Observador Urbano

¿Conglomeraciones en el futuro o dispersión de ciudadanos?

Hace una semana, si, literalmente hace una semana me encontraba un domingo en el patio de mi casa sentado en la silla de madera de mi hijo, aguardando en mi cabeza que todo esto de la cuarentena pasara pronto. Hay momentos donde reflexiono, como muchos de nosotros, sobre esto de estar resguardados. No me pongo en modo optimista pensando en tener una respuesta 100% satisfactoria en el próximo anuncio presidencial, todo lo contrario. Eso me permite no ponerme ansioso cada 14 días cuando se vuelven a anunciar nuevas medidas de flexibilizaciones.

Lo cierto es que, uno piensa ¿Qué será de esto luego? ¿Qué cambios traerá aparejados? ¿Cómo será mi trabajo? ¿Qué haremos? ¿Cómo serán las relaciones, los acercamientos, las convivencias, etc.? Son cuestiones que desde la sociedad y las profesiones se analizan y se estudian para dar respuesta a un futuro, que a pesar de ser impredecible ya está marcando pautas sobre esta vorágine de cambios que vienen para quedarse.

Ciertos aspectos importantes empiezan a sonar en el mundo de la arquitectura. Son aspectos que nos importa comprender a todos como ciudadanos. Principalmente, cuando se habla del costo de la construcción y la relevante decisión acerca de dónde viviremos.

Expertos en materia inmobiliaria aseguran que el costo de las viviendas seguirá aumentando porque hay un número limitado de espacio en las ciudades. Esto no suena nada descabellado ya que como personas que habitamos en este hermoso mundo, sabemos que a medida que nos acercamos a las conglomeraciones, los precios de las “propiedades” aumentan. Ya en los comienzos de la era digital empezó a sonar cada vez más fuerte el hecho de que en nuestro planeta todo lo que se encuentra disponible se puede replicar para su venta, todo menos las porciones de tierra, razón por la cual toda esta idea conocida viene desarrollándose desde hace décadas y todos somos conscientes de esta regla lógica.

Con todo esto, es importante considerar que los principales motivos del alto costo de la vivienda en las ciudades -su ubicación- desaparecerá en los próximos años debido a factores estrechamente vinculantes como los autos compartidos -ni hablar mas delante de los que se manejaran solos- y el trabajo a distancia por internet, que ya hoy está dando pasos agigantados en respuesta a una necesidad generada por la Pandemia.

Como dijimos, el costo de una propiedad depende estrechamente de varios factores. Es así, que estar cerca de todo el servicio céntrico da más beneficios que vivir a 30 km de él. ¿Qué es lo que hace subir los precios de las propiedades? ¿Por qué un departamento en Salta Capital puede llegar a valer millones de pesos y otro del mismo tamaño en las afueras de San Luis vale menos? La respuesta es muy simple: por sus respectivas ubicaciones. La gente está dispuesta a pagar mucho más por el privilegio de estar cerca de su trabajo y no tener que lidiar con el tráfico. Ni hablar si a todo esto le sumamos la cercanía a espacios recreativos, escuelas, universidades, etc. Pero todo esto cambiara a medida que el home office empiece a contemplarse y a dar mayores respuestas aún a las demandas. La tecnología de la conexión está dando pasos agigantados en esta cuarentena, pasos que, de no haberse dado la pandemia, hubiera demorado un poco más. Esto permitirá en un breve tiempo que más gente se vaya a vivir a suburbios más alejados de las ciudades y los precios de las viviendas bajaran. La realidad virtual hará mas irrelevante la ubicación de nuestra vivienda. Si puedes interactuar con tus compañeros de trabajo mediante visores de realidad virtual ¿Por qué no trabajar desde casa? Finalmente, los costos de proyectar construcciones se abaratarán mucho gracias a las impresoras 3D y los robots que, en un futuro, realizarán gran parte del trabajo de construcción.

En transporte, el segundo rubro en que gastamos la mayor parte de nuestros ingresos en la actualidad, los costos ya se están reduciendo enormemente con fenómenos como Uber y otras aplicaciones que ofrecen taxis privados a menor costo. La dependencia del auto personal empezara a dejar de ser una necesidad. Imagínense que en algún momento, el costo del transporte se desplomara, todos los costos relacionados que desaparecerán: el seguro, las reparaciones, patente, estacionamientos, multas, gasolina. Aseguran que el costo de viajar en auto será de 5 a 10 veces más barato que tener auto propio. (Peter Diamandis, “Why the cost of living is poised to plummet in the next 20 years”).

Miremos a nuestro alrededor: ¿acaso hoy las aplicaciones de celular no están facilitando nuestras gestiones de pago de servicios y compras de productos, entre otras cosas? Las respuestas a muchas de nuestras demandas, las tenemos al alcance de nuestra mano. ¿Es descabellado pensar, que a la larga los bancos físicos desaparecerán? ¿O que se reducirán sus sucursales? La tecnología nos está facilitando la vida en muchos aspectos. El desplazamiento de las grandes urbes está dando alivio al tránsito, la contaminación y las aglomeraciones de gente. Son respuestas que, en tiempos de pandemia, solucionan muchas cuestiones básicas. Por supuesto que a esta máquina le falta aceitarse mucho más, pero estamos ante un cambio, uno del cual podemos dar fe, se empezara a vislumbrar y concretar en muy poco tiempo.

Por Juan Marcuzzi – Arquitecto                                10/05/2020

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