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Opinión

América Latina: Crisis y efecto dominó

América Latina atraviesa por un conjunto de crisis especialmente graves. Las economías de la región están estancadas, la política atraviesa por un quiebre y, sobre todo, la salud de los ciudadanos continúa expuesta a los peligros de la pandemia por Coronavirus como consecuencia de la falta de acceso a las vacunas.

A pesar de representar un poco más del 8% de la población mundial, América Latina registra más del 30% de muertes confirmadas por Covid-19. Con algunas excepciones, la vacunación en la región, avanza lentamente. En Perú, que posee una de las tasas de mortalidad por Covid-19 más altas del mundo, sólo alrededor del 20% de la población ha recibido al menos, una dosis de vacuna.

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional, la economía de la región se contrajo un 7% en 2020 producto de la pandemia, sin embargo, los países de la región ya venían experimentando un desempeño anémico desde hace 5 años. Asimismo, éstos se encuentran entre los países más desiguales del mundo, creando un caldo de cultivo ideal tanto para el Covid-19 como para el virus de la inestabilidad política.

En ese marco, no se pueden dejar de lado los factores históricos y estructurales detrás de la modernización tardía de la región, ni su tendencia a la volatilidad social y política, como lo demuestra su trayectoria en los últimos 30 años.

Al observar las protestas en Cuba, Guatemala, Colombia y, el asesinato del presidente de Haití (por citar sólo algunos casos y, salvando las distancias particulares de cada país), el problema de fondo es la frustración de los ciudadanos con la habilidad de los gobiernos para brindar los servicios básicos.

Así, los problemas de la región deben ser atendidos por sus respectivos líderes, apelando a una gobernanza efectiva para de esa manera ganar nuevamente la confianza de la población a las instituciones democráticas y, sobre todo, cuando se le requiere a ésta de un esfuerzo mayor que a la clase política.

Del mismo modo, los líderes latinoamericanos deberán reimpulsar la integración regional con el objetivo de fortalecer, sobre todo, el comercio intrarregional, un aspecto crucial para la recuperación económica.

Al mismo tiempo, los abundantes recursos minerales, energéticos y agrícolas de América Latina, continúan atrayendo la atención de las principales potencias del mundo, lo cual se refleja en la creciente cooperación comercial, de inversión y financiera de la región con China.

Todo ello, en un marco caracterizado por la transición energética y el futuro rol de las nuevas fuentes de energía que se afianzará en un período de 10 a 20 años.

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Planteándose la cuestión relativa a la dependencia exclusiva hacia el gigante asiático, país que comprende la importancia de la región –sobre todo de América del Sur– a escala geopolítica.

Ante dicha presencia, otra de las cuestiones que se debe definir es el rol de los Estados Unidos para con lo que acontece en su “patio trasero”.

Recordamos que desde la asunción de Joe Biden como presidente, su agenda externa se ha centrado hasta el momento en retomar los vínculos con países de Europa y Asia, como también hacer frente a los desafíos que plantea China para su economía y seguridad nacional. Sin embargo, no debe olvidar que la presencia de éste en el sur del continente también le plantea enormes desafíos, sobre todo para una agenda climática que desde el inicio de su campaña ha sido uno de sus grandes ejes.

Apelar a mecanismos de cooperación multilateral beneficiarán y ayudarán a una mejor y más rápida recuperación económica de la región. Por su parte, los cuestionamientos hacia los gobiernos de distintos tintes de la región, deberán resolverse a través de mecanismos democráticos (elecciones) y, en aquellos casos en donde esta posibilidad se ve obstaculizada, apelar también a las principales organizaciones multilaterales para que actúen en consecuencia y puedan ofrecer una solución para quienes se encuentran sumidos en regímenes que impiden el efectivo ejercicio de los derechos civiles.

Por María Agustina Martínez —– 25/07/21

Nota: Gran parte de este artículo recoge la visión plasmada por Javier Solana y Enrique Iglesias en su artículo titulado “Latinoamérica ante la tormenta perfecta”: https://www.project-syndicate.org/commentary/political-economic-health-crisis-in-latin-america-by-javier-solana-and-enrique-v-iglesias-2021-07

Fuentes: www.project-syndicate.org – www.brinknews.com

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Informe

Marketing político: sus técnicas y transgresiones éticas

Técnicas del Marketing político

Lerma Kirchner, Vite López y Bárcena Juárez explican, que el Marketing político se utiliza como un conjunto de técnicas empleadas para conocer características, necesidades y aspiraciones de poblaciones humanas con capacidad para elegir sus gobernantes (Cfr. Bárcena Juárez S.; Lerma Kirchner A.; Vite López R.; 2011; Marketing político; pp. 11).

