Seguínos

Análisis

Colombia: las FARC, disidencia y la vuelta a las armas

Hace apenas tres años, en agosto de 2016, se firmaba en Colombia el tan esperado “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” entre el gobierno de Colombia, presidio en ese entonces por el presidente Juan Manuel Santos y, delegados de las FARC – EP (Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia – Ejército del Pueblo) a cargo del último comandante en Jefe de éstas, Rodrigo Lodoño Echeverri, popularmente conocido como Timochenko.

Este acuerdo tuvo como países garantes del proceso al Reino de Noruega y la República de Cuba, y, por otro lado, como países que ofrecieron sus buenos oficios como acompañantes de éste, a la República Bolivariana de Venezuela y la República de Chile.

De ese modo, se buscó dar por finalizado a un conflicto armado interno de más de 50 años de existencia. De acuerdo al texto introductorio del acuerdo:

“La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto. Son millones los colombianos y colombianas víctimas de desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia”.

Este proceso se vio empañado el jueves 28 de agosto, cuando el Jefe del Equipo Negociador del tan ansiado Acuerdo – Iván Marquez -, comunicó a través de un video el retorno a las armas: «anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia, de levantarnos en armas contra la opresión. Es la continuación de la lucha guerrillera en repudio a la traición del Estado a los Acuerdos de La Habana». Asimismo, declaró que el levantamiento no tendrá como objetivo ni al soldado ni al policía respetuoso de los intereses populares sino, a la oligarquía.

Frente a tal pronunciamiento, el presidente colombiano Iván Duque declaró que su país no acepta amenazas de ninguna naturaleza y mucho menos del narcotráfico. «Lo mínimo que Colombia espera hoy del partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), es la expulsión inmediata y sin contemplaciones de todos los delincuentes que aparecen en ese vídeo».

Asimismo, solicitó al Fiscal General de la Nación, emitir las órdenes de captura para enfrentar los delitos que se evidencian en el vídeo a cargo de Iván Marquez.

ANUNCIO

Por su parte, el expresidente Juan Manuel Santos, solicitó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) la expulsión de los desertores – Iván Marquez y sus acompañantes en el video -. Por otro lado, destacó el compromiso con la paz demostrado por los dirigentes políticos del partido FARC y los excombatientes en proceso de reincorporación, a los cuales les brindó todo su apoyo.

En la misma línea se expresó Rodrigo Lodoño, actual presidente del partido político FARC: «con contundencia nos reafirmamos en nuestro compromiso con la paz y la exigencia de su cumplimiento, por sobre el eco delirante que alimenta la sevicia de los señores de la guerra».

Finalmente, los países garantes del Acuerdo de Paz (Cuba y Noruega) anunciaron a través de un comunicado conjunto su apoyo a todos aquellos defensores del Proceso de Paz en Colombia, como también, la plena vigencia del Acuerdo Final de Paz:

“En este contexto, revisten particular relevancia la protección de la Jurisdicción Especial para la Paz, que fue diseñada y acordada con el objetivo prioritario de garantizar la verdad, justicia, reparación y no repetición, así como los temas vinculados con la reforma agraria, la sustitución de cultivos ilícitos, la seguridad y la plena reintegración y reincorporación de los ex combatientes de las FARC-EP a la vida civil, en interés de consolidar el proceso de paz”.

Por Maria Agustina Martinez

Fuentes: www.bbc.com – www.elheraldo.co

Imagen destacada: www.pagina12.com.ar

Imagen en nota: www.elheraldo.co

ANUNCIO

Análisis

El origen de la visión cultural y política de Vladimir Putin

Luego del paréntesis del mandato presidencial de Medvednev (2008-2012), en 2012 se inicia la tercera presidencia de Vladímir Putin que dura hasta las elecciones de marzo de 2018, las cuales vuelve a ganar. En esta nueva etapa, todos los temas que desde 2000 había abordado el mandatario de forma separada quedan ahora aglutinados en torno a la defensa de la identidad nacional, que se compone de patriotismo, valores cristianos y defensa de la influencia extranjera, es decir, muy en línea con la tradición decimonónica (Cfr. María Luisa Pastor Gómez; “Vladímir Putin y la nueva identidad distintiva rusa”; 2019, pp. 79). 

