerte, no funciona” reconoce el médico. Actualmente abocado a sus dos pasiones -atiende pacientes en su consultorio cuando puede y después ensaya con la banda antes de salir de gira-, Busetto reconoce que “a Freddie le debo todo: pude viajar, conocer gente, formar una banda de amigos con la que nos apoyamos en todo. Pero sobretodo me ha dado la posibilidad de ser un artista. Nunca me imaginé terminar cantando sobre un escenario para miles de personas y él me prestó su publico. Si la gente me aplaude o me pide fotos es por cantar temas de él.” Diferenciar al ídolo imitado con el imitador es la clave a tener presente para aquellos que vayan a tomarlo como una forma de vida. En el caso del doble de Charly, Mícol aclara siempre que no es García; “algunos escuchan y otros no: vienen temblando pensando que soy él. Les explico pero me siguen mirando a los ojos y me dicen que tienen mis discos, etc. En lo que duran mis show sí me convierto en Charly pero después soy Néstor, solo que la gente me sigue viendo parecido y me pide fotos” acota el actor del bigote bicolor que alguna vez tuvo que aclararle a la prensa que Vicky Xipolitakis no era la pareja del astro argentino. Lo que sí, “cuando Charly habla de un doble, habla de mí”.

Por Pablo Choke Torramorell

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Cultura

2020: ¿Cuáles fueron las mejores series y películas en el año de la pandemia?

Sin duda alguna el 2020 fue un año “de película”, desde incendios y chanchos cayendo de helicópteros en enero, a un confinamiento obligado por una pandemia que azotó al mundo, a partir de marzo. El cine fue una de las actividades que se prohibieron, por lo que las emociones que nos genera, las íbamos a vivir en nuestro día a día. De la mano del streaming, más presente que nunca.

Pero, ¡ojo, porque a pesar de todo, la industria audiovisual de entretenimiento se las ingenió para hacernos llegar algunas producciones y estas son, a mi parecer, las más destacadas del 2020:

  • The Last Dance

Sin duda alguna la mejor serie del año. Producida por ESPN y transmitida por Netflix, esta serie-documental narra la última temporada de los míticos Bulls de Michael Jordan, en la búsqueda del 6to anillo de la NBA. Jason Hehir (director de la serie) consigue no solo dar a conocer elementos que revivieron una polémica enterrada hace más de 20 años, sino que nos guía a través de una narrativa frenética la historia de uno de los deportistas más importantes de todos los tiempos. Cada capítulo se ve desde una perspectiva única pero todas las luces están puestas sobre una única persona: Michael Jordan.

¿Qué significa el éxito? ¿Qué motiva a una persona? ¿Se puede vivir en la cima todo el tiempo? ¿Cómo eso puede afectarnos? Esas preguntas y muchas más se responden en 8 deslumbrantes episodios.

  • The Queen’s Gambit

La revelación del 2020. Luego de deambular durante años por diversos estudios con decenas de libros y guiones rechazados; Netflix apostó por Scott Frank y dio luz verde a realizar esta miniserie basada en el libro homónimo de 1983 de Walter Tevis.
El dominio de los colores y la iluminación, la estética y los vestuarios siempre acordes con la temáticas, y la construcción de los personajes como cada una de las piezas del tablero de ajedrez hacen de “The Queens Gambit” un espectáculo visual.

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Anya Taylor-Joy le da vida a Beth Harmon, una prodigia del ajedrez con problemas de adicciones que intenta brillar en el tablero entre la década del ’50 y el ’60, lidiando no solo con sus problemas, sino con los prejuicios de ser mujer.
Queen’s Gambit fue una revolución absoluta: se transformó en la miniserie más vista de Netflix; además, las ventas de tableros de ajedrez se incrementaron un 87% en Estados Unidos, los libros de ajedrez aumentaron un 603%, la plataforma chess.com y las búsquedas en Google relacionadas a la temática alcanzaron picos impensados.

Si. Todo esto, por “solo” una serie de ajedrez.