Con mayor precisión conceptual, se debe decir, que el Marketing político está conformado por un conjunto de técnicas que se aplican por medio de diferentes procedimientos que buscan sustentar o legitimar la autoridad política a través del consentimiento de la ciudadanía. Estas técnicas, señalan los autores, se pueden circunscribir en: técnicas de persuasión del votante y técnicas de investigación del electorado (Cfr. Ibíd. pp. 25-26).

Las técnicas de persuasión se ocupan de la movilización, motivación y persuasión del elector para conseguir el triunfo electoral. Este enfoque del Marketing político busca la manera de comunicar, presentar y promover a los candidatos y propuestas. Mediante acciones y mensajes transmitidos personalmente o por medios de comunicación masiva, impulsan la imagen de una persona, partido u organización con el propósito de obtener o mantener el poder. Asimismo, existen algunas técnicas que se ubican en el límite de la ética, aunque muchas de estas herramientas no son ilegales.

La ingeniería electoral, es uno de los principales instrumentos de este enfoque. Se entiende como el conjunto de conceptos y acciones que buscan artificiosamente incrementar las posibilidades de éxito electoral (ganar las elecciones), mediante la aplicación de diversos tipos de acciones antes, durante y después de las elecciones, que reduzcan la votación por los adversarios e incrementen la votación propia. Los autores con respecto a esto elucidan:

“(…) que existen acciones legales y éticamente no cuestionables utilizadas por la ingeniería electoral, como es la eficiencia en las comunicaciones y acciones de campaña; o la eficaz organización logística, el día de la jornada electoral, pero no debemos olvidar que dentro de este concepto también se puede ocultar un número significativo de prácticas inmorales o aun ilegales, que de existir delito tipificado pueden ser causa de proceso de tipo penal electoral” (Cfr. Ibíd. pp. 27).

Las técnicas de investigación persiguen el objetivo de recolectar datos para después analizarlos mediante instrumentos de medición (por lo general estadísticos) y así tener una cartografía electoral.

La inteligencia política, es la principal operación llevada a cabo dentro de este enfoque. Dado que reside en la obtención de información estratégica que facilita vencer a la competencia. Por lo general, esta información se obtiene por parte de estados u organizaciones dedicadas a la investigación y, en situaciones extremas, al espionaje en el campo político.

Dentro de este enfoque, también se puede nombrar al benchmarking, como herramienta para los políticos. Los autores mencionan que puede definirse como:

“(…) un análisis comparativo del comportamiento del país, que intenta identificar las mejores prácticas en diferentes áreas relacionadas con la política y, por tanto, es una herramienta de aprendizaje político” (Cfr. Ibíd. pp. 27).

Esto lo llevan a cabo con el propósito de identificar las mejores prácticas de campaña desarrolladas por otros partidos o grupos políticos, tanto en el país como en el extranjero, incluida la competencia política–electoral.

Los autores afirman que estos dos enfoques operativos del Marketing político no deben entenderse por separado. Para que sea posible influir en el electorado o para llevarle una campaña atractiva (técnicas de persuasión), es necesario haber realizado previamente un conjunto de investigaciones y análisis en función de las características y necesidades de los votantes y de la situación política, social, económica y cultural (técnicas de investigación) (Cfr. Ibíd. pp. 26).

Transgresiones éticas del Marketing político

Si bien el Marketing político se puede llevar a cabo de acuerdo a pautas legales y morales, al ser aplicado con fines que transgreden las normas jurídicas y el comportamiento ético que exige la campaña electoral, se desvirtúa en prácticas deshonestas que tienen el propósito de ocultar o deformar la verdad con fines sectarios.

Estas prácticas que sustenten este accionar de ocultar o deforman la verdad, son: la desinformación, la calumnia, encuestas preparadas, campañas del miedo, infiltración y espionaje (Cfr. Ibíd. pp. 48-51).