En el diseño de la nueva identidad rusa Putin comparte, al igual que el zar Nicolás I, una concepción mística de Rusia como un imperio que no se define por fronteras territoriales. Asimismo, parte del pensamiento de intelectuales rusos del siglo XIX, entre los que se destaca Konstantin Leontiev, el Nietzsche ruso, quien en su época lamentaba que Europa hubiera emprendido la vía de la secularización y le diera la espalda a sus raíces cristianas. (Cfr. Ibíd. pp. 79-80). 

Europa, decía Leontiev, se halla en decadencia desde el Renacimiento, ya no produce ni santos ni genios, sino ingenieros, diputados y profesores de moral. En cambio, Rusia se halla en la fase ascendente de las civilizaciones; Rusia siempre se desarrolló como una “complejidad floreciente”, como un Estado-civilización cimentado en el pueblo ruso, la lengua rusa, la cultura rusa y otras tradiciones y religiones de Rusia (Cfr. Ibíd. pp. 80; Palabras de Putin en el Club Valdai, 2013. Apud, VILLEGAS; pp. 254).  

Pero ¿quién es Konstantin Leontiev, este pensador del siglo XIX, a quien Putin cita y del cual parte para definir la nueva identidad rusa? ¿Cuáles son las bases conceptuales de su pensamiento? 

Diplomático, médico, filósofo, hombre de letras e incluso monje tardío, en busca de esa alma rusa, bien en el mundo bizantino, bien en la ortodoxia rusa. Leontiev recorrió el antiguo mundo de Constantinopla en busca del camino espiritual y doctrinal que diera sentido a su interpretación del eslavismo ruso (Cfr. S. F. Riquelme; “Rusia y Oriente en Konstantin Leontiev”; 2015, pp. 110). 

Konstantin Leontiev – Foto: Alamy

En 1870 será el momento de eclosión de su doctrina eslavista. Leontiev buscó en la ética y estética bizantina la clave de esta, siempre partiendo de la poesía, de la duda, de la emoción. Solo en lo más profundo del alma, superando temporales filiaciones a grupos étnicos o zonas territoriales, se podía encontrar la esencia de la identidad rusa, de su lugar y misión en la humanidad, ante el terror a perderlas por la muerte personal (el ateísmo liberal) y ante la muerte nacional (la colonización occidental) (Cfr. Ibíd.). 

El miedo a la nada, al olvido, a la pérdida. Una doctrina nacida ante el terror a la soledad, al pecado, a la muerte. Personal y colectivamente, de su identidad y la de su pueblo ruso. Grandes naciones fueron barridas del tiempo y del espacio, grandes hombres fueron olvidados. Leontiev buscaba la seguridad de la belleza y la fuerza, de esa alma recordada en la tierra y en el cielo, salvada entre los pecados de la vida y la santidad del convento (Cfr. Ibíd.). 

Desde esta ontología, Leontiev quiso dar entidad histórica, política y filosófica a esa alma rusa, ortodoxa en lo divino y bizantina en lo estético, ante el terror de un mundo occidental, de un siglo contemporáneo que le hacía transgredir los valores heredados, igualando a todos y a todo. Los fundamentos de ese espíritu civilizatorio ruso eran (Cfr. Ibíd. 111): 

  • La civilización rusa era el complejo sistema cultural de ideas (religiosas, gubernamentales, personales, morales, filosóficas y artísticas), que se producía en toda la vida de las naciones.
  • El bizantinismo nacía como reivindicación de una civilización oriental que unía a distintos pueblos en función de esas ideas religiosas, estatales, morales, filosóficas y artísticas, a partir de la llegada al poder en el Imperio Romano de Constantino.
  • La Edad Media fue configurando una cultura oriental diferenciada de la occidental, en especial tras el Impacto del Renacimiento y la Reforma.
  • Tras la desaparición del viejo Imperio Romano de Oriente, la cultura bizantina se fue asimilando a la eslava, en especial gracias a la labor de la Iglesia Ortodoxa rusa, que alejada de las costas mediterráneas se encontró con el pueblo sencillo, fresco, que no había visto casi nada, ingenuo, directo en sus creencias. 