  • The Mandalorian

La serie creada por Dave Filoni y John Favreau tuvo su 2da temporada en 2020. The Mandalorian ha demostrado ser una de las mejores creaciones que se desprenden de la matriz Star Wars y uno de los puntos más altos desde que la franquicia es propiedad de Disney. Tanto si sos fanático de la trilogía original o si sos un recién iniciado, The Mandalorian es 100% efectivo. Una historia simple, con personajes entrañabales y un camino muy claro a seguir. La multiplicidad de directores le da un toco personal a cada capítulo y nos hace sentir que estamos viendo una película distinta cada episodio.
Disney plus hizo todo bien con esta serie, desde la utilización de marionetas, maquetas y la implementación de la tecnología que revolucionó el CGI (Imágenes generadas por computadora). Como fanático no me puedo desprender… The Mandalorian es la GRAN JOYA MODERNA.

  • The Boys

Basada en los cómics de Garth Ennis, la serie de Amazon este año consiguió algo histórico: fue la primera serie que compitió de igual a igual y le ganó al gigante del streaming Netflix. Una segunda temporada más cruda, dura y cercana a los problemas sociales propios de estos tiempos. Ya lo hemos analizado en una nota anterior, pero pareciera que The Boys se ha ganado nuestros corazones por presentarnos héroes vulnerables, humanos egoístas y sin todo el edulcorante al que Marvel nos acostumbró en los últimos años.

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  • Pixar

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En este apartado me permito una licencia. No voy a elegir una película sino al estudio detrás de ellas. Pixar este año fue uno de los grandes ganadores. Pudo estrenar 2 películas y fueron sin duda lo mejor del año. “Unidos” y “Soul” tienen el adn de la compañía y nos interpelan a niveles que no estamos acostumbrados por películas de animación. Desde la fraternidad y el rol paternal en una relación entre hermanos, y el significado y el propósito de la vida de las personas; Disney Pixar nos eleva, nos llena los ojos de colores, iluminación y belleza, nos endulza los oídos con melodías que no solo están ahí, sino que cuentan la historia también. Pixar es el estudio de animación más certero en la actualidad y nunca, nunca nos va a defraudar.

  • Mank

Netflix tuvo grandes producciones este año, pero una de las más destacadas es la dirigida por el enorme David Fincher. Con guión de Jack Fincher y música de Trent Reznor y Atticus Ross, Mank narra el proceso detrás del guión de una de las películas más importantes de la historia: “Ciudadano Kane”. El abordaje es realmente interesante. Herman Mankowicz es el protagonista, pero nosotros como espectadores somos simplemente eso: personas que observan como se desarrolla una historia. Sin grandes conflictos, sin un nudo que desatar, sin un giro inesperado. Simplemente observando. La música y la estética nos intoxican con la década del ’30, y no solo porque relatan como se vivía en esa época, sino porque el montaje, la edición y la sonoridad de la película nos hacen creer que estamos viendo una producción de los orígenes de Hollywood.
Gary Oldman cumple con todas las expectativas, se carga la película como nadie y ya no sorprende que lo extraordinario con el sea cotidiano.

  • Tenet

Uno de los estrenos más complicados del año. Un par de semanas pospuesta pero finalmente estrenada en los cines, Christopher Nolan hace lo que nos tiene acostumbrados: hacernos dudar de todo y no entender nada.
Sin ser lo mejor de uno de los directores más destacados de los últimos años, Tenet es un despliegue visual y sonoro. Una organización conoce los secretos detrás de la inversión en el tiempo, poder realizar acciones a la inversa, es decir, realizar acciones que ya fueron realizadas.

Si si si, pido disculpas, es bastante complejo de leer y de entender. Hasta los protagonistas de la historia admitieron que ni en medio del rodaje comprendían lo que estaban haciendo.

Si sos fan de Nolan o si te dejas sumergir por la idea y la aventura, una película 100% disfrutable.