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La desinformación, es la forma de presentar la información para favorecer o perjudicar a alguien intencionalmente, implica la manipulación de la información.

La calumnia, durante el proceso electoral suele estar integrada de un cuerpo estructurado en diferentes formas y etapas para deteriorar la imagen de partidos y candidatos; con ello se reduce la intención de voto hacia ellos, así como también se desestabiliza en lo moral a los difamados o calumniados, reduciendo el dinamismo y efectividad de sus acciones de campaña.

Las encuestas preparadas, están sesgadas de antemano o con el empleo de datos obtenidos mediante la manipulación intencional de la metodología o datos arrojados por el proceso de muestreo.

Las campañas del miedo, son estrategias electorales conformadas por mensajes que a menudo enuncian posibles resultados nocivos derivados de la elección de un candidato o partido. Se centran en una gran diversidad de temas con el argumento de que si determinado candidato resulta democráticamente electo, durante su gestión hay probabilidades de que surjan crisis económicas, conflictos sociales, y otras situaciones conflictivas.

La infiltración, es la introducción de algún individuo perteneciente o comprometido con un partido político o candidato en otro partido o en el órgano electoral. Los fines de esta práctica son el espionaje, realización de acciones disfuncionales hasta llegar al extremo de sabotaje.

El espionaje busca recabar información que permita anticiparse a las acciones de los rivales y contrarrestar el trabajo de proselitismo que estos realizan. El espionaje electrónico se realiza mediante la intervención en los sistemas de comunicación electrónica del contrincante como el teléfono, los sistemas de cómputo, incluido el correo electrónico y redes sociales.

El espionaje electrónico, también es llevado a cabo sobre el conjunto de lectores. Las compañías dedicadas al Marketing político, ofrecen el servicio de recopilar información sobre los usuarios de las redes sociales, principalmente sus gustos, orientación ideológica y preferencias políticas, para identificar su perfil e influir en su intención de voto. Con respecto a esta situación basta mencionar, el caso por el cual se le acusa a la red social de Mark Zuckerberg, de haber compartido de manera inapropiada los datos de 87 millones de usuarios con la firma de consultoría política Cambridge Analytica, para utilizarlos en la campaña presidencial de Donald Trump.

De esta manera, la transgresión ética y jurídica del Marketing político tiene como resultado la realización de prácticas deshonestas, a partir de las cuales se pretende condicionar la intención de voto en favor de determinada propuesta política, a través de la mentira y la tergiversación de la verdad.

De allí, que sea necesario establecer una regulación jurídica sobre el Marketing político, que asegure que este se realice de acuerdo a la ley y en beneficio de la comunidad. Para que, de esta forma, se eviten las prácticas de desinformación, calumnia, campañas del miedo, infiltración y espionaje; dando lugar a que las campañas electorales se realicen ética y moralmente.

Por Bruno Ponferrada — 02/01/12

Fuentes:

Aguilar Gutiérrez M.; Pérez Ruiz A. (2019); Propaganda, manipulación y uso emocional del lenguaje político, en La posverdad: una cartografía de los medios, las redes y la política (Roberto Aparici y David García-Marín, coordinadores); Ed. Gedisa; España, Barcelona; pp. 97-114.

Bárcena Juárez S.; Lerma Kirchner A.; Vite López R. (2011); Marketing político; Ed. Cengage Learning; México D.F.

BBC News (2021). Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49093124

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Opinión

¿Tumba de la Gloria?

Mucho, mucho, mucho antes de estos días, hace más de 200 años, Alejandro Vicente López y Planes resumió con maestría el espíritu de nuestros Padres Fundadores y en los versos de su Marcha Patriótica (luego Canción Patriótica Nacional y finalmente Himno Nacional Argentino) anunció que “Se levanta en la faz de la Tierra una nueva Gloriosa Nación”.

Durante décadas, durante más de un siglo y por encima de las brutales guerras independentistas y las larguísimas luchas fratricidas, ese anuncio se correspondió con la realidad. Argentina fue, es cierto, con inocultables injusticias y dolores, una “Gloriosa Nación”. Por caso, prueba de esa gloriosa presencia, la sede de su gobierno fue pintada de color rosa, de allí su denominación popular como Casa Rosada, para diferenciarse del edificio gubernamental, la Casa Blanca, de los Estados Unidos de Norteamérica, la entonces otra enorme potencia continental.

