Observador Urbano

«Doble vida…»

¿Qué ves cuando me ves?

La verdadera cara del tributo cuando las luces se apagan, la vida detrás del maquillaje y la pose. ¿Es el mundo del tributo lo que realmente vemos? Charly García es argentino y Freddie Mercury también puede serlo cuando la mentira es la verdad de los que viven con y sin el disfraz. No son tan extraños.

«Tengo un doble. La Xipolitakis decía que era novia mía pero era del doble. Él labura de eso» dice Charly García tirado sobre el diván del living del estudio de TVR en algún día del 2013 tras ver un segmento del programa donde lo comparaban con Alberto Sileoni quien fuera Ministro de Educación durante el segundo mandato kircherista. Y sí, son parecidos. Pero García se refiere a su otro doble, el que viene «doblándolo profesionalmente» desde hace poco más de treinta años. «Hace shows, se levanta minas. Hace de mí», sentencia el músico entre risas. «Hacer de» suena más complejo de lo que se parece, más allá de lo que podría ser un juego temporal, el ser parecido a alguien tan popular te puede llevar a atravesar experiencias inimaginables. Es el caso de Néstor Mícol, actor independiente que a sus 18 años tras el paso por la colimba decidió teñirse el bigote como su ídolo, el mismo que acompañaba a Nito Mestre en Sui Generis. «Es un orgullo día tras día que empezó como un juego», dice Mícol consultado por Observador Urbano: «empecé como fanático y sin darme cuenta me convertí en su doble, recorriendo Argentina e incluso países limítrofes porque él es el más grande del rock nacional». Algo que empezó como un juego de reuniones con amigos lo llevó en el verano del 88 a un karaoke en Villa Gesell, según recuerda Néstor: «fue mi primera vez sobre un escenario imitándolo. A todo el público le gustó, al dueño del bar le gustó y ahí empezó todo. Por la calle todo el mundo empezó a decirme ‘Charly'». Pero la experiencia fuerte no sólo comenzó ahí.

En 1984 Los Twist presentaron de manera oficial su segundo disco «Cachetazo al vicio» en el Estadio Obras. Allí, entre los invitados, estuvo Charly presenciando el show. Entre la marea del público apareció Néstor que logró atravesar la valla y llegar a zona de camarines. Era el post show, gente entraba y salía por esa puerta. Hasta que una ranura liberada le permitió saber que el mismísimo García se encontraba ahí distendido con unas muchachas. Y se mandó: «le dije ‘¡Carlitos!’, se dio vuelta y me dijo sonriendo ‘eh, ¡¿qué hacés cachingui?!’. Nos dimos un abrazo, caminamos hacia el estacionamiento del estadio mientras me ultimaba detalles de Piano Bar, que aún no había salido. Me habló como si nos conociéramos de toda la vida». El bigote bicolor ya estaba presente en Mícol y, claro, el parecido físico le generó esa rara atracción a Charly. «Iba siempre a sus shows, lo veía siempre en primera fila. Él me miraba medio raro al principio. Había una relación entre yo desde la platea y él» recuerda. Y así, los encuentros fueron haciéndose cada vez más espontáneos. En la presentación de La Hija De La Lágrima en el Teatro Ópera, pleno 1995, Néstor estaba sentado en la fila 2. Charly desde el escenario lo reconoció y lo hizo subir para la canción ‘Chiquilín’; «antes de tocarla le dijo a la gente que yo era el bebé del que habla en esa canción. Me quedé su lado durante toda la canción.» Otra anécdota nos lleva a Tigre, en otro show donde antes del comienzo del recital el Zorrito Von Quintiero se le acerca a Néstor y le propone subir al escenario antes que Charly para amenizar la espera. «Sí, claro, cómo le iba a decir que no. Fue una experiencia loca estar ahí con ellos».