  • El rey de Staten Island:

Una comedia-dramática dirigida por Judd Apatow y protagonizada por el comediante de SNL (Saturday Night Live) Pete Davidson.
La mayor peculiaridad de la historia es que es una semi-autobiografía de Pete Davidson, con modificaciones en la historia, cuenta como le afectó en su vida la pérdida de su padre – un bombero – y como eso afectó no solo a su desarrollo, sino su relación con su madre y hermana. Por momentos resulta muy incómoda de ver, pero eso refleja lo bien dirigida que está y lo fácil que es conectar con ella.

Una película sobre el amor, la pérdida, la búsqueda y la reinvención que dieron una bocanada de aire fresco a este 2020 turbulento.

Por Agustín Fernández                                                                                                                                03/01/2021

Imagen destacada: www.pixabay.com

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Cultura

Sony Pictures convertirá en series y películas juegos de PlayStation

Los videojuegos superan hace tiempo ya el ámbito del entretenimiento puramente adolescente. No se trata sólo de entretener y hacer pasar el tiempo. Existe un mundo amplio y complejo, en el que se narran historias de héroes, se recrean momentos históricos y se establecen sagas que llevan años acompañando a millones de personas.

El llevarlos al mundo de las series y al cine tiene antecedentes recientes pero lo que planea Sony Pictures parece una apuesta definitiva y…millonaria.

A finales de octubre, se conocieron las primeras imágenes de Uncharted, la película basada en la exitosa saga de videojuegos de PlayStation. Nada menos que Tom Holland -Spiderman-, se mostró en los pies de Nathan Drake, el personaje central del juego. Pero esto ha sido sólo el inicio.

Imagen de Uncharted

El CEO de Sony Pictures, Tony Vinciquerra realizó declaraciones a Televisión News Daily, sobre el futuro de aquellas producciones cinematográficas basadas en videojuegos. El directivo indicó que la compañía está desarrollando un programa llamado “Sony One”, que consiste que integrar marcas de la compañía en otras divisiones. Por ejemplo: las franquicias de PlayStation en producciones cinematográficas y series de televisión de Sony Pictures. Esto abre el juego a muchísimas especulaciones y excpectativas.

Según la versión oficial, Sony Pictures ya se encuentra trabajando en siete series y tres películas de franquicias de PlayStation. Aunque se desconoce cuáles son. Tampoco se aclaró si entre ellas figuran, la ya mencionada Uncharted, y la tambien confirmada versión de The Last of Us de HBO.

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Los que disfrutan de los videojuegos seguramente están a la expectativa, aunque son experiencias de entretenimiento muy diferentes. Tampoco será lo mismo convertir un videojuego en una serie. Estas últimas implican, además de mayores requerimientos técnicos y económicos, generar en el público, la suficiente empatía, como para tener continuidad en el tiempo.

Si dejamos volar la imaginación, y los gustos personales, la lista de posibles películas y series, es interminable. God of War, Days Gone, Detroit Become Human o Far Cry, figuran entre mis preferidas. Habrá que esperar.

Por Fernando González                                                                                                                                    27/12/2020

Fuentes: www.hipertextual.com – www.hobbyconsolas.com

Imagen destacada: www.as.com

Imagen en nota: www.store.playstation.com

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Ciencias

Universidad para la 5ª Revolución Industrial

La Unesco, hace poco tiempo atrás, sin imaginar aún el impacto del COVID-19 en el ámbito educativo, enfatizaba su interés por la Educación Superior, a escala mundial. Como elementos de diagnóstico ya anticipaba que las principales fuerzas motoras del cambio en ese nivel eran la ingente y diversificada demanda social de ingreso, la incorporación de las TIC en los procesos de enseñanza y de investigación, la multiplicación de modelos de educación superior a distancia y la consolidación de los proveedores privados y transnacionales de servicios de enseñanza superior.

Si observamos la realidad, el sector educativo, en general, no había sufrido grandes cambios desde la primera Revolución Industrial: se venía enseñando y aprendiendo como hace 200 años y la pandemia desnudó las falencias de la no actualización del sistema. Por supuesto que se ven excepciones, como el caso de Khan Academy, pero hasta antes de la pandemia, no había aparecido el “Netflix” que haga que la transformación digital cambie de raíz al sector como ha ocurrido y está ocurriendo con otros. Basta con recordar casos como Amazon, e-bay, Ali Baba, Mercado Libre, etc.