Pero hoy y desde hace largo tiempo, tal vez larguísimo tiempo, tal vez demasiado tiempo, esa gloriosa condición nacional es apenas un triste recuerdo. “La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” advierte el tango, la canción nacional, y no se equivoca.

Sin más rodeos, el presente argentino es horrible.

Según los últimos datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, a julio de 2021, el 40,6% de los argentinos son pobres y el 10,7% son indigentes. Y de acuerdo a un informe más reciente, a octubre de 2021, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, son pobres el 43,8% de los argentinos y son indigentes el 8,8% de los argentinos. En las mediciones del INDEC y de la UCA las frías estadísticas son mejores que las de 2020, año de la gran parálisis económica por la pandemia, pero peores que las de 2019, último año de normalidad antes del Covid-19.

Peor aún, un informe de la Oficina para la Agricultura y la Alimentación de la Organización de Naciones Unidas advierte que en el país crece de manera dramática la inseguridad alimentaria. En poco más de 5 años los argentinos que comen poco y mal se triplicaron: según la FAO, en el trienio 2014/2015/2016 los argentinos con problemas alimentarios eran el 5,8% de la población mientras que en el trienio 2018/2019/2020 ese porcentaje escaló al 12,6%. Sabrá el organismo multilateral por qué eligió ese corte temporal por trienios, pero lo real y cierto es que grafica a la perfección la tragedia argentina porque atraviesa los últimos tres gobiernos nacionales: entre 2014 y 2015 gobernó Cristina Kirchner, entre 2016 y 2019 Mauricio Macri y en 2020 Alberto Fernández. Los fríos y crueles datos acusan y condenan a estos tres legítimos presidentes elegidos por el voto popular porque, siempre de acuerdo a la FAO, la insuficiencia alimentaria del 12,6% en Argentina supera al promedio de toda América Latina y el Caribe del 11,3%, al de Sudamérica del 9,8% y al de los países vecinos como Uruguay del 6,7%, Chile del 4,3% y Brasil del 3,5%.

Mucho peor aún, el futuro argentino es horrible.

Sin que nadie se atreva a desmentirlo, el mencionado informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, revela que la pobreza y la indigencia (del 43,8% y el 8,8% de los argentinos) se eleva al 64,9% y al 14,7% de los niños, niñas y adolescentes argentinos.

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Y, consecuencia inevitable de ese empobrecimiento de la población, en particular de la infancia, en el último Estudio Regional Comparativo y Explicativo realizado por la Oficina para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la Organización de Naciones Unidas en 2019, los argentinitos tuvieron resultados más bajos que el promedio de la región (16 países de América Latina y el Caribe) en Lectura, Escritura, Matemática y Ciencias. Y como dato dramático de la tragedia educativa argentina, la UNESCO desnuda que los alumnos argentinos tuvieron resultados peores que en pruebas similares realizadas en los años 2013 y 2006.

Útiles, válidos y científicos estos datos del INDEC, de la UCA, de la FAO y de la UNESCO son parciales y conservadores porque se recogen en grandes aglomerados poblacionales (los grandes centros urbanos, las grandes ciudades donde son mejores las condiciones socioeconómicas y el acceso a los servicios públicos, sanitarios y educativos) y no reflejan en su totalidad la realidad nacional del interior vinculado a la empobrecida ruralidad, campesina e indígena, de la Argentina. Economistas y sociólogos coinciden en advertir que sí, por ejemplo, la medición de pobreza se realizara también en los poblados y ciudades del norte de Salta, el porcentaje crecería casi un 50%. Más claro: si la medición incluyera a los pueblos y comunidades del norte salteño, el dato de pobreza sería no inferior al 60% de la población general y del orden del 80% de la población particular de niños, niñas y adolescentes.