Pero la lucha espiritual de Leontiev no era simplemente contra las ideas liberales occidentales. Era, especialmente, contra las pasiones, los sentimientos, los hábitos, la ira, la grosería, la malicia, la envidia, la gula, la embriaguez, la depravación, la pereza, etc., que lo occidental instruía en el alma eslava, en su propia alma, presa de un orgullo y una soberbia que le impedía comprender realmente la fe de sus padres. Una lucha entre lo occidental y lo ruso, entre el mundo y sí mismo, entre el alma mundana y el alma rusa. 

De estas contradicciones, de esta búsqueda surgió su doctrina del alma rusa. Doctrina que vinculaba el desarrollo social y cultural de Rusia hacia el Oriente bizantino; espacio histórico que reunía los mismos valores tradicionales que los propios de la Ortodoxia rusa, frente al liberalismo social e igualitario occidental.

ANUNCIO

El ideal de Leontiev fue el bizantino, no el eslavo. Si bien parte del eslavismo, a su juicio, este no tenía contenido específico, más allá de similitudes culturales; los pueblos eslavos vivían apartados, incluso enemistados, y muchos de ellos, como los eslavos del Imperio austro-húngaro se caracterizaban por los valores europeístas. La unión de los eslavos a la que aspiraba el paneslavismo y la eslavofilia era, por ello, un peligro para el país, ya que introduciría aún más los principios democrático-liberales e igualitarios predominantes en la mayoría de esas regiones eslavas, que descompondrían las verdades conservadoras y bizantinas fundadoras de la nación rusa. La raza (eslava) era un vector sin futuro; la esperanza pasaba por el espíritu (ortodoxo) inserto en la tradición bizantina (Cfr. Ibíd. 112)

Por ello, frente al enfermo mundo occidental, infectado del consumismo ateo y el relativismo moral, Rusia aparecía como la cuna de una civilización cristiana original, marcada por esa tradición bizantina.

¿Vladímir Putin, está intentando, acaso, sanar al mundo del liberalismo occidental y transmitir la moral y belleza del alma rusa? ¿Lo quiere hacer a través del sufrimiento de la guerra y la deshumanización que genera la violencia? Las preguntas quedan planteadas.

Por Bruno Ponferrada – Prof. de Filosofía – 06/02/22

Fuentes: 

M. L. Pastor Gómez; “Vladímir Putin y la nueva identidad distintiva rusa” en Cuadernos de estrategia,  Nº. 200, 2019 (Ejemplar dedicado a: Globalización e identidades. Dilemas del siglo XXI), págs. 63-86.

S. F. Riquelme; “Rusia y Oriente en Konstantin Leontiev” en La Razón Histórica, nº30, 2015, pp. 105-115. 

Imagen destacada: www.pixabay.com

Imagen en nota: www.

ANUNCIO
Ver más

Análisis

Ucrania, la línea de fractura

Nadie puede negar que Vladimir Putin ejerce el poder de manera autoritaria. A su vez, resulta evidente que los principios de la democracia occidental no forman parte del ADN del sistema político ruso y que Rusia ha manifestado, desde sus orígenes históricos, una tentación imperial. Estos tres ejes sustanciales no son, empero, suficientes para explicar la situación actual en una región que supone una frontera endeble entre occidente y Rusia. 

¿Por qué Ucrania? 

Hay muchas razones que explican el accionar ruso: económicas, de política interna, de proyección geopolítica, etcétera, que ya han sido analizadas profusamente. Sin embargo, hay razones profundas y arraigadas que hacen de Ucrania un caso particular y sometido a una inestabilidad persistente desde el derrumbe soviético.