Baño de realidad

Antes de la pandemia nos resultaba desafiante pensar cómo sería la Universidad del Futuro; numerosas experiencias institucionales, en este sentido, venían señalando el momento de reestructuración radical de la enseñanza superior, del necesario cambio, y anticipaban que el statu quo ya no sería una opción. Ya se percibía a la educación a distancia y virtual como garantizadora de una mayor equidad en el acceso al conocimiento y se venía constituyendo en el camino necesario a la democratización de la educación, ya que estaba siendo una opción más para muchas personas.

Al ser la educación a distancia un tipo de educación con tecnología se constituía en cambios disruptivos importantes en las organizaciones educativas y más aún, si se le sumaban los sistemas de inteligencia artificial, big data y digitalización en su implementación.

Ya Manuel Castells, reconocido sociólogo y economista de trayectoria internacional, anticipaba que la universidad de hoy no debiera ser una institución anclada en valores y formas del pasado, sino responder a necesidades actuales en un contexto social y tecnológico que tiene en internet su espacio natural destacando también que su difusión obliga a dar una educación más flexible basada en la necesidad de “aprender a aprender’ de forma continua.

Precisaba que la universidad, como una organización inteligente, no podía permanecer ajena a los cambios mundiales, dados por factores como la globalización, el impacto ambiental, el crecimiento demográfico, las nuevas dinámicas del mercado y los avances en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), razón por la cual, se debería considerar innovadores elementos de gestión como parte de su quehacer.

La educación online, como concepto que utiliza las herramientas digitales computarizadas mediante plataformas de internet, se venía posicionando, en estos tiempos en que estamos transitando ya la Cuarta Revolución Industrial, como uno de los métodos más eficientes de difusión masiva de conocimientos, ya que mostraba uno de los índices más altos de participación y evolución en el mundo. La cuarta revolución está asociada a las tecnologías y procesos digitales y de cómo estos mejoran los servicios en general y satisfacen mejor las expectativas de los clientes; se asocia a inteligencia artificial, internet de las cosas y big data. La pandemia aceleró la necesidad de digitalización a nivel de las actividades económicas en general y, en particular, también afectó.

El factor COVID-19

La pandemia produjo un fuerte impacto en las organizaciones en general, y las universidades no fueron la excepción. También quedaron expuestas al nuevo escenario que puede significarles nuevas oportunidades o una real amenaza. Dejó al desnudo una serie de falencias, pero también le significó abrir una ventana a nuevos desafíos y le está imponiendo la necesidad de adaptarse a la nueva realidad o correr el riesgo de quedarse en el camino.

Lo que ya se venía anticipando en el mundo, el COVID-19 lo hizo realidad.

El nivel universitario tampoco escapa al tópico de estar alejado de la realidad; pero hoy se le suma el COVID. Este se constituyó, en 5 meses, en un acelerador, o catalizador, de un concepto más grande que es la digitalización. La cuarentena precipitó esta necesidad.

A nivel global, la brecha se abrió: las universidades que tenían plataformas, educación online y sistemas e-

learning, impartían carreras a distancia o bajo la modalidad de Blended o Mobile vieron incrementar su actividad y matrícula en términos generales en los últimos tiempos, y, en el escenario actual, les está siendo más fácil adaptarse y continuar con las actividades académicas a pesar de la cuarentena.

Las que no, este contexto deben hacer un esfuerzo enorme para acomodarse a la nueva realidad y muchas no están logrando éxito y se ven en la necesidad de reprogramar sus calendarios académicos hasta que finalice la pandemia, posponer evaluaciones, o bien, sus docentes no están pudiendo efectuar un acompañamiento pedagógico óptimo a sus alumnos por no contar con la infraestructura o recursos necesarios o desconocer las metodologías para hacerlo. Los inconvenientes son numerosos.