Responsables de esta dramática realidad son los conservadores, los socialistas, los radicales, los peronistas, los liberales y varios más. También y sobre todo los mezquinos, los mentirosos, los corruptos, los hijos de puta y los boludos, los desmemoriados y los vagos. Sí la dirigencia política, sindical, empresarial y social continúa como en los últimos larguísimos años, incapaz de anteponer los intereses nacionales a los propios y carente de toda generosidad y creatividad para resolver los muchos problemas del país, aquellos versos “Se levanta en la faz de la Tierra una nueva Gloriosa Nación” que abrieron estas líneas podrán ser cambiados en las estrofas del Himno Nacional por otros, escritos vaya paradoja del destino también en 1812, por uno de los Padres Fundadores, Juan José Castelli, que piden “Si ves al futuro, dile que no venga”.

Por Gonzalo Teruel – Periodista —- 26/12/21

Fuente: www.revistasalvador.com.ar

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Opinión

El triste momento de la Educación Argentina

Hace pocos días, la Unesco dio a conocer los resultados de la última evaluación regional que efectuó  a los alumnos de 3er y 6to grado en lectura, matemática y ciencias, en el marco del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019) en el cual 16 países de la región formaron parte: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Aproximadamente 160.000 estudiantes de 3° y 6° grado respondieron las pruebas durante 2019, en una muestra representativa de alrededor de 4.000 escuelas de la región. Cabe destacar como plus de este Informe, que incluye la medición de las habilidades socioemocionales para los alumnos de 6to grado siendo este un dato importante también para tener en cuenta. En Argentina participaron en el estudio un total de 10.073 niños y niñas (5.069 de tercer grado y 5.004 de sexto grado). Asimismo cabe destacar que ERCE 2019 es una de las herramientas más importantes para el monitoreo del 4to Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS)  de la Agenda 2030, que se propusieron los países miembros de las Naciones Unidas  que se comprometieron a “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”.

Los resultados de aprendizaje en estas áreas para los alumnos argentinos fueron prácticamente  más bajos que los promedios de la región, salvo en lectura de 6to grado que llegó al promedio regional en puntaje. En matemáticas y ciencias, tanto para 3er grado como para 6to, también fueron más bajos en comparación con el  promedio regional. Se desprende del Informe que los países mejor posicionados en Lectura para 3er grado de la región son Brasil, Costa Rica y Perú y , entre los que están en peor situación son República Dominicana, Nicaragua y Guatemala. El puntaje promedio para 3er grado en lectura es 697 y Argentina logró 689, es decir, abajo del promedio de la región. Este resultado muestra que el 46% de los niños no logro superar el Nivel 1; esto significa que cuando leen textos acordes a su edad no son capaces de hacer relaciones o inferencias a partir de información claramente sugerida. El puntaje promedio de lectura para 6to grado fue de 696 y Argentina obtuvo 697; esto significa que los chicos pueden realizar inferencias y relaciones en los textos de una complejidad adecuada para su edad; además, establecen relaciones entre información verbal y visual y comparan dos textos atendiendo a su propósito y contenido  En nuestro país el 46% de los chicos está en el nivel 2 en esta área (siendo en nivel 1 el básico y el nivel 4 el superior), el 15,9% en el nivel 3 y el 16% en el 4to nivel. Si comparamos estos resultados con las evaluaciones TERCE 2013 en lectura, hemos disminuido el rendimiento en los dos grados.

En Matemática el desempeño de los estudiantes empeoró. El 48,9% de los alumnos de 3er grado está en el nivel 1; el 24,5% en el nivel 2; 21,5% en el nivel 3 y solamente el 5,1% en el nivel 4. Esto significa que son muchos los estudiantes que les cuesta  resolver problemas que requieren interpretar información en diversos formatos, incluyendo tablas y gráficos; recurrir a dos o más operaciones aritméticas; estimar áreas y perímetro; calcular adiciones y sustracciones de fracciones (con el mismo denominador), e identificar relaciones de perpendicularidad y paralelismo en el plano, entre otros. Los mejores resultados en esta área son para Brasil, Cuba y Perú. El puntaje promedio en la región para matemática es 698 para los chicos de 3er grado, y Argentina obtuvo  689 . Los resultados son más bajos para los chicos de 6to grado; 697 es el promedio en la región y Argentina obtuvo 689: casi el 50% está en el Nivel 1; el 36,9% en el Nivel 2; el 11,3% en el Nivel 3 y solamente el 1% en el Nivel 4.Comparados los resultados con las TERCE 2013 estamos mucho peor.