El imperio ruso nació en Kiev, actual capital de Ucrania, y durante mucho tiempo ha mantenido su independencia política. Sin embargo, desde 1654, cuando Bohdan Khmelnytsky juró lealtad al Zar a cambio de ayuda contra el dominio Polaco, estuvo bajo la égida de Moscú.
Internamente, es un país dividido pues la región occidental ha formado parte de Polonia, Lituania y Austria-Hungría, mientras que la región oriental ha mantenido estrechos lazos con Rusia. No se trata solamente de una cuestión de mapas y fronteras, sino de un impacto importante sobre la población. Los ucranianos occidentales hablan ucraniano y se han mantenido firmes en sus posiciones nacionalistas; en cambio la población oriental en gran parte habla ruso y no han sido tradicionalmente anti rusas. En materia religiosa la división también es marcada y en este punto es necesario resaltar el carácter descentralizado del Cristianismo Ortodoxo en donde las iglesias son nacionales, lo que implica en cierta medida y según los casos, una ligazón más férrea con los poderes políticos. En el caso de Ucrania, los orientales tienen vínculos con la Iglesia Ortodoxa Rusa, pero en la región occidental la mayoría pertenece a la denominada Iglesia Uniata, que practica el rito bizantino, pero que reconoce la autoridad del Papa.

Todos estos datos no son solo curiosidades demográficas, sino que han influido decisivamente en la dinámica de los acontecimientos desde el desmembramiento de la Unión Soviética. En las elecciones presidenciales de Ucrania lo habitual ha sido que se enfrenten líderes pro rusos y pro occidentales; el triunfo de unos u otros marca las tensiones con una u otra potencia. Las elecciones presidenciales de 1994 han sido una clara demostración, cuando el líder nacionalista Kravchuck venció en las 13 provincias de Ucrania occidental con amplia mayoría y el líder pro ruso Kuchma hizo lo propio en las 13 provincias de Ucrania Oriental. El último presidente ucraniano filo ruso fue Vìktor Yanukóvich, quien gobernó entre 2010 y 2014. Desde esa fecha, se han acelerado los conflictos internos, desde los intentos secesionistas de Donetsk y Lugansk pasando por la crisis y posterior anexión o recuperación, según el cristal con el que se mire, de Crimea por parte de Rusia.

ANUNCIO

La coyuntura pasa, pero la historia queda. En Ucrania la historia marca la existencia de un país dividido en donde los conflictos han estado presentes o latentes de una manera casi permanente. En su célebre “Choque de Civilizaciones”, Samuel Huntington señalaba que la línea de fractura entre la civilización occidental y la ortodoxa pasaba por Ucrania y que el futuro de la región dependía de las relaciones entre estas dos naciones eslavas. El autor suponía como hipótesis más probable una Ucrania unida pero escinda y cercana a Rusia por conveniencia más que por convicción. No descartaba, aunque como una hipótesis menos probable, la división de Ucrania en dos entidades y la anexión de la oriental con Rusia. Claro, en los años 90, cuando Huntington escribió su obra, China no era una potencia mundial y Putin no estaba al frente del Kremlin

Por Lic. Victor Toledo — 27/02/22

Fuente: www.eltribuno.info

Imagen destacada: www.ambito.com

Imagen en nota: www.elperiodico.com

ANUNCIO
Ver más

Análisis

Los efectos del Coronavirus en la región de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe (ALC), se ha convertido en una de las regiones más afectadas a nivel global por la pandemia por Coronavirus, superando, en el séptimo mes desde que se informara el primer caso, los 8 millones y medio de casos confirmados y, más de 300.000 muertes.

Los principales países afectados son: Brasil, Perú, Colombia, México, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Panamá.

La situación de la región de ALC es crítica en virtud de numerosas razones. Por un lado, la débil estructura de protección social, la baja inversión en el sistema de salud, acompañado todo ello de profundas desigualdades.