Digitalización

Los meses de confinamiento aceleraron la digitalización. Las universidades que en estos últimos años venían avanzando en esa dirección, despapelizando e integrando sus procesos, trabajando con plataformas educativas parte de sus carreras y contenidos, fueron las que se pudieron adaptar más rápido y continuaron brindando el servicio educativo, no sin superar numerosos obstáculos impuestos por la masividad y dimensión de la tarea que significó virtualidad 100%.

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Con la pandemia también apareció otra dualidad que se suma a la clasificación tradicional que solíamos hacer de universidades de gestión pública y privada, que es la que separa universidades digitalizadas y no digitalizadas.

Las instituciones universitarias que tenían su núcleo totalmente en lo presencial están sobrellevando las adversidades, no siempre con éxito, lo que genera a priori, un aumento exponencial del abandono y deserción en este 2020 ya que los docentes tampoco están pudiendo dar clases sin las herramientas necesarias.

Las que tenían formación virtual, online, blended, estructura con contenidos digitales y procesos académicos con alto contenido digital e integrados están un paso adelante en estos momentos; son las que puedan seguir con las clases con la modalidad virtual utilizando herramientas sincrónicas y asincrónicas de aprendizaje y evaluando en tiempo real con impacto académico inmediato; son las que implementaron inmediatamente el teletrabajo en condiciones óptimas.

Las instituciones que están trabajando con elementos de la cuarta revolución están más avanzadas. Son las que tuvieron la capacidad de adaptación más rápida: digitalizarse, conectarse a la realidad del mercado, a nivel docente, curricular, Equipos, tecnologías, etcétera.

Como sabemos, uno de los objetivos y desafíos de la universidad es ser referentes de conocimiento y construir futuro para nuestros jóvenes y conectarlos con el mundo real y del empleo en particular.

Continuar lográndolo, a pesar de las difíciles circunstancias actuales, es fundamental.

Otra novedad que trajo el COVID-19 al ámbito universitario es que se han disparado los títulos online. Esto ya se venía consolidando lentamente pero a paso firme y utilizando herramientas virtuales para alcanzar escalas globales. La competencia que se viene es muchísima. Actualmente hay universidades con capacidad de matricular a nivel mundial.

Los nuevos modelos 

Seguramente las instituciones universitarias deberán replantearse sus modelos de gestión y académicos con vistas a construir otros en la próxima década; muy probablemente en casi todos estos lo semipresencial sea el común denominador.

Los centennials ya están en la universidad; y son jóvenes con características muy particulares: son nativos digitales ya que crecieron con internet y son intuitivos con las nuevas tecnologías; son prácticos, competitivos, creativos y el multitasking (manejo simultáneo de computadora, tablet, celular, App, etc.) es como respirar.

La educación tradicional pasa a segundo plano para ellos pues prefieren opciones más prácticas, rápidas y trasladadas a la vida real. Hoy están tirando la toalla.

Ya hay universidades y reconocidas organizaciones que los están interpretando, que trabajan con algoritmos predictivos porque lo digital es su insumo y le ofrecen carreras o formaciones específicas que despiertan su interés. Esto avanza a pasos agigantados a nivel mundial y puede interpretarse como una gran oportunidad si la institución se sitúa en la punta de lanza de la nueva necesidad, o, continuar impartiendo títulos muchas veces alejados de la realidad en su oferta formativa.

Tampoco se puede desconocer que es el gran momento de las universidades virtuales. Las presenciales están girando hacia lo semipresencial pero con mucho esfuerzo porque se debe pensar de forma diferente. No es fácil repensar la educación sin miles de metros cuadrados de aulas, espaciosas bibliotecas, libros papel, etcétera.

Todo indica, hoy, que es imperiosa la necesidad de priorizar la inversión en la transformación digital en todos los órdenes porque, si bien es cierto la cuarentena terminará en el mediano plazo y probablemente se pretenda volver a la ansiada normalidad, mientras tanto, ya está asomando por el horizonte una nueva disrupción, otro fenómeno se viene consolidando mundialmente: la Quinta Revolución Industrial.

Por la Licenciada Silvia Alvarez        16/08/2020

Fuente: www.eltribuno.com

 

 

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