En Ciencias se evaluó solo a los de 6to grado. El promedio en la región son 702 puntos y Argentina obtuvo 681.El 44,3% de los estudiantes están en el Nivel 1; el 41,6% en el Nivel 2; el 11,6% en el Nivel 3 y solo el 2,5% en el Nivel 4. Los países mejor posicionados en esta área son Cuba, Uruguay y Costa Rica. Los estudiantes que superan el Nivel 2 son capaces al menos de explicar fenómenos cotidianos aplicando su conocimiento; discriminar las preguntas que son investigables científicamente o la hipótesis que orienta una investigación; evaluar la pertinencia de un diseño experimental, y concluir a partir de información presentada en gráficos, entre otros. Si comparamos estos resultados con las TERCE 2013 también decaímos. La realidad educativa es triste: cada vez se retrocede más motivo por el cual, hablar de mejoras en la calidad académica, puede resultar una utopía. La educación de nuestros niños no avanza y no lo hace desde los últimos 20 años prácticamente. Así también lo demuestran las evaluaciones PISA y la última prueba APRENDER 2019, en la cual los resultados para Salta no fueron buenos comparativamente con otras provincias. Mejorar el aprendizaje en la primaria es un imperativo para la política educativa regional y, en particular, para nuestro país y la Provincia.

Factores asociados a los logros educativos

El estudio presentado también indagó con respecto a cuáles serían las variables de política y práctica educativa sobre las cuales habría que trabajar, tratando de mejorarlas, para lograr mejores resultados y mayor equidad. Si bien es cierto, el nivel socioeconómico y el rol de la familia es importante, también hay otros factores más alcanzables para generar políticas como lo son  la repitencia, los días de estudio y las expectativas educativas de los padres. La repitencia, el ausentismo, la dedicación de tiempo al estudio fuera de la escuela están  asociadas directamente con los menores logros de aprendizaje. Cabe destacar también que los pueblos originarios son los que presentan desventajas sistemáticas en el logro de aprendizajes.

En cuanto a las cuestiones relacionadas con el proceso escolar, el rol docente es fundamental: su interés y apoyo a los estudiantes son determinantes como también lo es su metodología y organización del aprendizaje. El interés de los docentes por el bienestar de sus estudiantes tiene una relación positiva con el logro de aprendizaje; cuando los alumnos se sienten apoyados emocional y pedagógicamente por sus docentes y éstos implementan buenas prácticas en cuanto a la organización de la enseñanza  mejoran los resultados  ya que aumenta la motivación por aprender.

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Con relación al establecimiento escolar, el nivel socioeconómico de la escuela es clave aunque también la forma de gestionar o administrar la institución ,ya sea pública o privada, tiene una asociación positiva con el logro de aprendizaje. Esta asociación se reduce o desaparece al controlar por el nivel socioeconómico.

Cuando el sistema educativo falla

Que la situación de la educación está cada vez peor, a estas alturas, ya no es una novedad. Todo se agravó y profundizó, seguramente, con la pandemia. Los resultados de este estudio en Latinoamérica muestran que los niveles de aprendizaje en la región en general son bajos; que persisten y profundizan las inequidades y la desigualdad; que la situación desmejoró desde el 2013 si comparamos los resultados con las pruebas TERCE, y más para Argentina; que será difícil el logro propuesto en el marco de la ONU con respecto a los ODS y que el rol docente es clave para la mejora de la calidad educativa. El diseño de políticas acertadas y toma de decisiones en el campo educativo es clave para revertir la situación.

El coordinador del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación, Calidad y Educación ( LLECE), Carlos Henríquez, destacó: “A la luz de los resultados del estudio ERCE 2019, Argentina tiene el desafío urgente de un plan de desarrollo del sistema educativo y fortalecer la institucionalidad en función de realizar los próximos pasos con la prioridad de avanzar hacia una educación más inclusiva y equitativa. Además, reconocer la importancia de la igualdad de género y la diversidad cultural y propiciar oportunidades educativas para que todas y todos los estudiantes cuenten con los aprendizajes fundamentales para su desarrollo”.

Por Silvia Álvarez – Economista -MBA ( Ucasal) – Doctorado en Educación (Atlantic International University – EE.UU).

Fuente: www.eltribuno.com

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