Una de las más drásticas consecuencias de ese escenario es el incremento de las personas en situación de pobreza en la región, que se incrementaría en 45 millones –alcanzando un total de aproximadamente 230 millones de personas– y, también un aumento de las personas en situación de pobreza extrema, 28 millones, alcanzando un total de 96 millones de personas en tal situación.

Por otro, el modelo de desarrollo actual en la región, que ha terminado por evidenciar la imperante necesidad de su transformación:

“Promover políticas industriales y tecnológicas sostenibles, que incluyan medidas que fomenten una senda de crecimiento con bajas emisiones de carbono, reasignen a los trabajadores del sector informal a trabajos decentes, promuevan la transición a las energías renovables, creen capacidades en materia de salud, y de tecnologías digitales y verdes, y reduzcan las vulnerabilidades a nuevas crisis. La inversión en investigación y desarrollo y la cooperación con las universidades, la comunidad científica y el sector privado son cruciales para la resiliencia y la recuperación”.

De acuerdo a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) la pandemia por Coronavirus provocará la peor recesión en 100 años, estimando una contracción del 9,1% del PBI regional (Producto Bruto Interno) para el corriente año.

Ente los factores de carácter externo que determinarán dicha situación se ubican: caída de las exportaciones, disminución de las remesas a la región y, la merma de la participación de la actividad turística –sobre todo en los países centroamericanos–.

ANUNCIO

Asimismo, sumado al impacto “externo” arriba mencionado, a nivel doméstico la situación se torna crítica producto de las medidas de confinamiento y aislamiento social, las cuales repercuten principalmente en el sector de los servicios y, también al sector informal, el cual es una realidad en la mayoría de los países de la región, y como ejemplo se pueden citar a Bolivia, México, Perú y Argentina.

“Muchos de los trabajadores del sector informal tienen una capacidad limitada para hacer frente a períodos de inactividad. Tampoco disponen de acceso a mecanismos de sustitución de ingresos, como los seguros de desempleo, que generalmente están vinculados al trabajo formal”.

En materia económica, las recomendaciones de expertos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y, del Banco Interamericano de Desarrollo, para la reanudación de la actividad económica en los países de la región, abarcan desde priorizar –en la “nueva normalidad” –, la salud de los trabajadores y sus familias, hasta los cambios a introducir por las diversas economías, referidos a la inversión en innovación, y transición hacia la digitalización de las empresas, aumentando, mejorando o creando en la mayoría de los casos, una capacidad digital empresarial:

“América Latina y el Caribe enfrenta el reto de reestablecer rápidamente la actividad económica, salvaguardar la salud de la población y sentar las bases para transformar la actividad productiva con criterios más explícitos de resiliencia a largo plazo. La diversificación de mercados de exportación, la articulación de encadenamientos productivos mediante inversiones en infraestructuras, en conocimiento y su aplicación en actividades productivas debe incluir la creación de resiliencia frente a eventos extremos”. 

Finalmente, un aspecto central para estos países es el reforzamiento de la cooperación multilateral, capacidad que se ha visto debilitada a nivel global, y que, sin embargo, se reporta como una de las acciones que podría aminorar los efectos adversos de la pandemia.

Por María Agustina Martínez                                                                                                      20/09/2020

Fuentes: www.peru.un.org – www.news.un.org

Imagen destacada: www.reuters.com

Gráfico en nota: www.peru.un.org

ANUNCIO
Ver más

Populares

Observador urbano © 2018 - 2021 // Observar la realidad, lo que nos rodea, es inevitable. Comprenderla, interpretarla, también. En nuestro sitio queremos hacerlo, pero a partir la mirada de los otros, de nosotros mismos, de los que nos lean, de los que propongamos para su lectura. Cada publicación tendrá ese sentido. Y desde una ciudad, en la que vivimos la mayoría de los que participamos de este proyecto. Aunque en verdad, desde la ciudad por la que transitemos. Observador Urbano, un portal de noticias.