Observador Urbano

Acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, mediación de Donald Trump, y ¿Una Palestina Olvidada?

El pasado jueves 13 de agosto, con la mediación de Estados Unidos, Israel firma un acuerdo con Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde los israelíes suspenden la anexión de tierras en Cisjordania.

El acuerdo representa para la Administración Trump un hito en pleno año electoral, para Israel significa normalizar las relaciones diplomáticas con parte del mundo árabe, y para Palestina podría significar alejarse de un objetivo que persigue hace años: la formación definitiva de su Estado.

Mientras el diario hebreo Yediot Ahronot celebró el acuerdo como un triunfo, “Paz a cambio de tierras”, el diario palestino Al-Hayat al-Jadida que representa la opinión de la Autoridad Nacional Palestina, quien gobierna parte de Cisjordania, anunció en sus titulares una traición triple hacía su pueblo.

Este acuerdo sería parte de lo que el primer ministro Benjamin Netanyahu ha llamado “enfoque de afuera hacia dentro”, haciendo referencia a la estrategia de negociar y estabilizar relaciones con los países del Golfo para luego sentarse a dialogar con los palestinos.

El conflicto árabe israelí comenzó en 1947 con el plan de partición de la ONU y continúa hoy, siendo uno de los puntos con mayor tensión del escenario internacional.

¿Por qué Cisjordania?

La conformación de un Estado requiere que se cumpla con tres elementos: población, gobierno y territorio. La falta histórica de este último para la comunidad judía, llevó tras la Segunda Guerra Mundial a incrementar su migración a tierras palestinas, perseguidos por el Holocausto y sin un Estado Nación judío, el Sionismo europeo planificó la ocupación en la tierra prometida.

Si bien el conflicto podría pasar por una cuestión religiosa, es fundamentalmente un conflicto geopolítico, donde tanto árabes y judíos reclaman territorios sagrados para sus pueblos, pero también luchan por ganar territorio para sus Estados.

En este sentido, Cisjordania, es un territorio disputado, lo que quiere decir que para la comunidad internacional no tiene dueño y su status jurídico tiene que resolverse. Pero, además, es un territorio ocupado, ya que los asentamientos judíos en esta zona son ilegales ya que los tratados de Ginebra establecen que no se puede trasladar población a un territorio que ha sido militarizado.

Así, este territorio es clave para la conformación del Estado Palestino que se encuentra dividido entre Cisjordania y la Franja de Gaza. El acuerdo firmado por Israel y los EAU, “suspende” su plan de anexión, pero no renuncia a él definitivamente. La realidad es que para que la paz sea tal, las construcciones y cercamientos de barrios judíos en Cisjordania deberían cesar, y la negociación para la paz debería ser directamente con Palestina, quien por su parte debería reconocer el Estado de Israel. La disputa territorial por Jerusalén y la demarcación de límites, como así también la renuncia real a la anexión ilegal de territorios son algunos de los temas que deberían solucionarse en la agenda para empezar a hablar de paz.

Por Nahir Valeria Nallar                                                                                                         16/08/2020

Fuentes: www.newyorktimes.com – www.elmundo.es

Imagen destacada: www.elmundo.es

Imagen en nota: www.anticapitalistas.cl