Foto archivo de Micol – Charly y Néstor en el Hall del Teatro Gran Rex

Mícol pasó así a convertirse en una especie de comodín que los seguidores de García podían, o no, encontrarse en cada encuentro en vivo con el astro. Ya era conocido en el ambiente y, a su vez, se acentuaba su trabajo como doble en boliches y/o eventos privados. «En un momento hasta tuve su teléfono personal y lo llamaba para saludarlo en las navidades. El trato era normal porque en esos momentos se me iba todo eso del ídolo y lo encaraba como a uno más. Él, como el Diego, es de esas personas que tienen una energía única, intensa. Entonces no daba ponerme en el rol de fanático pesado cuando lo saludaba en persona o por teléfono. Charly se da cuenta de eso y si le caes mal no te da bola.» De todas maneras, la auténtica consagración de Mícol llegó cuando le llegó una particular convocatoria de trabajo. «Me llamaron para filmar el clip de ‘Deberías Saber Por Qué’ en lo que fue el regreso de García tras la rehabilitación que tuvo con Palito Ortega. Fue gracioso porque yo andaba haciendo trámites en mi barrio y me suena el teléfono. Eran de la agencia de actores para decirme ‘tenes un trabajo con Charly’, yo pensé que se habían confundido porque por esos meses yo venía trabajando con el doble de Fito Páez y les dije ‘pero ya estás hablando con el que hace de Charly, llamalo a Fito’ y me dijeron ‘no, no. El trabajo es CON Charly (risas)» El video, que en YouTube cuenta con casi dos millones de reproducciones, lo muestra en acción en una escena subido a una moto de policía de tránsito, donde Charly persigue a un auto y lo hace frenar para hacerle una multa.

«Somos los chinos de la música: copiamos con otra calidad a lo original pero nos sale igual. Hay mucho talento para hacerlo…» el que habla ahora es Jorge Busetto, médico cardiólogo oriundo de la ciudad de La Plata y también de bigote, pero no bicolor. Encarna hace más de veinte años a Freddie Mercury en la banda tributo Doctor Queen, una de las tantas que existen en el mundo gracias al legado musical de Queen. Jorge le aclara al Observador Urbano que quizás no sonará bien lo que piensa pero que «ninguno de los artistas que tenemos es internacionalmente conocido. En España a Charly casi ni lo conocen y es un poco porque siempre estamos amarrados al pasado; entonces un artista te dura 50 años acá y no nos renovamos. Sin embargo tenemos el talento por que si vos podes hacer un excelente tributo a una banda de la talla de Queen, que a la gente le guste y que te lleven de gira por el mundo, ¿por qué no tenemos ése tipo de artistas?» Tras el éxito que trajo aparejado la proyección de la película Bohemian Rhapsody -aumentaron un 120% las reproducciones en las plataformas de streaming- mucha gente optó por volver a pegarle una escuchada a la banda de Freddie con el sentimiento de querer ver/oírlo en vivo. Aunque sea una vez más. Y allí se encuentran el doctor Busetto con su banda, preparados para darlo todo. Desde lo estético – disfraces que simulan muy bien las diversas épocas de la banda- a lo conceptual: un recorrido por gran parte de la discografía de la banda y también parte solista de Mercury. Pero hay que hacerlo bien. «Hoy Queen es un gran negocio, cualquiera se pone un bigote y la gente le aplaude» reniega Jorge comparando un poco su presente con el de otros que están en lo mismo; «la película fue un boom que ayudó a eso pero se confunden los tantos. Hay que ponerle profesionalismo al asunto, no es algo sencillo».

Foto Archivo de Busetto – Doctor Queen en Colombia

A diferencia de Mícol, y por razones más obvias, Jorge no llegó a conocer en persona a Freddie: «No lo vi en su primera visita al país con la banda. Pero sí fui a verlos con Paul Rodgers en el 2008. No era Queen sin él pero me gustó más que lo que hacen ahora con Adam Lambert. La verdad, tener aunque sea la presencia de alguien que se parece, canta y lo emula es mucho más digno que meter a un tipo que nada que ver. Pasó con INXS y no ha funcionado. Cuando la personalidad es muy fuerte, no funciona» reconoce el médico. Actualmente abocado a sus dos pasiones -atiende pacientes en su consultorio cuando puede y después ensaya con la banda antes de salir de gira-, Busetto reconoce que «a Freddie le debo todo: pude viajar, conocer gente, formar una banda de amigos con la que nos apoyamos en todo. Pero sobretodo me ha dado la posibilidad de ser un artista. Nunca me imaginé terminar cantando sobre un escenario para miles de personas y él me prestó su publico. Si la gente me aplaude o me pide fotos es por cantar temas de él.» Diferenciar al ídolo imitado con el imitador es la clave a tener presente para aquellos que vayan a tomarlo como una forma de vida. En el caso del doble de Charly, Mícol aclara siempre que no es García; «algunos escuchan y otros no: vienen temblando pensando que soy él. Les explico pero me siguen mirando a los ojos y me dicen que tienen mis discos, etc. En lo que duran mis show sí me convierto en Charly pero después soy Néstor, solo que la gente me sigue viendo parecido y me pide fotos» acota el actor del bigote bicolor que alguna vez tuvo que aclararle a la prensa que Vicky Xipolitakis no era la pareja del astro argentino. Lo que sí, «cuando Charly habla de un doble, habla de mí».

Por Pablo Choke Torramorell