Observador Urbano

A dos años del Brexit, todavía no hay acuerdo

El Reino Unido ingresó al bloque, el 1 de enero de 1973, y cuatro décadas después, en junio del año 2016, a través de un referéndum el 51,8% de la población británica se pronunció a favor de abandonar la Unión Europea.

Dicha situación fue el resultado de las promesas de campaña para la reelección del entonces ministro David Cameron. El principal argumento a favor de la salida fue “recuperar el control”, especialmente sobre sus fronteras, permitiendo un mejor control de la migración.

¿Cómo se sale de la UE?

El tratado de Lisboa, que entró en vigor en el año 2009, establece por primera vez la posibilidad de que un Estado se retire voluntariamente de la Unión. En su artículo 50, se encuentra regulado el procedimiento de retirada de un Estado miembro de conformidad con sus normas constitucionales.

De esta manera la salida puede llevarse a cabo a través de dos mecanismos:

  • Habiendo celebrado previamente un acuerdo internacional entre la Unión y el Estado miembro que se trate. El Estado miembro que decida retirarse, debe comunicar su intención al Consejo Europeo. Se negociará y establecerá la forma de la retirada teniendo en cuenta el futuro de las relaciones entre las partes.
  • A falta de acuerdo, se produce la salida automática pasados los dos años desde que el Estado miembro en cuestión notificara su deseo de separación al Consejo Europeo. Puede producirse una salvedad en el caso que el Consejo Europeo de manera unánime, incluyendo al Estado que ha solicitado la salida, decidiera ampliar el plazo.

Negociaciones:

Sin dudas el Brexit sacudió la clase política británica. Luego de la renuncia de Cameron, el gobierno de la premier Theresa May busca, a dos años y medio del referéndum, definir los términos de la separación.

La primera idea buscaba someterlo a votación del Parlamento Británico en diciembre del 2018. Al notar que no se contaba con la mayoría necesaria para la aprobación del acuerdo, May decidió dar marcha atrás y volver con una mejor propuesta.

A partir de entonces, el Parlamento rechazó nuevos acuerdos en dos oportunidades: el 15 de enero y el pasado 12 de marzo.

El acuerdo establecía un periodo de transición para las partes, en el cual buscarían ajustarse y negociar los términos de su nueva relación. La fecha del periodo se extendería hasta el 31 de diciembre del 2020.

Además, el acuerdo establece cuánto dinero le debe pagar Reino Unido a la Unión Europea para honrar los compromisos adquiridos como miembro del bloque: unos 39.000 millones de libras (casi US$50.000 millones).

Sin embargo, el punto de mayor controversia es el referente a evitar la instalación de una frontera física entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. Esta barrera podría volver a levantarse como consecuencia de dejar de pertenecer a la unión aduanera de la Unión Europea.

Dicho punto resulta sensible por ser una de las bases del acuerdo de paz que puso fin a los años de violencia independentista. Por lo tanto, el acuerdo de salida incluye una “salvaguarda” que establece que hasta que no se encuentre una solución alternativa, Reino Unido se ve obligado a alinearse con ciertas reglas del mercado común europeo.

Como consecuencia, Gran Bretaña podría abandonar el bloque el próximo 29 de marzo sin un acuerdo. Esto significaría establecer nuevas políticas migratorias de la noche a la mañana, y un comercio dentro de los parámetros de la Organización Mundial de Comercio, generando barreras y aranceles para los cuales muchos actores económicos no están listos.

Las opciones que se están contemplando son varias, pero requieren tiempo: un nuevo referéndum, una renegociación sustancial del acuerdo, un cambio de gobierno, o la cancelación del Brexit.

Por Nahir Nallar

FUENTE: BBC Mundo

Imagen: The Conversation